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jueves, 8 de noviembre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...


LAS GALLINAS

Había una vez un joven muy pobre que trabajaba en una tienda de regalos. Su jefe era muy malo y le pagaba sólo 5 euros por cada día de trabajo. El muchacho estaba muy cansado de trabajar tanto y de ganar tan poco, pero como no había trabajo, siguió en la tienda. Hasta que un día vio a una abuela que vendía gallinas a 20 euros cada una; entonces tuvo una gran idea: compró una gallina que creció y tuvo pollitos. Algunos los dejó crecer para que se convirtieran en gallinas, y otros los vendió por 10 euros cada uno. Así llegó a tener muchas gallinas.

Ahora, cuando las gallinas ponen huevos también los vende directamente. De esta forma gana mucho dinero cada día, y se ha convertido, poco a poco, en un hombre muy rico.

Kehuan Dai, 3º D


domingo, 4 de noviembre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...

Esta historia nos ha llegado con imagen incluida.



EL MILAGRO DEL LAGO 

 Era un día muy lluvioso como para salir a pescar. Carlos, el pescador, lo sabía, pero debía llevar comida a su familia. Carlos se fue en un pequeño bote a navegar por el lago que quedaba cerca de su casa. El tiempo empeoró y un fuerte rayo iluminó el cielo gris. Fue entonces cuando apareció el pez más grande que Carlos había visto en su vida. Sintió un jalón en su caña, tiró fuerte de ella y pescó un pequeño pez. Decepcionado y cansado regresó con su pequeña captura. Su esposa, al recibirlo, le dijo: 

-¿Has tenido suerte? 
-No –contestó Carlos-, pero al menos nuestro hijo podrá comer. 

Al cocinar el pez, observaron pequeñas piedras en su estómago: se trataba de diamantes puros. Ese día la suerte de Carlos y de su familia cambió para siempre y para mejor. 

 Jaime Quispe, 3º C

sábado, 27 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...


EL REY VALIENTE Y CRUEL

Había una vez un rey de un país muy lejano, que era muy valiente y el más despiadado del mundo. Nadie había logrado vencerlo jamás. Una vez llegó hasta un lugar terrible, un pueblo habitado por seres extraños, algunos de los cuales tenían un solo ojo en medio de la frente, mientras que otros tenían hasta tres. También poseían varias piernas, lo que los hacía muy veloces. A pesar de todo, el rey consiguió derrotarlos, por lo que esos seres extraños no tuvieron más remedio que ir a refugiarse en unas profundas y tenebrosas cuevas. Hasta allí los siguió el rey, y entró en la cueva con la intención de hacerlos desaparecer. 

Después de una larga búsqueda, los encontró y, cuando estaba a punto de matarlos, la cueva se derrumbó y todos murieron.

Daysi Sandoval, 3º C


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Carlos tenía 7 años y vivía en un pueblo llamado Criscrin. Él solía estar solo, ya que sus padres no tenían mucho dinero y trabajaba todas las mañanas de cabrero. 

Siempre les contaba sus problemas a las cabras, pero tenía una favorita a la que llamaba Manchitas. Un día, por la mañana, le habló y supo sus respuestas.

-Manchitas, Manchitas, hoy le he preguntado a mi padre que por qué no podía ir a la escuela; y me ha dicho que no se acordaba, que se lo preguntara a mi madre, pero no la he visto en toda la mañana.

-Beee, beee, beee -le contestó Manchitas.

Carlos no paraba de darle vueltas al asunto y, cuando llegó a su casa y vio a su madre haciendo la cena, le preguntó:

-Mamá, ¿por qué no puedo ir a la escuela?
-Carlos, se me ha olvidado. Pregúntaselo a tu padre.

Carlos subió enfadado a su habitación y esperó a que su madre lo llamara para cenar, mientras seguía dándole vueltas a sus cosas. Cuando su madre lo llamó, bajó y se encontró a sus padres allí, esperándolo. Se sentó y les preguntó a los dos a la vez:

-Mamá, papá, ¿por qué no puedo ir a la escuela?

Ambos se miraron y el padre contestó por los dos:

-Carlos, hijo, la verdad es que no vas porque creemos que es mejor que cuides de las cabras. Además, tú ya sabes leer y escribir.

Se callaron los dos y miraron a sus respectivos platos. Carlos, sin saber qué hacer, terminó rápidamente su cena y se retiró.

Al día siguiente, el muchacho volvió a hablar con Manchitas.

