Criaturas revolucionarias
Hace 17 horas
I.E.S. El Olivo. Parla (Madrid)
Se ha abierto al público el antiguo Real Observatorio Astronómico, hoy convertido en museo. Doble alegría: poder ver de cerca una de las joyas arquitectónicas del Neoclasicismo español y disfrutar de su contenido, que nos puede ayudar a comprender la evolución de la ciencia astronómica.
A finales del siglo XVIII, Madrid no existía más allá del Retiro, y el cerrillo de San Blas era un lugar idóneo para ver las estrellas. Claro, no había contaminación lumínica ni de la otra. En el edificio se instalaron seis astrónomos con sus familias. Desde allí, esos sabios miraban y estudiaban las estrellas, se dedicaban a estudiar la meteorología y a calcular la ora exacta por la que se regían todos los relojes del país (una hora menos en Canarias). Lo hacían mirando la posición de los astros.
Hoy los visitantes pueden encontrar cosas muy curiosas en este museo, como un gran péndulo de Foucault que se colocó en los años noventa; un enorme espejo de cobre pulido, única pieza superviviente del telescopio Herschel (imagen de arriba), cuya estructura de madera sirvió como leña a las tropas francesas en la Guerra de la Independencia. El artefacto se ha reconstruido a escala en los jardines para que el público se haga una idea. ¿Qué otras cosas podemos encontrar? Pues, sismógrafos, nefoscopios, teodolitos, calculadoras con manivela y la regla geodésica con la que se midió España por primera vez de forma seria. Naturalmente, las visitas son guiadas, para que no nos perdamos entre tanto cachivache científico.Os dejamos también un enlace en el que podéis encontrar mucha más información:
