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lunes, 25 de octubre de 2010

NUESTROS ESCRITORES

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LA GAVIOTA Y EL GATO

Los alumnos de 2º E han tenido que continuar el fragmento de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda. Han salido algunas narraciones intersantes. Aquí tenéis una muestra.

Para los que no conocen la historia:

La gaviota Kengah se ha visto afectada por un vertido de petróleo en el mar. Con gran esfuerzo consigue llegar a tierra, donde se encuentra a Zorbas, un gato grande, negro y gordo que estaba tranquilamente tomando el sol. Kengah sabe que le queda poca vida, pero con sus últimas fuerzas pone un huevo y le hace prometer al gato que no se lo comerá, que cuidará del pollito cuando nazca y que le enseñará a volar. Zorbas lo promete y corre a buscar ayuda. La gaviota muere antes de que vuelva. A partir de ahí...

La gaviota todavía estaba con vida, pero como no se fiaba del gato, se hizo la muerta para ver si Zorbas intentaba comerse el huevo que estaba a su lado. Cuando llegó el gato vio a Kengah tirada en el suelo y el huevo a su lado, y pensó en comérselo. Se fue acercando poco a poco al huevo y cuando lo cogió con sus zarpas y abrió la boca, la gaviota se levantó y gritó. Esto asustó al gato y soltó el huevo, que cayó sobre una piedra, pero no pasó nada, aunque al rato se rompió la cáscara y salió el pollito. La gaviota se alegró mucho de poder ver a su hijo antes de morir. Zorbas le pidió perdón y Kengah lo perdonó, pero le dijo que cuidara de su hijo hasta que aprendiera a volar. El gato aceptó.

Pasado el tiempo, el pollito ya sabía volar y encontró una nueva familia. Zorbas y la gaviota habían muerto.

Azzadine Faress

Zorbas, al llegar con su dueño, vio que Kengah ya no estaba entre los vivos. El dueño del gato cogió la gaviota, la puso dentro de una bolsa y se la llevó. Zorbas, rápidamente, se dio cuenta de que había un huevito blanco con pintas azules. Al ver eso, se puso a llorar. Estaba muy triste por la muerte de Kengah. Zorbas estaba confundido, no sabía qué hacer con ese huevito, se hacía preguntas a sí mismo.

-¿Cómo le voy a enseñar a volar a este pollito? Yo ni siquiera sé volar.

Pasaron varios días hasta que nació el pollito. El pequeño sabía que Zorbas no era su madre, pero aun así lo quería como si lo fuera. El gato tenía a veces malos pensamientos, que eran comerse al pollito, pero debía resistir la tentación. Se acordaba de la promesa que le hizo a Kengah: “Cuidar del pollito”.

Zorbas no sabía volar, pero pasaba su tiempo libre observando cómo lo hacían los pájaros. El gato intentó enseñar al pollito. Le dijo: “Primeramente, debes tomar impulso y luego mover tus alas arriba y abajo, así sucesivamente”. El pollito intentó hacer lo que Zorbas le decía, pero no consiguió volar al primer intento, ni tampoco al segundo. El gato lo animaba a seguir intentándolo. El pollito cogió un impulso exagerado y a la vez movió las alas arriba y abajo como le decía, y se dio cuenta de que sus patas se estaban alejando del suelo.

Zorbas estaba contentísimo de que al final lograra volar. El pollito le dio las gracias por enseñarle y mientras le daba las gracias al gato, vio un grupo de gaviotas volando hacia el Sur. La pequeña gaviota decidió unirse a ellas.

El gato estaba triste y a la vez feliz, porque al final había cumplido la promesa que él le hizo a Kengah.
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Clement Samuel Mbowa
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Después de unos minutos, llegó Zorbas y vio a la gaviota tirada en el suelo y a su lado el huevo. Dijo el gato: “¡Kengah, Kengah!; pero no respondió. Zorbas tocó a la gaviota y no se movía.

-Kengah, Kengah, no te mueras, despiértate –le dijo mientras empezaba a llorar.