-Manchitas, la verdad es que no entiendo a mis padres. Ya sé por qué me dicen eso de que cuando sea mayor comeré huevos...

Carolina Zarco, 3º D


martes, 23 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...

Hoy va de manzanas (y de peras)

EL HAMBRE AGUDIZA EL INGENIO

Había una vez un niño llamado David que vivía en una ciudad muy grande. Tenía una hermana muy pequeña a su cargo debido a que eran huérfanos. Un día les entró mucha hambre, y su hermana se puso a llorar. David se preocupó tanto que decidió ir al mercado a pesar de que no tenía dinero. Iba pensando cómo podía conseguir comida sin pagarla y tuvo una idea. Fue a un puesto de frutas donde había mucha gente comprando y, sin que nadie se diera cuenta, cogió una de las manzanas de la base de un montón que estaba ordenado en forma de pirámide. Entonces se cayeron todas al suelo.

El dueño del puesto lo acusó de haber provocado la caída de las manzanas, pero el chico lo negó. El comerciante se puso a recogerlas y David le ayudó. Entonces, el señor le regaló varios kilos de manzanas. De esta manera, David y su hermana pudieron comer y se pusieron muy contentos.

Miguel Ángel Rocha, 3º C




LAS 15 MANZANAS

Jack era un chico que con 16 años se tuvo que poner a trabajar. Trabajaba para el señor Salgari. Un día, el jefe mandó al chico a comprar 15 manzanas, que era la fruta que más le gustaba. Fue a comprarlas y, al volver, entró en la cocina y dejó las manzanas que había comprado sobre la mesa. Al cabo de un rato, entró Erika, una de las empleadas de la casa, se acercó a la mesa y le dijo:

-¡Esas manzanas se ven muy ricas!

Jack, sin pensárselo dos veces, cogió dos manzanas y se las dio. Cuando llegó la hora de llevar la comida y las frutas a la mesa, el señor Salgari se dio cuenta de que faltaban dos manzanas. Él ya las había contado antes de que entrara Erika en la cocina.

-Jack... -dijo el señor Salgari.
-Sí, señor.
-Aquí hay solo trece manzanas, y yo conté quince. ¿Dónde están las  otras dos que faltan?
-Solo había trece, señor.
- ¡Imposible! -dijo,enfadado, el jefe.

Jack, muerto de miedo, bajó la cabeza y no dijo nada. Cuando Salgari le pretuntó a Erika, que era la única que estaba allí en ese momento, que si ella también había visto trece manzanas, la muchacha miró a Jack y respondió:

-Sí, señor, solo había trece manzanas y dos peras.
-¿Has dicho dos peras? -dijo, extrañado Salgari- Entonces seguro que conté esas dos peras pensando que eran manzanas. Podéis retiraros.

Jack suspiró y fue hacia la cocina, donde le dio las gracias a Erika.

El chico se salvó de un castigo, Erika se quedó con las dos manzanas y el señor Salgari se quedó convencido de que las manzanas que faltaban eran en realidad peras.

Alexandra Costache, 3º C

viernes, 19 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...



JAQUE MATE DEL PASTOR

Érase una vez un rey muy rico que un día decidió retar a una persona del reino para que jugara una partida al ajedrez con él, porque estaba seguro de que nadie sería capaz de ganarle, ya que era el mejor jugador de todo el reino. Nadie quería jugar con él. Pero un día apareció un pastor que se atrevió a aceptar el reto. Comenzaron la partida y ganó el pastor. Entonces el rey le dijo:

-Puedes pedirme lo que quieras, ya que me has ganado. Puedes pedirme tierras, caballos, comida, oro... Lo que quieras.

-Quiero arroz -contestó el pastor-, pero me va a multiplicar los granos de arroz en cada cuadrado del ajedrez. En el primero, un grano; en el segundo, dos; en el tercero, cuatro...; así hasta llenar los sesenta y cuatro.

-Por supuesto que lo haré -dijo el rey.

Lo que no sabía es que iba a dar al pastor una cantidad desorbitada de granos de arroz. De esta forma, el pastor consiguió arruinas al rey.

Vanesa Hinojosa, 3º C


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EL REY Y EL VECINO DE JUAN


Érase una vez un noble caballero llamado Juan que trabajaba para un rey que no es que fuese muy bueno que digamos. Juan vivía en su propia casa, pero por las mañanas, muy pronto, tenía que estar en la mansión del rey para prepararle el desayuno, ordenar los muebles correctamente y hacerle la compra.

