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lunes, 28 de noviembre de 2011

HOMBRES CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA




Echamos de menos a hombres con esta elegancia ética (la única que nos importa). Gracias, mil gracias, Saramago.

sábado, 26 de noviembre de 2011

PARA HOMBRES QUE DEJAN HUELLA


Este es un trabajo de alumnas de 1º de bachillerato del IES José Planes de Espinardo (Murcia). Estas jóvenes han reflejado perfectamente y con gran sensibilidad las huellas -físicas y psicológicas- que el maltrato deja en la mujer.




Son, por supuesto, alumnas de un centro público.

Este vídeo nos lo ha hecho llegar Fátima, de 2º de Bachillerato. Gracias por ayudarnos a levantar la voz contra la injusticia (ésta y otras muchas).


jueves, 25 de noviembre de 2010

LO QUE HAY QUE VER / TEATRO

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UNOS CUANTOS PIQUETITOS, de Laila Ripoll
Compañía [in]constantesteatro

Precisamente hoy nos viene al pelo recomendaros esta obra de teatro, aunque sabemos que es difícil que podáis verla. Ya ha sido representada en varios teatro de la Comunidad de Madrid, hoy estará en Collado Villalba, el día 27 en San Fernando de Henares y el 28 en Valdemoro. De todas formas, si podéis cazarla por algún sitio, no os la perdáis.


La autora se adentra en el terreno de la violencia machista. No hay una historia. O, mejor dicho, la aparente falta de historia, de narración, parece invitarnos a dar cabida a miles de historias reales y anónimas, todas las historias de violencia machista que acaban en asesinato y todas las que, sin muerte física, acaban aniquilando vidas, la mayoría, ocultas por la oscuridad del anonimato.

El título de la obra ha sido tomado del cuadro homónimo de Frida Khalo de 1935, en el que se ve a una mujer tendida sobre una cama con el cuerpo asaeteado por el cuchillo de un hombre que la mira. Destila el título la idea de que “no era para tanto”, vaya, que solo fueron unos cuantos piquetitos. Curioso. Parece que la culpa de morirse es de quien se muere. A partir de un elemento anecdótico la autora propone una reflexión directa e inteligente sobre el tema, hurgando en los tópicos que, desgraciadamente, siguen amparando este tipo de comportamientos violentos.

Os ofrecemos un enlace en el que encontraréis más información, y un vídeo.

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jueves, 15 de abril de 2010

TARJETA ROJA AL MALTRATADOR

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El martes asesinaron a una mujer en Madrid. Fue su ex novio. Ella lo había dejado. Con ella ya son veinte mujeres asesinadas en lo que va de año. Son demasidas, hace miles de años que son demasiadas.

QUEREMOS QUE SEA LA ÚLTIMA

NO TOLEREMOS LA VIOLENCIA MACHISTA

INFÓRMATE AQUÍ

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lunes, 30 de noviembre de 2009

VIOLENCIA DE ¿GÉNERO? ¿DOMÉSTICA? ¿MACHISTA? ¿CONTRA LAS MUJERES?

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El miércoles de la semana pasada se celebró el Día Internacional contra la Violencia de Género o Machista o Doméstica o Contra la Mujer… No nos ponemos de acuerdo. El día anterior me preparé para estar bien atenta y fijarme en qué expresión utilizarían los medios de comunicación. También le encargué a algunos de mis alumnos que se fijaran. El resultado fue variopinto. Tampoco los medios de comunicación se aclaran, a pesar de sus libros de estilo. Así que me puse a reflexionar e investigar sobre el asunto.

Está claro que la expresión violencia de género es un calco del inglés gender violence, pero a mí me chirría un poco. En español, la palabra 'género' designa el “conjunto de seres establecido en función de características comunes” y “clase o tipo”: La narrativa es un género literario; No me gusta ese género de cosas. En gramática significa “propiedad de los sustantivos y de algunos pronombres por la cual se clasifican en masculinos, femeninos y, en algunas lenguas, también en neutros”: El sustantivo “mesa” es de género femenino. Ninguna de esas acepciones cuadra con “violencia”.

En inglés la voz gender se empleaba también hasta el siglo XVIII con el significado de “clase o tipo”, pero actualmente se prefieren otros términos: kind, sort o class. También tiene el sentido de “género gramatical”. Pero desde muy antiguo comenzó a producirse un cambio de significado y empezó a usarse gender como sinónimo de sex, probablemente por influencia del puritanismo. Esto vino muy bien cuando comenzó el auge de los estudios feministas, allá por los años sesenta del siglo pasado, porque, en el mundo anglosajón, se extendió el término gender con el sentido de “sexo de un ser humano”, con un matiz que hacía referencia a las diferencias sociales y culturales, alejándose de la oposición biológica entre hombres y mujeres que denotaba el término sex.

De ahí pasó a otras lenguas, entre ellas el español. Quedaba así claro que la voz 'sexo' se refería a una categoría puramente biológica, mientras que 'género' aludía a una categoría sociocultural que implica diferencias de índole social, económica, etc. Así, se habla de estudios de género, discriminación de género, etc. Pero, por extensión, se ha llegado a utilizar como sinónimo de sexo, lo que es absolutamente incorrecto [*«El sistema justo sería aquel que no asigna premios ni castigos en razón de criterios moralmente irrelevantes (la raza, la clase social, el género de cada persona)» (El País, 28.11.02)].

¿Hay otras alternativas en español? Creo que sí. Tenemos el sustantivo 'sexismo' que significa, según el DRAE, “Discriminación de personas de un sexo por considerarlo inferior al otro”; y su correspondiente adjetivo 'sexista'. Si decimos estudios sobre sexismo o discriminación sexista parece que queda bastante claro y evita la alusión exclusivamente biológica.

Respecto a la violencia de género, ¿qué han hecho las lenguas de nuestro entorno? En francés parece que ha triunfado la expresión violence domestique, mientras que en Italia dudan entre violenza contro le donne o violenza domestica. Tampoco me gusta la solución 'violencia doméstica': suena a violencia en la cocina y en torno a la mesa camilla; cuando, muchas veces, el agresor ni siquiera ha convivido con su víctima bajo el mismo techo. Pero es la expresión más utilizada en el ámbito hispánico según el CREA (Corpus de referencia del español actual).

Cuando en el 2004, el Gobierno de España presentó el Proyecto de Ley integral contra la violencia de género, la Real Academia de la Lengua Española publicó un informe en el que, tras un análisis sesudo, proponía soluciones como: violencia doméstica o por razón de sexo. Creo que no le hicieron caso, como tampoco me lo harán a mí, que propongo violencia sexista o mejor, violencia machista, usando ese adjetivo tan castizo que está en la base de todas las agresiones contra las mujeres, y que hemos exportado a otras lenguas (junto con palabras más gozosas, como 'siesta' y 'movida').

En fin, lo dicho, no nos harán caso ni a mí ni a la RAE. El pueblo llano, capitaneado por los medios de comunicación, decidirá con qué expresión se queda. Ojalá que, mientras se buscan los términos más precisos, desaparezca el hecho designado y la búsqueda haya sido ociosa.

Lola Sevila
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