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lunes, 2 de enero de 2012

LOS MESES DEL AÑO EN EL CINE: (I) ENERO

El año pasado comenzamos cada mes con su correspondiente composición de Tchaikovsky de la obra Las estaciones; este año, vamos a celebrar cada mes con cine, gracias a nuestro compañero Santiago Martín Solera. Ahi va la primera entrega.






Enero es el mes de Jano, el dios de las dos caras.



Con una, mira al año que termina; con la otra, contempla el año que está empezando.




No es casualidad, por tanto, que en las películas que se desarrollan durante el mes de enero o que tengan el mes de enero como punto de partida o en sus escenas más importantes, encontremos dos elementos:







  1. El año nuevo y, por tanto, también el fin del año pasado.




  2. El frío y, muchas veces, la nieve.



Están los que desean para el nuevo año lo que no han tenido en el pasado. Así empieza El diario de Bridget Jones.









O los que consiguen al final del metraje un amor el día o la noche de año nuevo: Cuando Harry encontró a Sally.












Han estrenado este 21 de diciembre una película sobre este tema: New Year´s eve.






También los que rompen con el pasado, mandan a freír espárragos a un tipo que no les conviene y deciden comenzar de manera diferente jugando a las cartas con otro mucho mejor: El apartamento de Billy Wilder e I.A.L. Diamond. Ese “¡cállate y juega! -shut up and deal-” final es tan fantástico como el "Nobody is perfect".










doblada al castellano:










O el Manhattan de Woody Allen en un frío día de enero con la música de Georges Gershwin…













También encontramos películas vinculadas a acontecimientos que sucedieron en el mes de enero.




Siete días de enero de Juan Antonio Bardem que narra la matanza de los abogados laboralistas de Atocha o películas cubanas que recuerdan que el 1 de enero de 1959 Cuba entró en una nueva etapa de su historia.




Entre ellas la mejor es una película que gira alrededor de un día aciago para Irlanda, el 30 de enero de 1972, el famoso Bloody Sunday.




Una matanza de ciudadanos civiles por parte del ejército británico que condenó a la población a treinta años de terrorismo y guerra abierta entre el IRA y las fuerzas policiales británicas.




La película de Paul Greengrass es extraordinaria, casi como un documental; tiene una gran fuerza visual y explica con gran claridad qué se hizo, porqué y cómo.











El comienzo en castellano:









Para terminar, no puedo evitar mencionar una película que, aunque se desarrolla durante un día de Navidad, va mucho más allá. Es la última película de John Huston, basada en un magnífico relato corto de otro irlandés James Joyce, Los dublineses. Todo parece normal, una fiesta convencional a la que los protagonistas tienen que ir por razones familiares, pero al final, cuando los dos se marchan, ella escucha una canción y se descubre algo que hay más allá, en el pasado, entre la nieve… Es uno de los finales más hermosos de uno de los más grandes del cine.












El comienzo y el final. La vida y la muerte. Todo lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos.




¡Feliz año nuevo!




Santiago Martín Solera

domingo, 1 de enero de 2012

UNA IMAGEN Y UN POEMA PARA ENERO



Las tardes de enero

Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra
hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde
su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en el alma!
¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden
esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas
los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan
tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra,
inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas
a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable
en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden
en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja
en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando
con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío;
en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas,
no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma
perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida
estas tardes sin sol ni luceros!

Juan Ramón Jiménez

lunes, 3 de enero de 2011

MÚSICA PARA ENERO

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Este blog es muy ambicioso, y ya no nos conformamos con regalaros un poema para cada mes. Ahora también tenemos música para abrir el mes. Se trata de una obra de Tchaikovsky (1840-1893) titulada Las estaciones, en la que dedica un movimiento a cada mes.

Vamos a usar la versión para violín y orquesta de Peter Breiner (porque no hemos encontrado otra, la verdad). Será interpretada por la Queensland Symphony Orchestra dirigida por Peter Breiner, violín Takako Nishizaki.

Cada mes irán apareciendo los movimientos correspondientes ilustrados con vídeos de nuestra cosecha. Para el mes de enero hemos elegido obras pictóricas que representan escenas y paisajes invernales. Hemos ido dando saltos o zancadas a lo largo de la historia del arte y hemos picoteado aquí y allá. Nada sistemático. El resultado son una serie de imágenes de los siguientes pintores: Pieter Brueghel el Viejo (1525-1569), Pieter Brueghel el Joven (1564-1638), Turner (1775-1851), Friedrich (1784-1840), Pissarro (1830-1903) y Monet (1840-1926). Creemos que es un agradable paseo por la historia del arte. Esperamos que os guste.

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domingo, 18 de enero de 2009

POESÍA DE ENERO

Luis G. Urbina (1868-1934) fue un intelectual mexicano bastante polifacético: periodista, crítico musical y teatral, profesor de Literatura, antólogo de la literatura mexicana, director de la Biblioteca Nacional de México, político (en esa intrincada, apasionante y apasionada política mexicana de la época), diplomático… y también poeta.
Viajó como conferenciante por Hispanoamérica, conoció el exilio (La Habana y Madrid fueron entonces su casa), la vuelta y el destino en la embajada mexicana en Madrid, donde murió en 1934.

Como poeta, estuvo entre el Romanticismo y el Modernismo, aunque siempre con una sobriedad que encajaba mal en ambos movimientos. Aunque gozó de un extraordinario éxito popular durante su vida, su poesía ha ido decayendo en la apreciación de la crítica y el público. A pesar de todo, algunos de sus poemas son indispensables en cualquier antología de la poesía mexicana o hispanoamericana, y siguen apareciendo en los libros de texto de los escolares de aquel país.
Para nosotros es un gran desconocido; sirva, por lo tanto, este poema –además de ilustrar este mes de enero-- como homenaje a él y a todos los poetas olvidados, cuyos poemas duermen en la oscuridad de libros cerrados.

Este poema es un soneto, pero, usando la libertad del Modernismo, está formado por versos dodecasílabos (doce sílabas) y no con los tradicionales endecasílabos (once sílabas). En él, la imagen de dos mariposas sobrevolando un desolado jardín en enero se convierte en la metáfora de los deseos frustrados del poeta (amar y ser amado).


Santiago Rusiñol (1861-1931)
Jardín en invierno

MARIPOSAS DE ENERO

Un día de invierno gris y opaco. Tienen,
el jardín pereza, modorra las flores,
cansancio las aguas, que apenas sostienen
erguidos los chorros de los surtidores.
No hay aves que trinen; no hay voces que suenen;
y en la anemia de la luz y los verdores,
dos mariposillas que van y que vienen
sacuden las alas de flavos[1] colores.

¡Buscáis miel, ilusas! La miel ya no existe,
y un tropo me asalta, muy viejo y muy triste:
las dos ilusiones de mi vida entera.
(¡Amar! ¡Ser amado!) son dos mariposas
en un jardín mustio que no tiene rosas....
son dos rezagadas de la primavera.


[1] Flavo: de color entre amarillo y rojo, como la miel y el oro.