Luego cogió el huevo, se lo llevó a su casa y se puso a pensar qué podía hacer con él. Después de una semana, se empezó a romper el cascarón y salió un pollito. Zorbas lo cogió y le dio de comer. Cuando creció, el gato le enseñó a volar y así vivieron felices.

Mohamed El Moussaoui

A la gaviota se la llevaron y el gato se quedó con el huevo. Al día siguiente llegó la noticia de que la gaviota había sobrevivido. El gato fue al hospital a visitarla y se llevó el huevo. Kengah, muy orgullosa y emocionada, le dio las gracias al gato por no haberse comido el huevo y le pidió que se lo devolviera.

-No, este huevo es mío, yo le he dado la vida- le respondió Zorbas.
La gaviota se echó a llorar preocupada y grazó: “Por favor, pero si los gatos no ponen huevos…”. El gato la interrumpió: “Y tú qué sabrás”. Kengah se levantó de la cama y empezaron a pelearse por el huevo hasta que, ¡plaf!: el huevo cayó al suelo, el cascarón se partió en dos y salió un pollito a medias hecho. Los dos fueron a socorrerlo.

Pasaron los meses y el pollito, con los cuidados de su padre, el gato, y de su madre, la gaviota, creció y se formó bien. Con el paso del tiempo, Kengah y Zorbas se enamoraron, se casaron y vivieron felices para siempre.

Ewelina Sega

Después de un rato, llegó Zorbas y vio a la gaviota tirada como si estuviera muerta, y vio a su lado un huevo. Bajó corriendo.
-¡Kengah, háblame, responde, no te mueras! –dijo el gato. Y siguió hablándole, pero no respondía. Se puso a llorar y a llorar.
-¿Por qué se ha muerto? ¿Por qué, Dios?
Y Zorbas agarró el huevo y se lo llevó lejos, donde estuviera bien. Después de varios días, se empezó a romper el cascarón y salió el pollito diciendo: “¡Mamá, mamá!”. En eso, el gato vio una familia de gaviotas y les dijo si querían cuidar del pollito. Le contestaron que sí, y Zorbas les dio las gracias.

Rafael Roca

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lunes, 15 de diciembre de 2008

NUESTROS ESCRITORES

En clase de Lengua estamos aprendiendo a redactar noticias a partir del principio de un relato del escritor Luis Sepúlveda que leímos en el libro de texto. Aquí tenéis un ejemplo:

UN GATO ENSEÑA A VOLAR A UNA GAVIOTA


Ayer un gato llamado Zorbas enseñó a volar a una gaviota,
cuenta un espectador de aquel increíble hecho, quien también lo grabó.

En aquel vídeo se ve una gran torre adornada con una veleta de oro
donde aparece Zorbas, el gato viejo y la pequeña cría de gaviota de
quien no se sabe el nombre, así como tampoco se sabe cómo tales animales
se llevaban tan bien.
Así el gato viejo le explicaba como podía volar al animal, diciéndole
''Bate las alas muy fuerte y volarás''. La pequeña gaviota cerró los
ojos, con una enorme fuerza empezó a batir las alas, saltó hacia el
cielo y comenzó a volar.

YULIANA ZÁRATE ANGULO 2ºE



domingo, 14 de diciembre de 2008

NUESTROS ESCRITORES


CUENTO DE MIEDO


Aquella noche del 31 de Octubre, mis amigos y yo quisimos pasar la noche en el cementerio, claro con el permiso de nuestros padres. Éramos tres, Carlos, Diana y yo.

Diana llevó una cámara para grabar nuestra dura noche allí, pues eran las doce y ya estábamos dentro. Estábamos grabando y en un momento inesperado estábamos a oscuras, todo se apagó, hasta la cámara y después de quince segundos se volvió a encender todo. Diana y yo nos dimos cuenta de que Carlos no estaba y entre el miedo y el temor oímos una voz tenebrosa... ''Carlos, por fin está conmigo...''


