Mostrando entradas con la etiqueta Nuestros escritores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestros escritores. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de junio de 2011

NUESTROS ESCRITORES - POESÍA



…Y VICEVERSA

A Carmen y Javi,

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente…”

cantó un día el poeta.
Pero a veces,
aunque sólo algunas veces,
no es preciso hacer caso a los poetas.

A mí me gustas cuando hablas
pues te siento conmigo
y fluye tu corazón
palpitando entre palabras.

Me gustas cuando hablas
y gozar tu presencia, amor,
en la luz de tus ojos y el néctar de tu cuerpo.

Me gustas cuando hablas, sí,
por compartir este espacio, inmenso, luminoso,
que no es tuyo ni es mío,
que es ya de un nosotros
poblado por afectos de los que están…
o se han ido.

Me gustas cuando hablas
porque se agitan mi alma y todas sus periferias,
y se activa esta sangre
que a todo mi ser
vivifica.

Me gustas cuando hablas
porque sé que tu aliento
me levanta si caigo y me impulsa ante la duda,
restañando con besos mis heridas.

Por todo esto, amor mío,
-quizá no te lo he dicho-
me gusta cuando me hablas…
aun desde el silencio.

Jesús Zapata


(Gracias, Jesús, por tener siempre a mano un bello poema y dárnoslo cuando te lo pedimos. Das altura a este humilde blog)

martes, 12 de abril de 2011

NUESTROS ESCRITORES - Antiguos alumnos




Hace muy poco, todavía estaba Lamia por los pasillos de nuestro instituto. Arriba, en la planta de bachillerato. Pero ya ha echado a volar y está en la Universidad, aunque de vez en cuando viene a vernos y busca la complicidad de aquellos profesores a los que recuerda y que la recuerdan.


Hace unos días publicó este pequeño texto en uno de nuestros bogs amigos (el más amigo) y nos ha permitido reproducirlo aquí. Gracias, Lamia.


Hay momentos en la vida en los que crees que no puedes más..., que no le ves sentido a nada y en los que piensas que lo único que puedes hacer es resignarte a pensar que tu vida no va a cambiar, que, por muchas cosas que te hagan daño, no puedes hacer nada por evitarlo..., por cambiar el rumbo de tus pasos, nada por remediar tanto dolor. Llega un momento en el que no puedes ni respirar; como si te estuvieras hundiendo en un lago tan profundo que ya ni tan siquiera puedes ver cómo los rayos del sol penetran en su interior. Notas cómo los latidos de tu corazón van cada vez más despacio y ya ni puedes llegar a oír los gritos que antes sí alcanzabas a percibir, aun sin mucha distinción, de la gente que te dice desde lejos que luches por salir de ese estado en el que tu cuerpo se ha sumido. Notas cómo tus párpados se cierran y no tienes fuerzas ni para pensar con claridad... Ahí es cuando, de repente y sin saber por qué, escuchas algo; algo que parece ser un grito; algo que hace que te despiertes y que te da esas fuerzas que tanto necesitas y que pensabas que habías perdido por completo; algo que hace que vuelvas a luchar; algo que hace que tu cuerpo y tus sentidos reaccionen. Sientes de repente cómo una mano te coge con tanta fuerza, que es lo único que llegas a sentir, que hace que sigas adelante y que vuelvas a respirar, que veas la luz del sol, que oigas esas palabras dulces que te dan tanta paz, que sientas ese abrazo que te hace pensar que nada malo te puede pasar, que sientas ese beso que consigue que un escalofrío recorra todo tu cuerpo y vuelvas a sentir... Y piensas..., y sabes que posiblemente te volverás a hundir, pero tienes la firme convicción de que siempre estará ahí para darte las fuerzas que necesitas y salir adelante... Hay momentos en la vida en los que necesitas que alguien te rescate y te dé esas fuerzas y esas ganas de volver a vivir cuando pensabas que todo estaba perdido. Esa persona, la que me da la vida cuando siento que se me escapa en cada suspiro y la que me da las fuerzas para luchar por todo y contra todo. Nadie dijo que fuera fácil, pero aun así lucharé siempre por ello.


Lamia Abdelhamid


lunes, 25 de octubre de 2010

NUESTROS ESCRITORES

.