                Juan tenía un vecino muy amable que un día le contó que no tenía dinero para pagar el alquiler, y que no tenía dónde ir. Entonces Juan le dijo:
                -No te preocupes. Intentaré solucionar tu problema. Mañana iré a contarle a su majestad tu situación.
                Al día siguiente, Juan le explicó la situación de su vecino al rey, y éste le dijo que si quería vivir en esa casa, tendría que pagar o irse a vivir a la calle.
-Majestad, se lo suplico, dejadle vivir en su casa –le respondió Juan.
-¡Si quiere vivir en su casa, que pague el alquiler! –insistió el rey.
-O le dejáis vivir en su casa o yo no volveré a trabajar con vos –le dijo Juan airado.
-Tú no me haces falta, así que vete y no vuelvas.

                Pasaron varios días, y Juan, que tenía en su casa a su vecino, tuvo que ir al supermercado para hacer la compra. Una vez dentro, se dirigió a la sección de lácteos, y allí vio al rey mirando a un lado y a otro, sin saber qué tenía que comprar; porque normalmente era él quien le hacía la compra. Juan intentó alejarse poco a poco sin ser visto, pero el rey percibió sus movimientos y, cuando se dio cuenta de que era Juan, se fue corriendo detrás de él y le dijo:
-Por favor, Juan, te lo suplico, vuelve a trabajar para mí. No sabes lo que sufro sin ti.
-Si vos no podéis vivir sin mí –le respondió Juan-, pues imaginad cómo puede vivir mi vecino sin su casa. Tenéis que dejarle vivir en su casa y, además, darle un poco de dinero para que pueda comprar sus propios alimentos.
El rey lo comprendió y se dio cuenta de que, aunque tenía mucho dinero, sin Juan se veía como atado de pies y manos; así que le dijo:
-Está bien, desde hoy se hará lo que tú buenamente quieras.
Y así fue.


Imad Mohouti, 3º C

domingo, 14 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...




LA ASTUCIA PERDONADA

Había una vea un chico llamado Manuel al que le gustaba apostar dinero con sus amigos, aunque era de una familia muy pobre que no tenía suficientes recursos para vivir.

Un día su madre le mandó a comprar patatas, pero antes de que se fuera le advirtió de que no gastara el poco dinero que tenía apostando. Manuel salió a comprar, pero en el camino se encontró con sus amigos y decidió apostar. Él pensaba que así podría conseguir más dinero, pero no fue así y lo perdió todo. Entonces pensó en cómo conseguir las patatas para que su madre no se enfadara. Por el camino fue recogiendo papeles, luego fue a casa de uno de sus amigos, cogió pintura e hizo bolas de papel con pequeñas piedras dentro, las pintó del color de las patatas, las metió dentro de una bolsa y se las llevó a su madre. 

Al entrar en casa, su madre estaba ocupada, y él dejó las patatas en la puerta y le dijo que se iba a jugar. Al volver, estaba asustado, pero se madre al verlo lo miró molesta, pero a la vez sonriente por la astucia de su hijo. Lo perdonó, pero le hizo prometer que no usaría su astucia para cosas mejores.

Dalia Quispe, 3º C


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LA RIFA DEL BURRO

Rubén era un adolescente que tenía dieciséis años y vivía con su familia en una granja. Sus padres trabajaban día y noche en el campo sembrando y recolectando. Lo que obtenían lo vendían en el pueblo. Pero una mañana, su padre no pudo levantarse de la cama porque tenía mucha fiebre. Llamaron al médico y este dijo que esta malo y le recetó varias medicinas para salvarle, pero no tenían dinero para comprarlas. 

Rubén estuvo toda la noche sin dormir pensando en cómo conseguir dinero. Por la mañana ya tenía la solución: haría una rifa en el pueblo, rifaría su burro, aunque él no tuviera ningún burro. Hizo cien papeletas a 3 euros cada una, se acercó al pueblo y, en menos de dos horas, las vendió todas. A los tres días, rifó el burro y le tocó al barrendero del pueblo, pero Rubén le dijo que había surgido un problema: la noche anterior el burro se había muerto. El barrendero se enfadó y le dijo que le devolviera el dinero de la papeleta. Rubén se lo devolvió, y así es como consiguió 297 euros, que era lo que costaban las medicinas, y salvó a su padre.

Juan Ángel Martín, 3º C

martes, 9 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...