YULIANA ZÁRATE ANGULO 2ºE

NUESTROS ESCRITORES

MICRORRELATO: UN PASEO DE TONTOS


Un viernes por la noche, mientras cenamos todos quedamos en ir de paseo. Yo estaba muy contenta y esperaba ver qué tiempo haría para aquel paseo, ya que nos íbamos muy lejos, donde una montaña que ahora no me acuerdo como se llama. El señor del tiempo felizmente dijo que haría calor y por lo tanto estaría el sol en el cielo durante todoel día.


Por fin, después de esperar toda una larga semana de tormento en el instituto, llegó el día y ya estábamos en el coche que nos llevaría a las montañas. Mientras íbamos de camino todo estaba totalmente nublado, pero no le tomaba en cuenta porque el señor del tiempo nos dijo que haría sol y calor. Llegamos, estábamos tan tranquilos, todos felices yde un momento a otro, empezó a hacer un frío tremendoy para el colmo también empezó a llover con un enorme viento que arrastraba.
Nos regresamos tristes y mojados y mi hermana medio desnuda, porque el viento se había llevado su ropa.


YULIANA ZÁRATE ANGULO 2ºE

lunes, 1 de diciembre de 2008

Historia medieval

EL CASTILLO ENCANTADO


Iba yo, Don Luis de Castilla, montado en mi caballo al galope, cuando pasé por una bella ciudad de nombre Encantada y me paré a preguntar:
-Buenos días bella dama ¿me podría decir por qué se llama esta ciudad encantada?-le pregunté.
-Sí, caballero, se llama así por el castillo que hay cerca que está encantado.
-Muchas gracias señorita-y nos despedimos.

Me fui a trote con mi caballo hacia ese tal castillo encantado.
Cuando llegué me quedé perplejo:¡era el castillo más hermoso que había visto nunca! Aunque estaba un poco descuidado. El castillo tenía varias torres y un inmenso patio. Me acerqué hasta donde estaban unos guardias:
-Perdone caballero, no puede entrar aquí-me dijeron.
-¿Por qué?
-Es por su seguridad, este castillo está encantado, se oyen dentro ruidos y golpes.
-Yo entraré-les dije.
Me dejaron pasar. Subí por unas escaleras que daban a una de las torres. Un rato después descubrí de donde venía el ruido, procedía de la ventana de una de las torres de las que daba al otro lado, que estaba abierta.
Salí de allí y se lo conté todo a los guardias. Ellos, sorprendidos, me dieron la dirección donde se alojaba la princesa de ese castillo construido en el siglo X, con el fin de usarse como muralla y alojamiento para defenderse de los pueblos invasores.
Cuando llegué a la dirección indicada, me encontré cerca de allí a la bella dama que me había encontrado antes.
Hablamos y me dijo que había una historia que decía: el caballero que se atreviese a entrar al castillo y averiguar de donde procedía el ruido, se casaría con ella. Me quedé sorprendido con la historia, pero acepté a casarme con ella con mucho gusto y con la bendición de sus padres.
Un mes después, ya habíamos preparado la boda y nos casamos.
Desde entonces soy el príncipe Don Luis de Castilla.


TAMARA VARGAS 3ºB

jueves, 27 de noviembre de 2008

ROMANCES 4



LA NATURALEZA

Luz tapada, un atardecer.


Luces en el cielo, estrellas.


Lágrimas del viento, lluvia.


Rayos en el cielo, ideas.


Blanco en las montañas, nieve.


Sollozos del mar, marea.



TAMARA VARGAS MORETA 3ºB

lunes, 24 de noviembre de 2008

ROMANCES 3

EL CANTAR DE MANUEL

Aquel héroe de leyenda
del que habéis oído hablar
que subió de los infiernos
su historia voy a contar.

Se trata del gran Manuel,
mucho mejor que Roldán;
en vez de espada usa un bajo
¡este hombre es un gañán!

Su montura es un caballo,
tiene dioptrías de más,
también sufre de diabetes
por tomar tanto aguarrás.