LA GAVIOTA Y EL GATO

Los alumnos de 2º E han tenido que continuar el fragmento de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, de Luis Sepúlveda. Han salido algunas narraciones intersantes. Aquí tenéis una muestra.

Para los que no conocen la historia:

La gaviota Kengah se ha visto afectada por un vertido de petróleo en el mar. Con gran esfuerzo consigue llegar a tierra, donde se encuentra a Zorbas, un gato grande, negro y gordo que estaba tranquilamente tomando el sol. Kengah sabe que le queda poca vida, pero con sus últimas fuerzas pone un huevo y le hace prometer al gato que no se lo comerá, que cuidará del pollito cuando nazca y que le enseñará a volar. Zorbas lo promete y corre a buscar ayuda. La gaviota muere antes de que vuelva. A partir de ahí...

La gaviota todavía estaba con vida, pero como no se fiaba del gato, se hizo la muerta para ver si Zorbas intentaba comerse el huevo que estaba a su lado. Cuando llegó el gato vio a Kengah tirada en el suelo y el huevo a su lado, y pensó en comérselo. Se fue acercando poco a poco al huevo y cuando lo cogió con sus zarpas y abrió la boca, la gaviota se levantó y gritó. Esto asustó al gato y soltó el huevo, que cayó sobre una piedra, pero no pasó nada, aunque al rato se rompió la cáscara y salió el pollito. La gaviota se alegró mucho de poder ver a su hijo antes de morir. Zorbas le pidió perdón y Kengah lo perdonó, pero le dijo que cuidara de su hijo hasta que aprendiera a volar. El gato aceptó.

Pasado el tiempo, el pollito ya sabía volar y encontró una nueva familia. Zorbas y la gaviota habían muerto.

Azzadine Faress

Zorbas, al llegar con su dueño, vio que Kengah ya no estaba entre los vivos. El dueño del gato cogió la gaviota, la puso dentro de una bolsa y se la llevó. Zorbas, rápidamente, se dio cuenta de que había un huevito blanco con pintas azules. Al ver eso, se puso a llorar. Estaba muy triste por la muerte de Kengah. Zorbas estaba confundido, no sabía qué hacer con ese huevito, se hacía preguntas a sí mismo.

-¿Cómo le voy a enseñar a volar a este pollito? Yo ni siquiera sé volar.

Pasaron varios días hasta que nació el pollito. El pequeño sabía que Zorbas no era su madre, pero aun así lo quería como si lo fuera. El gato tenía a veces malos pensamientos, que eran comerse al pollito, pero debía resistir la tentación. Se acordaba de la promesa que le hizo a Kengah: “Cuidar del pollito”.

Zorbas no sabía volar, pero pasaba su tiempo libre observando cómo lo hacían los pájaros. El gato intentó enseñar al pollito. Le dijo: “Primeramente, debes tomar impulso y luego mover tus alas arriba y abajo, así sucesivamente”. El pollito intentó hacer lo que Zorbas le decía, pero no consiguió volar al primer intento, ni tampoco al segundo. El gato lo animaba a seguir intentándolo. El pollito cogió un impulso exagerado y a la vez movió las alas arriba y abajo como le decía, y se dio cuenta de que sus patas se estaban alejando del suelo.

Zorbas estaba contentísimo de que al final lograra volar. El pollito le dio las gracias por enseñarle y mientras le daba las gracias al gato, vio un grupo de gaviotas volando hacia el Sur. La pequeña gaviota decidió unirse a ellas.

El gato estaba triste y a la vez feliz, porque al final había cumplido la promesa que él le hizo a Kengah.
.
Clement Samuel Mbowa
.
Después de unos minutos, llegó Zorbas y vio a la gaviota tirada en el suelo y a su lado el huevo. Dijo el gato: “¡Kengah, Kengah!; pero no respondió. Zorbas tocó a la gaviota y no se movía.

-Kengah, Kengah, no te mueras, despiértate –le dijo mientras empezaba a llorar.

Luego cogió el huevo, se lo llevó a su casa y se puso a pensar qué podía hacer con él. Después de una semana, se empezó a romper el cascarón y salió un pollito. Zorbas lo cogió y le dio de comer. Cuando creció, el gato le enseñó a volar y así vivieron felices.