LAS VELAS

Hubo una vez un padre que tenía tres hijos: dos varones y una chica que era la pequeña. El padre, que se llamaba Federico, estaba preocupado porque no sabía a quién dejarle la casa y las tierras en herencia; así que reunió a sus hijos y les dijo que tenían que llenar con algo, lo que fuera, dos habitaciones de la casa.

A la mañana siguiente era el turno del mayor, quien, al acabar el día, había llenado una habitación entera más la mitad de la otra con chatarras y trastos viejos.

Llegó la mañana siguiente y fue el turno del hijo mediano, y éste, al acabar el día, había llenado una habitación entera más tres cuartas partes de la otra con heno.

El tercer día le tocó a la pequeña, y el padre vio que la muchacha no hacía nada en todo el día, así que fue a preguntarle. La hija le pidió que la acompañara en la noche para verlo. Se hizo la noche, la chicha cogió dos velas y dos cerillas. El padre la acompañó y pudo observar cómo su hija colocaba una vela en cada habitación y las encendía. De repente, se dio cuenta de cómo su hija había llenado las dos habitaciones con lo más fácil del mundo: con la luz. Así pues, el padre ya tuvo claro con quién se quedaría la casa y los terrenos.

Maurico Javier Zambrano, 3º C

sábado, 6 de octubre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...

Hoy tenemos el cuento de nuestro querido Jesús, un atlético de pro que ha cometido aquí una pequeña infidelidad futbolístico-literaria.


EL MEJOR JUGADOR DEL MUNDO

Érase una vez un niño al que le gustaba jugar mucho al fútbol. Se llamaba José, y vivía con sus padres. Un día José se fue con sus amigos a jugar al fútbol a una pista que estaba al lado de su casa. El niño no sabía que era muy bueno. Un buen día se fue al colegio y, cuando llegó el recreo se fue a la pista a jugar, pero no le dejaron. Él insistió y, al final, le dejaron. Gracias a él ganaron 5-0. Al día siguiente era sábado, y por la tarde bajó a jugar. De repente, pasó un entrenador de fútbol y se quedó viendo cómo jugaban. Al acabar el partido llamó a José y le dijo que si quería jugar en el Atlético de Madrid. El muchacho se emocionó mucho y le dijo que sí. El sábado siguiente ya empezó a jugar en el equipo juvenil. Era tan bueno que terminó jugando en el Real Madrid. Ganaron muchos partidos gracias a él y fueron campeones de la Liga y de la Copa del Rey.

Jesús Muñoz, 3º D

jueves, 27 de septiembre de 2012

CUENTOS, CUENTOS, CUENTOS...

Los alumnos de 3º de la ESO ya están calentando motores para afrontar el nuevo curso. Entre las primeras actividades que han realizado está la escritura de un cuento breve que hable del ingenio de un personaje para sobrevivir. Os los iremos mostrando poco a poco, para que no os empachéis. Ahí va el primero, que ha salido un poco nihilista.


EL POZO DE LOS DESEOS

Hugo Coss era un niño de Brooklyn, era muy pobre y vivía a las afueras de la ciudad. Estaba harto de mendigar sin éxito en este mundo egoísta e insolidario. 


Un día estaba paseando por el campo cuando encontró unos túneles subterráneos que conducían a un viejo pozo ya sin agua. Se le ocurrió la idea de poner un cartel en la zona superior del pozo que decía: "Pozo de los deseos. Echa una moneda y se cumplirá lo que pidas".

A partir de ese día, los ciudadanos empezaron a frecuentar ese lugar y a echar gran cantidad de monedas que Hugo recogía cada noche a través de los túneles.

Gracias a esto, Hugo aprendió que la única manera de sacarle dinero a la gente en la sociedad capitalista es haciéndole creer que es en su propio beneficio. Finalmente, Hugo se enriqueció y se convirtió en un egoista como ellos.

Ricardo Miranda, 3º D

miércoles, 16 de mayo de 2012

LA NUEVA PROSERPINA

En la asignatura de Latín de 4º de la ESO han hecho una reinterpretación de los mitos clásicos. Aquí tenéis una muestra: una reinterpretación del rapto de Proserpina. 

Proserpina de Leighton

Sara es una encantadora señorita muy joven. Hermosa como las rosas y pura como el agua cristalina. Era la hija de un poderoso magnate llamado Tomás y una señora de alto standing de nombre Socorro. Sara tenía una belleza celestial, una belleza nunca vista. Por lo tanto, atraía a los hombres con mucha facilidad, aunque nunca tomó su cualidad o defecto, por así llamarlo, para beneficio propio. Sara no era  hija única, tenía dos hermanas más, Elena y Bárbara. Ambas muy diferentes de  ella.