Se enfrentó con el gran Cid
con el sistema modal
y al recibir tal paliza
se tuvo que desterrar.

Un día volviendo a casa
acabose por matar;
su caballo no vio un pozo
¡no los pudieron sacar!

MANUEL JARA FERNÁNDEZ 3ºC









EL CANTAR DE IVÁN

Iba andando por el campo
con mi gloriosa espada,
viendo como mi ejército
a todos los liquidaba,
y sin quedar nadie vivo
vencimos en la batalla.
Muriendo mis adversarios,
al rey yo le destronaba.
Regresamos victoriosos,
¡nuestro triunfo ya sonaba!


IVÁN FUSTER GONZÁLEZ 3ºC






LA BATALLA DEL SEGURA

En el valle del Segura,
la batalla terminaba,
el ejército del Norte
al del Sur lo derrotaba.
Con bastante valentía,
con escudo y con espada,
con coraje y con orgullo,
ganamos en la batalla.
A nuestras guerreros muertos
su muerte ya era vengada.


ADRIÁN ZARCO PÉREZ 3ºC

jueves, 20 de noviembre de 2008

ROMANCES 2



La vida de una flor




La vida de una bella flor


empieza con una semilla,


que germina al instante


y crece sin darse prisa.




Cuando le crece su tallo


empieza su propia vida,


está creciendo en altura


y se vuelve maravilla.




Cuando sale la bella flor


todo es pues pura alegría,


todos van a ver la planta


que ha crecido en este día.




El invierno ya ha llegado


y hace más frío en la ría,


todas las flores se mueren,


la flor ya no tiene vida.




RAQUEL 3ºB

ROMANCES 1


Un romance me dispongo

a escribir ahora mismo yo,

compuesto de seis versos

pares riman, impares no

ocho sílabas debe haber

y este romance ya acabó.

JESÚS DEL SAZ 3º B

miércoles, 19 de noviembre de 2008

UNA DE MIEDO 3


EL CASTILLO DE PEÑAFIEL

Corría el año 784, en la Edad Media. El Rey de Castilla, mandó
construir un castillo en el que albergaría a su amada y él mismo hasta la
hora de su muerte. Pero los terrenos donde se construyó el
castillo eran muy oscuros: allí habían ocurrido matanzas, asesinatos...
Al Rey no se le dio la noticia y las obras prosiguieron. Cuando
el castillo se terminó, era el más fuerte de Castilla, grande, impetuoso...
Una fortaleza digna de un Rey. Pero dentro de sus murallas, no era todo
grandeza y hermosura, espectros circulaban por sus calles y destrozaban
las cosechas.
- ¿Cómo un ser así, puede destrozar las cosechas? - dijo un campesino.
- Yo iré a hablar con el Rey- dijo otro.
Este campesino se dirigió a la corte. Cuando llegó dijo:
- Señor Mío, sospechamos que lo que merodea por nuestro pueblo, no son espectros
más bien, ladrones - le reclamó.
- De acuerdo, todos mis soldados, ¡retiraos!, ¡no podéis ser heridos
por esos malditos ladrones! - gritó.
Fue el mayor error de su vida, pues al no haber guardias, quedarse el Rey dormido
y no poder dar la orden de ataque, un grupo de rebeldes destruyó el castillo.
El Rey y su amada yacían muertos.

Así terminó la historia de un gran Rey y de su castillo, el Castillo de Peñafiel.


GABRIEL IBÁÑEZ 3ºB

sábado, 15 de noviembre de 2008

NUESTROS POETAS




¿Decir adiós a un amor que nunca fue?
¿Esperarlo porque sabes que es más que único?
¿Guardarse los sueños hasta poder hacerlos realidad?

Me rompo en mil pedazos cuando te veo,
cuando veo que otros labios besan los tuyos,
cuando tanto tiempo atrás deseé que fueran los míos
los dueños de esos labios,
que tanto deseé besar,

y ahora me rompo en mil pedazos,
al ver que tan solo fue una ilusión,
que jamás los tuve para mí,
ni siquiera un poquito,
mas  que en sueños
que guardé en mi corazón,
y ahora lo rompen en mil pedazos.

eLe

lunes, 10 de noviembre de 2008

UNA DE MIEDO 2




PROFESORES MALDITOS

El día 31 de octubre, la víspera del día de los muertos, amaneció frío y lluvioso. Me levanté para ir al instituto, aunque no me apetecía nada. La mañana fue larga y aburrida. Cuando terminaron las clases, salimos todos, pero yo tuve que volver porque se me había olvidado la chaqueta. Entré en mi clase y estaba todo muy oscuro: las persianas estaban bajadas y no funcionaba la luz. Me pareció raro, porque hacía sólo unos minutos que estábamos dando clase con las luces encendidas. Oí un ruido y me pareció ver que algo se movía. Sentí miedo y salí corriendo por el pasillo.

Todas las puertas estaban cerradas y parecía no haber nadie en el instituto, pero yo empecé a escuchar pasos y una siniestra voz que me llamaba por mi nombre:

--Sara, Saaara…

Cada vez tenía más miedo, y lo primero que se me ocurrió fue meterme en una clase. Encontré una con la puerta abierta y me escondí debajo de la mesa del profesor, para lo cual tuve que quitarme la mochila, que abulta más que yo. Las voces y los sonidos continuaban, y yo cada vez tenía más miedo: un sudor frío recorría mi cuerpo y el corazón me latía tan fuerte que casi lo podía escuchar.

La tarde se puso muy oscura y la poca luz que entraba por las ventanas era gris como una niebla. De repente, sonó un terrible trueno y, al mismo tiempo, apareció en la puerta una sombra. Un rayo la iluminó y pude reconocer a mi profesor de * . Sentí un gran alivio, pero, cuando me disponía a correr hacia él, otro relámpago me dejó ver que mi profesor era en realidad un vampiro que se dirigía hacia mí mientras me decía:

--Saaara, nunca haces nada. ¡No mereces vivir!

Era la voz del profesor, pero sonaba muy rara. El mismo miedo me hizo salir corriendo hasta alcanzar la puerta. Giré a la derecha para dirigirme a las escaleras, pero tropecé con un ser horrible y asqueroso. Cuando levanté la cabeza, me di cuenta de que era la jefa de estudios, que me agarró muy fuerte por la muñeca mientras me decía con una voz hueca:

--¡Sabes que no puedes estar en el pasillo! ¡Ahora vendrás conmigo!

Su mano estaba fría como la de un muerto: se había convertido en un zombi. Di un tirón con todas mis fuerzas, me solté y eché a correr hacia la escalera. Pero cuando estaba a punto de llegar, comencé a escuchar voces y ruidos extraños; y cuando la alcancé vi como subía un grupo de personas. Me quedé paralizada durante unos segundos, los suficientes para reconocer por lo menos a algunos de mis profesores, aunque estaban bastante cambiados. Vi claramente a la profesora de ** con un hacha ensangrentada en la mano, al profesor de *** con un bate y la mirada llena de odio. Escuché sus alaridos y sus risas malvadas, pero, sobre todo, oía mi nombre unido a frases terribles: “no escaparás”, “ha llegado tu hora”, “ahora vas a pagar todos tus errores”… Sentía tanto terror que creía que iba a desmayarme. No sé de dónde saqué las fuerzas, pero me di la vuelta y empecé a correr hacia jefatura. No quería mirar atrás, pero escuchaba perfectamente sus pasos y sus voces, cada vez más cerca.

Bajé por las escaleras y me dirigí a la puerta que da al patio. ¡Estaba cerrada! Ellos ya estaban bajando la escalera con un gran estruendo. Me acordé de que el gimnasio tenía una salida al patio. Corrí hacia allí con el temor de que la puerta estuviera también cerrada. ¡Estaba abierta! Atravesé el gimnasio. Tenía la boca seca y unas inmensas ganas de chillar, pero no podía perder ni tiempo ni energía. Cuando alcancé la puerta, me volví y pude ver que entraban ellos en el gimnasio. Sus gritos eran ahora casi aullidos, habían perdido su cualidad de personas y se comportaban como una manada de animales sangrientos.