Mohamed El Moussaoui

A la gaviota se la llevaron y el gato se quedó con el huevo. Al día siguiente llegó la noticia de que la gaviota había sobrevivido. El gato fue al hospital a visitarla y se llevó el huevo. Kengah, muy orgullosa y emocionada, le dio las gracias al gato por no haberse comido el huevo y le pidió que se lo devolviera.

-No, este huevo es mío, yo le he dado la vida- le respondió Zorbas.
La gaviota se echó a llorar preocupada y grazó: “Por favor, pero si los gatos no ponen huevos…”. El gato la interrumpió: “Y tú qué sabrás”. Kengah se levantó de la cama y empezaron a pelearse por el huevo hasta que, ¡plaf!: el huevo cayó al suelo, el cascarón se partió en dos y salió un pollito a medias hecho. Los dos fueron a socorrerlo.

Pasaron los meses y el pollito, con los cuidados de su padre, el gato, y de su madre, la gaviota, creció y se formó bien. Con el paso del tiempo, Kengah y Zorbas se enamoraron, se casaron y vivieron felices para siempre.

Ewelina Sega

Después de un rato, llegó Zorbas y vio a la gaviota tirada como si estuviera muerta, y vio a su lado un huevo. Bajó corriendo.
-¡Kengah, háblame, responde, no te mueras! –dijo el gato. Y siguió hablándole, pero no respondía. Se puso a llorar y a llorar.
-¿Por qué se ha muerto? ¿Por qué, Dios?
Y Zorbas agarró el huevo y se lo llevó lejos, donde estuviera bien. Después de varios días, se empezó a romper el cascarón y salió el pollito diciendo: “¡Mamá, mamá!”. En eso, el gato vio una familia de gaviotas y les dijo si querían cuidar del pollito. Le contestaron que sí, y Zorbas les dio las gracias.

Rafael Roca

.

miércoles, 6 de octubre de 2010

NUESTROS ESCRITORES


IMPRESIONES SEPTEMBRINAS
ESO del Bachillerato

Quedaban pocos días para empezar un nuevo curso, adjetivo que le viene de perlas, ya que el Bachillerato es un curso diferente a todos los demás. Lo haces porque quieres labrarte un fututo y seguir descubriendo lo que desconoces. Por lo menos estas son mis causas por las que estoy en él.

Estaba muy nerviosa porque sabía que el nivel de estudios iba a ser muy exigente, ya que sólo nos quedaban dos años para llegar a la universidad, aun así tenía ganas de empezar.

Cuando entré en clase me quedé petrificada, veinticuatro personas nuevas se habían incorporrado a las dieciséis que ya conocía. Parecían majos y agradables, así que entré con decisión y elegí mi asiento. Al fondo de la clase estaba la persona que iba a ser nuestra tutora todo este curso. Empezó a hablar y a contarnos que no nos preocupásemos por esta nueva etapa que empezábamos, pero que nos tomáramos con seriedad las clases, ya que lo que hiciéramos este tiempo iba a dejar una gran huella en nuestro futuro.
Al día siguiente conocí a la mayoría de los profesores con los que iba a compartir aula muchas horas. Después de cada clase se me iba quitando ese miedo que tenemos todos a lo desconocido, en este caso a un nuevo curso. Y al final del día supe que si me esforzaba podría conseguir todo lo que me propusiera.

RAQUEL DEL SAZ 1º Bachillerato


Comienzo el curso liberado de cierta presión, ya que he obtenido el graduado, pero ahora, en Bachillerato, no puedo perder el tiempo en pequeñeces y debo tomarme los estudios lo más en serio posible, pues esto ya no es un cuarto de la ESO. Veo que en este curso voy a tener que esforzarme todo lo que pueda, pero por otra parte, creo que también voy a pasármelo bien aprendiendo en todas las asignaturas, o eso espero.
El Bachillerato me parece algo difícil, pero lo veo como todo en la vida, quiero decir que el que algo quiere algo le cuesta. También, observo un cambio en cuanto a las ayudas del profesor/a hacia el alumno/a, respecto a la ESO, donde los profesores te pueden echar una mano con las notas. Me explico, si tienes un cuatro y pico al final del curso, por el comportamiento, trabajo diario, etcétera, te pueden llegar a aprobar; sin embargo, en Bachillerato, si apruebas, apruebas por ti mismo y en este curso valoran tu nota desde un punto de vista más objetivo.