Todo lo que rodeaba a esta joven se hacía cada vez más hermoso: naturaleza, fauna… La belleza de esta muchacha, sin ella saberlo, la llevaría al peor de los lugares y con el consentimiento de su padre, que más tarde, se daría cuenta.

Un día Sara, Elena y Bárbara estaban en un lago, lago que estaba incluido en los inmensos terrenos de la finca familiar, aunque muy apartado de la casa. Las tres muchachas habían salido a navegar. Convencida por sus dos hermanas, Sara había accedido, sin pensar que ese “grato paseo” se iba a convertir en su peor pesadilla. Elena y Bárbara emprendieron su navegación, dejando a ésta en tierra, ya que a la muchacha le encantaba la naturaleza y había salido a buscar hermosas flores para decorar su hogar.

 Sara tenía un pretendiente bastante mayor que ella: su tío Jorge, quien millonario, solitario y muy confiado, pretendía a Sara. Caprichoso, anhelaba tener entre sus brazos a aquella muchacha hermosa, joven y pura. A Socorro, su madre, no le hacía gracia que su cuñado estuviera pretendiendo a su adorada hija menor. Aprovechando que la madre no estaba, y con ayuda de su hermano, Jorge logró quedarse a solas con la joven y le declaró una vez más su anhelo y deseo de estar con ella, pero Sara con pudor se quiso retirarse. El hombre, ya cansado de que la muchacha lo rechazase, la cogió a la fuerza, le tapó la boca y, aprovechando la soledad del lugar, la raptó y se la llevó a un lugar paradisíaco, a un lugar hermoso. Allí le pidió mil veces disculpas a la joven, y como muestra de arrepentimiento, le ofreció un zumo hecho con las frutas más espléndidas y jugosas que existen, servido, claro está, en una copa de oro.La muchacha bebió de esa copa, sin saber que tenía droga y cayó desmayada, lo que aprovechó su tío para violarla.

Socorro se dio cuenta de que su hija no estaba con sus hermanas, que habían dicho la habían perdido de vista cuando tomaron el barco. Desesperada, buscó por todos los  lugares  donde creía que podía estar su hija. Pero pasaron las semanas y la muchacha no aparecía. La madre, desesperada, cayó rota en llanto, sin fuerzas y con el alma hecha pedazos, convencida de que no volvería a ver a su pequeña. Tomás, al ver a su fiel y amada esposa destrozada, se arrepintió de haber ayudado a su despiadado hermano y decidió contarle toda la verdad. Socorro le exigió a Tomás que le devolviese a su hija, porque era sólo una niña y no era justo que estuviera con un hombre tan mayor y, sobre todo, contra su voluntad.

Tomás, no pudo soportar más su culpa y, haciendo caso a su mujer, decidió hablar con su hermano y exigirle que le devolviese a su hija. Jorge se negó rotundamente, ya que la joven había perdido su más preciado honor con él, y esto quería decir que por ella le pertenecía y estaba obligada a ser su mujer. Tomás, hecho una furia, salió en busca del lugar donde Jorge tenía oculta a Sara. Transcurrido el tiempo y sin fuerzas, el hombre, comprendiendo que su hermano no accedería jamás a devolver a Sara y que su mujer moriría de dolor si no le devolvía a Sara, decidió tomar una decisión: hablaría con su mujer y con su hermano para, al menos, llegar a un acuerdo.  Tomás les propuso a ambos que la joven pasase medio año con cada uno; así no habría problemas y su querida esposa saldría de su depresión. Era la única forma en la que aquella madre podría volver a con su pequeña, así que, finalmente, accedió.

Así ha pasado el tiempo. Cada medio año, Socorro vuelve a su felicidad y la casa se llena de alegría y risas. Por otro lado, Jorge queda solitario, esperando a que transcurra el tiempo rápido para volver a estar con su amada.

Diana Isabel Arcos   4º B

sábado, 12 de mayo de 2012

TU OPINIÓN CUENTA


LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

Para los niños, los derechos son básicos. Están en edad de divertirse, de jugar con sus amigos y de aprender, pero en algunos países los niños se dedican a trabajar en cualquier cosa, como basureros, para poder sacar adelante a su familia. Otros niños ni siquiera tienen familia ni casa, roban para poder comer y viven en condiciones infrahumanas. Algunos se dedican a la prostitución, y no son raras las niñas que son madres.

