sábado, 3 de marzo de 2012

DRIVE Y LAS PELÍCULAS DE GÉNERO


Drive
es una película de género. Quien busque acción, algo de violencia y sangre, encontrará lo que busca. Y pasará una hora y media disfrutando, pero hay algo más... que no han visto los académicos de Los Ángeles, ya que sólo la han nominado a los Oscar en una categoría: sonido directo.

Como ha dicho Russell Crowe: "¿Ryan Goslyn, ninguna nominación?; hay mucha mierda ahí; Albert Brooks, estabas excelente"




Hay también una triste historia de amor contada con silencios, sonrisas cómplices, miradas y unas pocas palabras. Contada con un beso y dos manos juntándose. Y esto es lo mejor de la película.

Una película de género debe saber enganchar al espectador y ésta lo hace, pero lo que convierte una película de género en algo digno de ser recordado es la forma en que se cuenta la subtrama -cualquier guionista lo sabe. En las películas de género la subtrama es lo importante. Y si ésta se te queda grabada, la película de género se convierte en una película que recuerdas cuando te alejas del cine.

El director, Nicolas Winding Refn, tiene referencias claras. Está Steve MacQueen, un gran actor de acción, fallecido demasiado pronto. ¿Quién no le recuerda en La gran evasión?



Está el duro Clint Eastwood; incluso encontramos al personaje de Taxi Driver.
Este es un héroe más tradicional, no como el de Taxi Driver, muy ambiguo.




En este caso, es un héroe que se sacrifica para salvar a la mujer que ama y a su hijo.

Una buena película de género. No importa que la hayamos visto otras veces. Si nos saben contar una historia, bien está. Y no es fácil; no es fácil convertir la historia de un tipo solitario que se enfrenta a dos mafiosos en una película muy diferente: la de un amor imposible y la de un sacrificio.