Todavía no hemos empezado en serio a estudiar, a hacer exámenes y demás, entonces todo esto que digo ahora puede variar. Lo que espero con una gran inquietud, tanto de mí como del curso, es que sea un año divertido, en el que yo aprenda lo máximo posible y me preparen los profesores para cursos que más tarde llegarán.

Por último, quiero decir que en este principio de curso estoy dispuesto para llegar a buen puerto al final, y espero que así sea.

ADRIÁN ZARCO 1ºBachillerato

.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

miércoles, 5 de mayo de 2010

NUESTROS ESCRITORES / POESÍA

.
Todavía tenemos un saco lleno de poesía de nuestros pequeños-grandes poetas.



Te amo tanto que vuelo sin alas.
Te amo tanto que lloro cristales.
Te amo tanto que soy invisible.
Te amo tanto que atravieso la pared.
Te amo tanto que respiro estrellas.
Te amo tanto que acabo de nacer.
Te amo tanto que soy un elefante.

Meriem Jebani, 2º A


Tú eres barca en el océano,
tú eres luz en el amanecer,
tú eres sombra en el desierto,
tú eres hoguera en el hielo,

tú eres brújula que apunta
a mi corazón,
tú eres sendero en el bosque,
tú eres rocío esperanzado,
tú eres atardecer esperado,
tú eres futuro encontrado,
tú eres mi amor.

José Daniel Zapata, 2º A


Me dijeron que habías muerto.
Estaba vacía mi casa.
Quise correr a abrazarte,
pero tú no estabas...

Pasaba el tiempo contigo,
tú me enseñabas:
fotos, conversaciones, todo...
Te echo tanto de menos...
mi dulce, tierno ordenador.

Andrea Margoi, 2º C


En el tranquilo jardín,
suena el agua de la fuente
rodeada de mirtos marchitos,
en la tarde morada.
El sol se aleja despacio
como un globo de fuego,
dejando el cielo empolvado.
Y en el ciprés centenario
se posa una paloma
y vuela hacia la luna de mármol.


Alba Sánchez, 2º A



Yo te amo para comenzar a amarte.
Te amo como si tuviera las llaves del destino.
Te amo cuando te amo por un infinito desdichado.
Mi amor tiene dos vidas para amarte.
Todavía no amo recomenzar la dicha.
Te amo y, para no dejar lo incierto,
mis manos nunca dejarán de amarte.
En y por eso; para y por eso; y no te amo.
.
Isabel Extremera, 2º A
.
¿A que no lo hacen mal?
.

lunes, 3 de mayo de 2010

NUESTROS ESCRITORES / POESÍA

.

Nuestro compañero-poeta (bueno, uno de ellos, porque en El Olivo hay muchos poetas) nos manda este precioso poema marinero.

Llegó el barco
Cargado de jureles
Y marineros zurdos
Todos tan elegantes con sus barbas
De niditos de abeja

Llegó el barco
Dejó atrás estuarios
Y barloventos
Y amarres a estribor

Llegó el barco
Que cabotó en Zanzíbar
Y atravesó el estrecho
De Torres en Agosto

Llegó el barco
Con el ancla dorada
Y la proa de nácar
Que hechizó a los malasios

Llegó el barco

El que supo bregar con la galerna
El que no tocó tierra en Cabo Verde
El que llegó a las Islas
Feroe en primavera
Para cambiar coronas

El barco que soñó Lezama Lima

Llegó el barco
Y atracó frente al muelle
Mientras los bebedores
De té de Caledonia
Se esforzaban en balde
Por llegar a un acuerdo

XAVIER PASCUAL
.

martes, 13 de abril de 2010

NUESTROS ESCRITORES / CUENTOS

.

