miércoles, 21 de marzo de 2012

PRIMAVERA MACHADIANA


Hoy empieza la primavera y, como siempre, la celebramos con un poema; esta vez de Antonio Machado, como no podía ser de otro modo. Hemos elegido "A un olmo viejo", uno de los poemas de su obra Campos de Castilla, que estamos homenajeando durante este año por cumplirse cien años de su primera edición.


Leonor, su niña-esposa, se moría. Antonio Machado vio en el tímido verdor de algunas hojas del olmo moribundo una imagen de la esperanza de vida que él ansiaba. Bello poema para esta primavera. Tenemos más. Disfrutadlos.



A UN OLMO VIEJO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado