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sábado, 18 de agosto de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

Seguimos acompañando a Machado en su doloroso recuerdo de Leonor.


CXXIII

Una noche de verano
—estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa—
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
—ni siquiera me miró—,
con unos dedos muy finos,
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón,
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!


sábado, 4 de agosto de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

A pesar del dolor, el recuerdo de Leonor es tan fuerte que enciende una llama de esperanza en el poeta.




CXX

Dice la esperanza: un día
la verás, si bien esperas.
Dice la desesperanza:
sólo tu amargura es ella.
Late, corazón… No todo
se lo ha tragado la tierra.

CXII

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

viernes, 3 de agosto de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

EL RECUERDO DE LEONOR

En los poemas de Campos de Castilla se sigue rastreando el recuerdo de la mujer amada y perdida y el dolor inmenso del hombre solo.




CXXI
Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...

¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?

Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.

Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

Hoy hace cien años que murió Leonor Izquierdo, la joven esposa de Antonio Machado. El poeta, tan púdico y comedido a la hora de expresar sus sentimientos más íntimos, reflejó en estos pocos versos el dolor inmenso que le produjo la desaparición de Leonor. También este poema forma parte de Campos de Castilla.




CXIX

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye, otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía.
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

lunes, 2 de julio de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA - UN POEMA PARA JULIO




A ORILLAS DEL DUERO

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.

Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
obscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes del río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.

El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aun van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora.
¿Espera, duerme o sueña? ¿La sangre derramada
recuerda, cuando tuvo la fiebre de la espada?
Todo se mueve, fluye, discurre, corre o gira;
cambian la mar y el monte y el ojo que los mira.
¿Pasó? Sobre sus campos aún el fantasma yerra
de un pueblo que ponía a Dios sobre la guerra.

La madre en otro tiempo fecunda en capitanes
madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes.
Castilla no es aquella tan generosa un día,
cuando Myo Cid Rodrigo el de Vivar volvía,
ufano de su nueva fortuna y su opulencia,
a regalar a Alfonso los huertos de Valencia;
o que, tras la aventura que acreditó sus bríos,
pedía la conquista de los inmensos ríos
indianos a la corte, la madre de soldados,
guerreros y adalides que han de tornar, cargados
de plata y oro, a España, en regios galeones,
para la presa cuervos, para la lid leones.
Filósofos nutridos de sopa de convento
contemplan impasibles el amplio firmamento;
y si les llega en sueños, como un rumor distante,
clamor de mercaderes de muelles de Levante,
no acudirán siquiera a preguntar ¿qué pasa?
Y ya la guerra ha abierto las puertas de su casa.

Castilla miserable, ayer dominadora,
envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.

El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana
—ya irán a su rosario las enlutadas viejas—.
De entre las peñas salen dos lindas comadrejas;
me miran y se alejan, huyendo, y aparecen
de nuevo ¡tan curiosas!... Los campos se obscurecen.
Hacia el camino blanco está el mesón abierto
al campo ensombrecido y al pedregal desierto.


viernes, 29 de junio de 2012

HOMENAJE A CAMPOS DE CASTILLA

Como despedida, ofrecemos este pequeño homenaje al libro de poemas de Antonio Machado Campos de Castilla, que se editó hace 100 años. Ya han ido apareciendo el el blog algunos poemas y referencias a este centenario. Queríamos que fuera un homenaje grande y sonado, como se merece don Antonio, pero no ha podido ser. Son cosas que pasan.


De todas formas, nuestros pasillos se han llenado de su rostro y sus versos, y se ha podido realizar un mural con tres de los árboles a los que dedica versos en su poesía y que tienen una gran carga simbólica para el poeta: el limonero, la palmera y el olivo (como no podía ser de otra forma). Los dos primeros son siempre una referencia a su infancia luminosa y sevillana; los olivos son de nuevo Andalucía, el trabajo y el esfuerzo del hombre. En medio ha quedado Soria con sus álamos del río, sus encinas y su olmo seco y reverdecido de esperanza. Hubiera sido hermoso que estuvieran todos: un bosque machadiano. No ha podido ser.


Bueno, algunos alumnos se han acercado a la poesía de Campos de Castilla y a la biografía de don Antonio; otros se han parado a ver quién era ese señor y han leído algunos versos. Quizá dentro de unos años lo recuerden. Ojalá.





Gracias a las profesoras y a los alumnos que han colaborado en la realización y montaje de este pequeño homenaje.


Lola Sevila


(Por supuesto, canta Joan Manuel Serrat)


Fe de erratas: Al final del vídeo pone "curso 2010-2012"; es evidente que debería ser 2011-2012. No vayan a pensar que en El Olivo duran tanto los cursos.



martes, 5 de junio de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

Hoy es el Día del Medio Ambiente, y nos toca el Machado que amaba el paisaje: la poesía ha expresado y expresa de forma realmente hermosa el amor por lo que nos rodea, por el medio ambiente. Nuestro homenaje a Campos de Castilla se une a la celebración ecológica.




CIV

¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo,

la sierra gris y blanca,
la sierra de mis tardes madrileñas
que yo veía en el azul pintada?
Por tus barrancos hondos
y por tus cumbres agrias,
mil Guadarramas y mil soles vienen,
cabalgando conmigo, a tus entrañas.

Camino de Balsaín, 1911

jueves, 10 de mayo de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA




ORILLAS DEL DUERO

¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito!
¡Campillo amarillento,
como tosco sayal de campesina,
pradera de velludo polvoriento
donde pace la escuálida merina!
¡Aquellos diminutos pegujales
de tierra dura y fría,
donde apuntan centenos y trigales
que el pan moreno nos darán un día!
Y otra vez roca y roca, pedregales
desnudos y pelados serrijones,
la tierra de las águilas caudales,
malezas y jarales,
hierbas monteses, zarzas y cambrones.
¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!
¡Castilla varonil, adusta tierra,
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!
Era una tarde, cuando el campo huía
del sol, y en el asombro del planeta,
como un globo morado aparecía
la hermosa luna, amada del poeta.
En el cárdeno cielo vïoleta
alguna clara estrella fulguraba.
El aire ensombrecido
oreaba mis sienes, y acercaba
el murmullo del agua hasta mi oído.
Entre cerros de plomo y de ceniza
manchados de roídos encinares,
y entre calvas roquedas de caliza,
iba a embestir los ocho tajamares
del puente el padre río,
que surca de Castilla el yermo frío.
¡Oh Duero, tu agua corre
y correrá mientras las nieves blancas
de enero el sol de mayo
haga fluir por hoces y barrancas,
mientras tengan las sierras su turbante
de nieve y de tormenta.
y brille el olifante
del sol, tras de la nube cenicienta!...
¿Y el viejo romancero
fue el sueño de un juglar junto a tu orilla?
¿Acaso como tú y por siempre, Duero,
irá corriendo hacia la mar Castilla?


jueves, 3 de mayo de 2012

UNA IMAGEN Y UN POEMA PARA MAYO



A JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Era una noche del mes
de mayo, azul y serena.
Sobre el agudo ciprés
brillaba la luna llena,
iluminando la fuente
en donde el agua surtía
sollozando intermitente.
Sólo la fuente se oía.
Después, se escuchó el acento
de un oculto ruiseñor.
Quebró una racha de viento
la curva del surtidor.
Y una dulce melodía
vagó por todo el jardín:
entre los mirtos tañía
un músico su violín.
Era un acorde lamento
de juventud y de amor
para la luna y el viento,
el agua y el ruiseñor.
«El jardín tiene una fuente
y la fuente una quimera...»
Cantaba una voz doliente,
alma de la primavera.
Calló la voz y el violín
apagó su melodía.
Quedó la melancolía
vagando por el jardín.
Sólo la fuente se oía.


Antonio Machado

lunes, 30 de abril de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA

Machado fue poeta especialmente abrileño, por eso elegimos este poema para despedir este mes, que ha estado un poco destemplado. Este poema, escrito en un lejano mes de abril, nos habla de la hermosura primaveral, pero acaba con la amargura del recuerdo de "Ella". Leonor ya ha muerto, el ciclo de las estaciones sigue.


CXXIV

Al borrarse la nieve, se alejaron
los montes de la sierra.
La vega ha verdecido
al sol de abril, la vega
tiene la verde llama,
la vida, que no pesa;
y piensa el alma en una mariposa,
atlas del mundo, y sueña.
Con el ciruelo en flor y el campo verde,
con el glauco vapor de la ribera,
en torno de las ramas,
con las primeras zarzas que blanquean,
con este dulce soplo
que triunfa de la muerte y de la piedra,
esta amargura que me ahoga fluye
en esperanza de Ella...

sábado, 28 de abril de 2012

ANTONIO MACHADO - CAMPOS DE CASTILLA


Tras la muerte de Leonor, Antonio Machado abandona Soria y se marcha a Baeza. Vuelve a Andalucía, su tierra; allí la primavera es exuberante, hiperbólica, llena de color y aromas, pero Machado añora la humilde primavera soriana, la tierra donde ha sido feliz y ha amado. Así lo demuestra en este sentido poema abrileño.




RECUERDOS (CXVI)

Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
y en sierras agrias sueño ?¡Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!?

Y pienso: Primavera, como un escalofrío
irá a cruzar el alto solar del romancero,
ya verdearán de chopos las márgenes del río.

¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?

Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.

¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos,
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas hondas y al sol de los caminos
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!...

¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.

(En el tren, abril de 1912)

domingo, 8 de abril de 2012

PASCUA DE RESURECCIÓN MACHADIANA

Nuestro homenaje a Anotonio Machado y, sobre todo, a su obra Campos de Castilla, que cumple cien años, sigue.



(PASCUA DE RESURRECCIÓN)

Mirad: el arco de la vida traza
el iris sobre el campo que verdea.
Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
En donde el agua ríe y sueña y pasa,
allí el romance del amor se cuenta.
¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen a la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?
¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!
Gozad esta sonrisa de vuestra ruda madre.
Ya sus hermosos nidos habitan las cigüeñas,
y escriben en las torres sus blancos garabatos.
Como esmeraldas lucen los muscos de las peñas.
Entre los robles muerden
los negros toros la menuda hierba,
y el pastor que apacienta los merinos
su pardo sayo en la montaña deja.



jueves, 5 de abril de 2012

LA SAETA



¿Quién me presta una escalera,
para subir al madero,
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?


SAETA POPULAR

¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!
¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!
¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!


lunes, 2 de abril de 2012

UNA IMAGEN Y UN POEMA PARA ABRIL

Incansables en nuestro homenaje a Campos de Castilla de Antonio Machado, comenzamos el mes de abril con este famoso poema. Ojalá nos bendiga la lluvia.




EN ABRIL, LAS AGUAS MIL

Son de abril las aguas mil.
Sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado
hay trozos de cielo añil.
Agua y sol. El iris brilla.
En una nube lejana,
zigzaguea
una centella amarilla.
La lluvia da en la ventana
y el cristal repiqueteo.
A través de la neblina
que forma la lluvia fina,
se divisa un prado verde,
y un encinar se esfumina,
y una sierra gris se pierde.
Los hilos del aguacero
sesgan las nacientes frondas,
y agitan las turbias ondas
en el remanso del Duero.
Lloviendo está en los habares
y en las pardas sementeras;
hay sol en los encinares,
charcos por las carreteras.
Lluvia y sol. Ya se oscurece
el campo, ya se ilumina;
allí un cerro desparece,
allá surge una colina.
Ya son claros, ya sombríos
los dispersos caseríos,
los lejanos torreones.
Hacia la sierra plomiza
van rodando en pelotones
nubes de guata y ceniza.


sábado, 31 de marzo de 2012

CAMPOS DE CASTILLA - LA TÍMIDA PRIMAVERA SORIANA Y EL RECUERDO DE LEONOR

Tras la muerte de Leonor, Machado abandona Soria y se marcha a Baeza, pero el recuerdo de la ciudad castellana y de su mujer perviven en el poeta. Este poema dedicado a su buen amigo soriano José María Palacio está impregnado de la melancolía por esa tímida primavera castellana. En ninguna parte se nombra a Leonor, pero el último verso condensa su recuerdo con ese "Espino", nombre del cementerio donde estaba (y está enterrada) y ese "su tierra", la tierra que le pertenece y a la que pertenece. Luego, los puntos suspensivos. Cuánta emoción y cuánto sentimiento.




A JOSÉ MARÍA PALACIO

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, Primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aún las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
allá, en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay zarzas florecidas
entré las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra...


miércoles, 21 de marzo de 2012

PRIMAVERA MACHADIANA


Hoy empieza la primavera y, como siempre, la celebramos con un poema; esta vez de Antonio Machado, como no podía ser de otro modo. Hemos elegido "A un olmo viejo", uno de los poemas de su obra Campos de Castilla, que estamos homenajeando durante este año por cumplirse cien años de su primera edición.


Leonor, su niña-esposa, se moría. Antonio Machado vio en el tímido verdor de algunas hojas del olmo moribundo una imagen de la esperanza de vida que él ansiaba. Bello poema para esta primavera. Tenemos más. Disfrutadlos.



A UN OLMO VIEJO

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Antonio Machado

miércoles, 22 de febrero de 2012

IAN GIBSON EN EL OLIVO

Hoy nos visita el hispanista e historiador Ian Gibson. Los alumnos de 4º de la ESO llevan meses leyendo y trabajando su obra Cuatro poetas en guerra, en la que habla de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Federico García Lorca y Miguel Hernández, cuatro poetas españoles que vivieron esos días de julio de 1936 llenos de zozobra, miedo y rabia; que sufrieron el exilio, la cárcel y la muerte.

Gibson hablará de su obra y charlará con los alumnos de 4º de la ESO y de 2º de Bachillerato. El acto comenzará a las 11,30 y tendrá lugar en la Sala de Conferencias de la Casa de la Cultura de Parla, que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Parla nos ha cedido para recibir al autor.






Para el IES EL OLIVO y para el Departamente de Lengua es un orgullo tener aquí a Ian Gibson.