EL SUEÑO

Hikari se fue a dormir. Como de costumbre, miró la foto de su difunta hermana que había muerto hacía ya un año, cuando Hikari sólo tenía cinco. Se envolvió en las mantas e intentó dormir. El sueño no acudía, hacía frío y el viento golpeaba fuertemente las ventanas. Al final consiguió dormirse profundamente.

Soñó que despertaba y caminaba tranquilamente por la casa. Todo era silencio; ni siquiera se oían sus pasos. Era como si no hubiese vida. Entonces Hikari sintió miedo, miedo por el propio silencio que le hacía pensar que todo estaba muerto. Intentó gritar, pero no se produjo sonido alguno. Entonces un fuerte golpe la atemorizó aún más, y esta vez sí escuchó su voz.

Abrió los ojos y notó cómo sus pulsaciones se aceleraban. Había sido una terrible pesadilla, pero ya había despertado. Escuchó el viento azotando las paredes y, aunque el sonido era espeluznante, se alegró de escucharlo. Por lo menos es mejor que el irritante silencio –pensó-. Miró por la ventana y vio las lúgubres lápidas en la oscuridad. Giró la vista hacia el otro lado del pequeño y oscuro cuarto y miró la foto de su hermana. Hikari rompió a llorar. Las lágrimas caían lentamente por su cara mientras recordaba a su hermana. De pronto, un rayo de luz se coló por las rendijas de la puerta. El resplandor iluminó el oscuro cuarto. Hikari se sintió atraída por la luz. Sigilosamente se dirigió a la puerta y la abrió lentamente. La luz la cegó mientras una ráfaga de aire la empujaba hacia el exterior acercándola al resplandor. Ella se dejó llevar por el viento y abrió los ojos, que ya no le dolían. Cuando estuvo lo bastante cerca, alargó un brazo para tocar la luz; ésta la absorbió tendiéndole una cálida mano que le daba la bienvenida a un sueño del cual la pequeña y frágil Hikari no despertaría nunca jamás.

Alba Sánchez Martínez, 2º A
.

domingo, 24 de enero de 2010

NUESTROS ESCRITORES - NARRATIVA

.
KAIA


Kaia era un experimento. Su creador era una persona muy solitaria, por lo que creó a Kaia para que le hiciese compañía. Kaia tenía un pequeño e infantil cuerpo. Realmente parecía una niña, pero poseía algo que ningún humano tiene: unas grandes y bonitas alas de mariposa.

Kaia era distante, y su creador se preocupó. Él la había creado para que le hiciese compañía y, sin embargo, aún no había escuchado su voz. Cuando se le acercaba, ella ni siquiera le miraba, pues no apartaba la vista de una pequeña mariposa desde que la descubrió curioseando por la mesa de operaciones. El creador se fijó en que Kaia sólo observaba a la mariposa, y no dejaba de hacerlo desde hacía semanas. Era la mariposa en la que se había fijado para crear las bonitas alas de Kaia. La mariposa estaba dentro de una urna de cristal, y volaba sin rumbo mientras Kaia la seguía con la mirada.

Un día, harto de que Kaia no le hiciese caso, el creador se acercó a la mariposa y abrió la urna que la encerraba. La mariposa voló por la sala, alcanzó la ventana y se alejó en el oscuro cielo de la noche. Kaia contempló cómo la mariposa volaba y comprendió que no volvería. Se enfadó y malhumorada miró a su creador. Cogió un bisturí de la mesa de operaciones y con él apuñaló a quien le había dado la vida. Le rajó el pecho y luego, con fuerza, le clavó el bisturí en el lugar donde latía su corazón. Luego, recordando el vuelo de la mariposa, abrió sus alas y lentamente voló siguiendo la ruta por la que su pequeña compañera alada había huido de su compañía. Kaia voló libremente y nadie supo dónde fue ni qué pasó tras su vuelo.

A. S., 2º A
.

jueves, 21 de enero de 2010

NUSTROS ESCRITORES - NARRATIVA

.
PAMELA Y LA GOLONDRINA


Una mañana de primavera, Pamela estaba sentada en su silla de ruedas en el jardín, mirando la playa. Sus padres eran muy buenas personas porque habían comprado aquella casa para que su hija se sintiera bien, ya que Pamela con sólo seis años no podía caminar. Su madre estaba en la cocina cuando oyó que Pamela gritaba.