Todo esto tiene una difícil solución, pero podría mejorar se las empresas para las que trabajan estos niños los ayudaran a poder estudiar no explotándolos como lo hacen. Estos niños necesitan trabajar, pero también necesitan una educación para poder aspirar a algo en la vida.

En otros países, como en España, los niños no valoramos realmente todo lo que tenemos, mientras otros no tienen nada, ni siquiera derechos.

Sandra Castellano, 2º B


viernes, 11 de mayo de 2012

TU OPINIÓN CUENTA


NIÑOS SIN DERECHOS

Todos los niños del mundo, sólo por el hecho de ser niños, tenemos unos derechos: derecho a tener una familia, a estar protegidos contra los malos tratos, a no ser violados (física o psicológicamente), a no ser explotados, a divertirnos, a tener una educación...

Desgraciadamente, estos derechos nos e respetan en muchas partes del mundo. Por lo tanto, creo que todos los mandatarios del mundo deberían llegar a un acuerdo para dictar leyes, de obligado cumplimiento, para que todos los países se comprometieran a respetar estos derechos.

Mientras tanto, podemos ayudar a los niños que carecen de ellos con algunos pequeños gestos como no comprar artículos que hayan sido fabricados mediante la explotación infantil, apadrinar niños de países menos desarrollados, denunciar los abusos de los que tengamos conocimiento...

Ojalá todas esas imágenes angustiosas de niños recogiendo comida de macro-basureros, de niños trabajando en minas, de niñas madres, de niños soldados... puedan ser borradas en un futuro cercano.

Fernando Gracia, 2º B

sábado, 14 de abril de 2012

PÓCIMAS MÁGICAS PARA CONSTRUIR FUTURO III

PÓCIMA PARA VER EL FUTURO

INGREDIENTES

- 200 gr de pelo de rana

- 70 gr de huesos de lombriz

- Un tazón de nieve azul

- 1 litro de agua

- 3 huevos de ballena

- Polvos de azufre

PREPARACIÓN:

En una cazuela grande se mezclan la nieve azul, los huevos de ballena y el litro de agua, y se pone a hervir durante treinta minutos. Mientras, se van añadiendo progresivamente los pelos de rana y los huesos de lombriz. Después se deja reposar la mezcla durante 24 horas y se coloca en un vaso alto que se espolvorea con los polvos de azufre para darle sabor.

MODO DE EMPLEO

Antes de beberse la pócima, hay que decir las palabras mágicas: “Brusca, musca, musca”. Después de bebérsela hay que esperar cinco minutos para que haga efecto.

Juan Morales, 2º B


PÓCIMA PARA SER INGENIERO ELECTRÓNICO

INGREDIENTES

- 2 cables rojos

- 2 cables azules

- 200 gr de energía solar

- 3 pilas

- 2 l. de agua

- perejil

ELABORACIÓN

En una cazuela de barro se echarán 2 litros de agua y los 200 gr de energía solar y se pone a fuego lento. A continuación unimos un cable rojo con un cable azul, los fundimos y los echamos en la cazuela. Se repite la operación con los otros dos cables. Después, trituramos las 3 pilas y las añadimos. Por último, echamos el perejil para dar sabor.

FORMA DE TOMARLA

Hay que colocarse muy erguido en una central nuclear y dividir la pócima en cuatro partes. Hay que tomar una parte cada hora empezando a las 12:00 h y acabando a las 3 de la madrugada. Tardará en hacer efecto 2 horas.

Sandra Castellano, 2º B



POCIÓN MÁGICA PARA LLEGAR A SER UN BUEN FUTBOLISTA

INGREDIENTES

- 2 cucharadas de azúcar

- 1 balón de la UEFA Champions League

- 4 riñones de gorila

- 6 litros de aceite

- 1 chicle

PREPARACIÓN

Primero vertimos los 6 litros de aceite en una cacerola. Luego echamos los cuatro riñones de gorila. A continuación, pegamos el chicle al balón y lo metemos en la cacerola. Por último, echamos las dos cucharadas de azúcar. Se remueve bien durante una hora, pero con mucho cuidado para que el chicle no se pegue a los riñones y así conserven su fabuloso sabor a gorila. Una vez que esté todo bien cocido, se vierte el contenido de la cacerola en una bati-cao de Bob Esponja. Se bate bien y se bebe.

Anónimo