Por fin abrí la puerta y salí al patio y, al mismo tiempo sonó un inmenso trueno. Llovía mucho, pero yo no me di ni cuenta. No me molesté en comprobar si la puerta de la calle estaba abierta, fui hasta la verja, trepé y salté al callejón. No volví a mirar atrás. Corrí y corrí, atravesé las calles sin mirar (recuerdo el sonido del frenazo de un coche). No paré hasta llegar a mi casa.

Lo que me esperaba allí os lo podéis imaginar. Mi madre estaba histérica porque era muy tarde, porque estaba empapada, porque no traía ni la chaqueta ni la mochila… Intenté contarle todo lo que me había pasado, pero, naturalmente, no me creyó. Tampoco lo hizo mi padre cuando vino. Oí a mis padres cuchichear. Hablaban de mí, seguro. Llegaron a la conclusión de que todo era producto de mi fantasía, y que la culpa era de los juegos del ordenador y de la play, de las películas que veía… Decidieron castigarme todo el fin de semana sin salir, sin ver la tele, sin el ordenador, sin la play, sin amigos, sin móvil… En un momento en que se despistaron pude llamar a mi amigo Christian para contárselo todo: tampoco me creyó. Me dijo que si me había sentado mal la noche de Halloween. Estuve intranquila todo el fin de semana, tuve pesadillas y sentía un miedo enorme a que llegara el lunes y tuviera que volver al insti.

El lunes llegó y de nada me valió fingirme enferma: mi madre no estaba por la labor de creerme. Cuando llegué, todo parecía normal. Al entrar, me llamó la conserje para darme mi chaqueta y mi mochila. Me dijo que las habían encontrado las limpiadoras en una clase. Me puse pálida y le di las gracias.

La mañana transcurrió con normalidad. Yo intentaba descubrir en los profesores algún gesto o alguna palabra que los delatara, pero nada. Sólo después de la última clase, cuando estaba recogiendo mis cosas, el profesor de * se dirigió a mí y, con una extraña sonrisa, me dijo:

--Sara, procura que no se te vuelva a olvidar la chaqueta...

FIN

Alumnos de Apoyo de Lengua (1º C y E)

viernes, 7 de noviembre de 2008

UNA DE MIEDO








Hace poco hemos vivido la noche de difuntos, la del 31 de octubre, fecha en que se recuerda a los muertos. A muchos os sonará Halloween, una noche que el cine y la literatura han hecho muy famosa. Pertenece a la cultura anglosajona y tiene su origen en las costumbres de los druidas celtas. Tiene su equivalente en la noche de Walpurgis o noche de brujas, que recuerda en la noche del 30 de abril, las reuniones de brujas en la antigua Europa central.
Te propongo que inventes una historia de miedo con dos condiciones, que se ambiente en el instituto, en la fecha del 31 de octubre y que aparezcan todos los elementos terroríficos que prefieras: ruidos extraños en la noche, espíritus, seres del más allá que se aparecen, fantasmas, vampiros, extraterrestres, sombras, pesadillas, sucesos inexplicables… ¡Deja volar tu imaginación, crea intriga y danos un buen susto! Enviad vuestras historias y las iremos publicando.

NUESTROS ESCRITORES


NUESTROS ESCRITORES

Para repasar las principales figuras literarias, hemos jugado con el lenguaje y hemos creado versos en los que aparecen anáforas, paralelismos, hipérboles, metáforas, comparaciones, personificaciones… De esta manera, durante la última semana, las musas de la poesía se han puesto vaqueros y se han estado paseando por las aulas de 2º de la ESO. Aquí podéis leer algunas de las creaciones de nuestros poetas, que poco a poco iremos publicando.