-¡Mamá, mamá!

La madre salió corriendo a su lado.

-Hay algo entre ese arbusto -dijo la niña.

La madre apartó las ramas y encontró allí una pequeña golondrina que no podía volar.

-Tiene un ala rota -dijo la madre.

-Dámela amí, yo la cuidaré -dijo Pamela.

La niña cogió con cuidado a la golondrina y se dedicó a cuidarla.

Cuando comenzó el verano, Pamela estaba en el jardín con la golondrina entre las manos cuando, de repente, una bandada de golondrinas se elevó y pasó sobre la niña. El pájaro que la niña tenía entre las manos empezó a moverse: quería elevarse e ir con las otras golondrinas. En ese momento, Pamela se puso triste y tuvo el temor de no volver a verla nunca más. Pensó meterla en una jaula, pero no sería feliz. Entonces, le dio un beso en la cabeza y levantó las manos hacia el cielo. La golondrina extendió las alas y echó a volar.

Su madre la estaba mirando por la ventana y no podía creer lo que estaba viendo. Con las manos en alto, Pamela estaba de pie frente a la silla de ruedas.

Al año siguiente, en la primera semana de la primavera, Pamela se despertó al oír un revolotear en su ventana. Al descorrer las cortinas vio una golondrina que golpeaba el cristal con su pico. ¡Había regresado! Esa mañana, Pamela corrió por la playa con la golondrina.

M. L., 2º A
.

lunes, 18 de enero de 2010

NUESTROS ESCRITORES - NARRATIVA

.
UNA CHICA...¿CON FUTURO?


Érase una vez una chica llamada María a la que le gustaba mucho el fútbol, pero el problema era que ella no era muy buena jugando. Intentó hacer las pruebas de diferentes equipos para poder entrar, como la del Lugo-Fuenlabrada o la del Carabanchel, pero en ninguno de ellos la dejaron entrar, porque era demasiado mala y porque no tenía futuro por ser una chica. Porque en la mayoría de clubes no tienen equipo femenino. Entonces María se propuso entrenarse duro para convertirse en una buena jugadora, como Leo Messi o Kaká, que eran sus jugadores favoritos.

Tras un tiempo de duros entrenamientos, ya estaba preparada para hacer otra vez las pruebas, pero esta vez lo intentó en el Atlético de Madrid. La aceptaron junto con otras chicas. Por fin era la que sobresalía en los partidos y la que metía los goles. Pero al pasar al juvenil las echaron a todas del equipo. Todas las jugadoras se fueron descontentas, pero María la que más, por eso siguió luchando. Propuso que ellas mismas formaran su propio equipo, un equipo de alta categoría. Lo consiguieron y llegaron a los primeros puestos de su categoría y ganaron muchos campeonatos. Pero, sobre todo, María fue feliz.

J. R. M., 2º A



.

viernes, 15 de enero de 2010

TALLER DE POESÍA

.
Ya sabéis que los profesores de Lengua nos dedicamos a torturar niños (y más las profesoras). Una de nuestras torturas favoritas es aficionarlos a la poesía; no sólo a leerla, sino también a hacerla. Les damos unos esquemas, les explicamos algunas figuras literarias como la metáfora, la antítesis, la sinestesia, la anáfora, el paralelismo…; y ¡hala!, a hacer poemas. Con lo de la rima todavía no nos hemos puesto, pero incluso sin rimar algunos de sus poemas suenan bien. Aquí tenéis unos poemas de los alumnos de 2º de la ESO.



Fui noche desesperada,
luna angustiada.
Soy amanecer furioso,
sol iracundo.
Seré atardecer sangriento,
crepúsculo muerto.
Fui aire enamorado,
viento dolido.
Soy fuego rumoroso,
beso ignorado.
Seré lago oscuro,
mar silencioso.


Isabel Extremera



Soy sol oscuro,
soy río muerto;
seré luna cordial,
seré estrella fugaz.

Joe Luis Lapo


Fui beso alegre, cielo angustiado.
Soy tierra paciente, flor brillante.
Seré pasión dolida, tormenta perezosa.

Asmahan El Khader







Fui amor amargo,
beso apagado.
Soy cielo azul,
lago transparente.
Seré noche triste,
día feliz.

Ángela Martín




Fui guerra amarga, nostalgia terrible.
Soy sol radiante, horizonte esperanzado.
Seré mar frío, cielo despejado.

Javier Flores


Fui sol dulce,
luna impaciente.
Soy alegría silenciosa,
tristeza lejana.
Seré nostalgia radiante,
estrella cansada.

Ana Isabel López
.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

NUESTROS ESCRITORES


MI HISTORIA CON SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS


Os dejamos una historia más para que repaséis las categorías gramaticales. Recuerda que entre las palabras resaltadas se encuentran dos sustantivos comunes, dos propios, dos concretos, dos abstractos, dos individuales, dos colectivos y seis adjetivos. ¡A ver si te lo sabes!

El día 1 de diciembre viajé a España con mis padres, a la ciudad de Madrid. Fui donde unos tíos a conocerles, por suerte viajamos en avión. A las 4:30 llegamos a la casa de mis tíos. Empezamos a limpiar la casa, que llevaba abandonada mucho tiempo. Había muchos libros por todas las habitaciones y unas mesas muy grandes. Las paredes y las ventanas estaban llenas de telarañas y me encontré una gorra tirada.
Después de una hora salimos de visita a conocer lugares de la ciudad. También fuimos al zoológico y allí vimos la manada de perros más grande del mundo y también un gigante enjambre de unas abejas que son muy veloces. Al final de la mañana, encontramos un payaso un poco loco, simpático, malo y divertido a la vez, pero que nos hizo sentir amor y amistad. Unos días después acabó nuestro viaje y nos volvimos a nuestra ciudad.


BENJAMÍN MENDOZA 2ºD

.

martes, 29 de diciembre de 2009

NUESTROS ESCRITORES

MI HISTORIA CON SUSTANTIVOS Y ADJETIVOS


Este trimestre estamos repasando Morfología en las clases de Lengua de 2º de la ESO. Como esta cuestión la llevan estudiando desde la Primaria, a veces resulta cansado y andamos inventado posibilidades para trabajarlo de otra manera. Así que les dimos la oportunidad de que dieran rienda suelta a su imaginación para crear una historia con una única condición, que aparecieran una serie de palabras (dos sustantivos comunes, dos propios, concretos, abstractos, individuales, colectivos y seis adjetivos). Tenían que completar un cuadro con las primeras palabras que se les ocurrieran. Por una vez ¡no valía pensarlo mucho! Luego tenían que hacer que aparecieran todas en el texto que inventaran. Vais a leer una de las originales historias que se inventaron en 2º D, observad el arte que tuvo este chico para combinar las palabras. Las resaltamos en otro color y a ver si sabéis clasficarlas.

Os ponemos a prueba ¿será verdad que esto lo sabe hasta un chiquillo de Primaria?

Eran las cinco de la mañana, abrí mis ojos, me levanté de la cama y fui a tomar mi desayuno como todas las mañanas. María, la empleada más veterana de todas, me dijo:


- Le han dejado una carta, la puse encima de la mesa de su despacho.-


- Gracias, María - le contesté.



Fui a la mesa de mi despacho y ahí estaba la carta, era un sobre blanco. Me senté en la silla, comencé a abrirla y dentro se encontraba la foto de mi hijo Manuel. Estaba horrible, amordazado y demacrado. Las piernas me empezaron a temblar. Sentí nostalgia y miedo por mi hijo.


Abrí las ventanas, vi una bandada de palomas y me dije a mí mismo "¿Esto indica que son malvados los que le secuestraron o estos pájaros sólo son una señal para ser más fuerte?"

Al día siguiente me llamaron y me dijeron que si quería recuperar a mi hijo tenía que llevar cien mil euros y dejarlos encima de un pedregal en la calle San Luis. Fui al lugar sin policías porque tenía miedo de que le mataran.

Un rato después llegó una chica alta y guapa con el pelo rizado que traía a mi hijo con una pistola en la cabeza, cogió el dinero y echó a correr. Yo abracé a mi hijo y me puse alegre de nuevo.


OMAR LAZO 2ºD

domingo, 29 de noviembre de 2009