NUESTROS ESCRITORES

ANÁFORAS Y PARALELISMOS

Soy el amor de tu vida.
Soy quien te ama, querida.
Soy quien tiene el alma perdida.
Soy quien te dará la vida.
Pero no seré una carga en tu partida.
DARWIN CONDO 2º D

Soy tu sol.
Soy tu luna.
Soy tu amiga.
Soy tu amor.
Pero no seré nunca tu desamor.

Mañana lucharé.
Mañana ganaré.
Mañana te buscaré.
Mañana te encontraré.
Pero hoy simplemente dormiré.
KATHERINE OSPINA 2ºD

Mañana podré soñar.
Mañana seré como una gota de agua.
Mañana seré como el viento en la arena.
Mañana seré como una luz en el cielo.
Pero hoy estoy con los pies en el suelo.
ALFONSO SÁNCHEZ 2ºD

Soy la luz de tus ojos.
Soy la que te quiere.
Soy la que te adora.
Soy la que te espera.
Pero no seré la que te ruega.

Mañana lloraré.
Mañana te buscaré.
Mañana te extrañaré.
Mañana te añoraré.
Pero hoy te esperaré.
INÉS LINCANGO 2ºD

Soy tu amiga.
Soy tu novia.
Soy tu esposa.
Soy tu amante.
Pero no seré la que te aguante.

Mañana hará frío.
Mañana hará viento.
Mañana lloverá.
Mañana el frío y el viento se juntarán.
Pero hoy no lloverá.
DIANA E. ARIAS 2ºD

HIPÉRBOLES
Es tan negro que en la oscuridad no se le ve.
Es tan grande que la torre Eiffel le llega a las rodillas.
KATHERINE OSPINA 2ºD

Es tan alto que toca el cielo.
Es tan gordo que se pone el cinturón con un bumerán.
ALFONSO SÁNCHEZ 2ºD

Es tan grande que los molinos de viento le llegan a las rodillas.
DIANA E. ARIAS 2ºD

Mis ojos son tan bonitos
que alumbran la luz del sol.
JOVITA MICÓ 2ºE


METÁFORAS
Un beso es un tiro en el pecho.
Escribiré una carta con sangre, tinta de mi corazón.
DARWIN CONDO 2º D

La sandía es un balón medicinal.
La nieve es algodón que cubre los campos.
ISABEL PACHECO 2ºE

Un cohete es un veloz caballo de fuego.
MICHELLE GIRALDO 2ºE

Tus ojos son cristalinos lagos para perderme.
MELISSA PARRA 2ºE


PERSONIFICACIONES
El sol me sonríe cada mañana.
La fuente miraba callada pasar los coches.
KATHERINE OSPINA 2ºD

La oscura noche me esconde el camino.
El verano se va de vacaciones.
ALFONSO SÁNCHEZ 2ºD

Los árboles bailan al son del viento.
El sol me dijo el camino.
INÉS LINCANGO 2ºD

La luna camina por las noches.
El viento baila al ritmo de la música.
Los árboles pasean por los parques.
DIANA E. ARIAS 2º D

El violín cantaba y nos alegraba el corazón.
El violín se reía de nosotros.
El reloj nos miraba de forma asesina.
El invierno nos arropa
con su manto blanco.

ISABEL PACHECO 2ºE

El reloj cada vez que nos ve, dice cucú.
Los árboles nos saludan con sus ramas.
MELISSA PARRA 2ºE

El reloj nos cuenta las horas y los minutos.
El invierno sopla fuerte, con mucho odio.
Los árboles nos regalan su esplendor,
con sus ramas mirando hacia el sol.

JOVITA MICÓ 2ºE

COMPARACIONES
La vida es como un cigarro, se consume y se consume hasta que se apaga. JOVITA MICÓ 2ºE


POEMAS ENCADENADOS

La chica lleva un tanga,
el tanga es de algodón,
el algodón tiene un dibujo,
el dibujo es un corazón.

2ºD

El portero para un balón,
el balón es de cuero,
de cuero tiene los guantes,
guantes que son de Iker.

2ºD