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domingo, 12 de febrero de 2012

BIENVENIDO AL MUNDO, HÉCTOR


Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Miguel Hernández, fragmento de "Nanas de la cebolla"



lunes, 1 de agosto de 2011

UN POEMA PARA AGOSTO - HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ


AGOSTO-diario

Verde el sonrojo dulce y soberano,
concha desaforada
de los corales rojos grano a grano,
aún no está efectüada
la sonrisa informal de la granada.

Cohetes de mercurios y cristales,
los termómetros fieles
de la temperatura dan señales,
y propasan niveles
en un desliz por números y rieles.

Acarrean amor las cochinillas
sobre los andadores.
Músculos de pimientos y membrillas.
Propelen los verdores
a plantear su crisis de frescores.

Medusa vegetal, la vid rodea
la moscatel campiña.
El sarmiento, a compás, dilata, crea,
racimo y citro en riña,
la contorsión, la gloria de la viña.

Contrito el higo de su mismo peso,
volcán de oscuro y grana
con erupciones puras de oro grueso,
envisca la mañana
destrozando de un golpe su sotana.

Llueve azabaches, ébanos sabrosos
la maliciosa higuera:
su verdor con defectos tenebrosos
consigue de carrera
la proyección del sexo en la palmera.

Fórmula de giraldas y de altura,
término de la rama:
preñada de amenazas de dulzura,
hembra de amor, reclama
el macheo del polen que le ama.

Si Dios creó la luz una vez sola,
la luz a Él cada día.
Se anuda la cigarra y atorrola.
La hormiga, en romería,
nutriendo cretas va de tierra umbría.

Inicial aviación, cubren raídes
de amores y de galas,
libélulas primeras, netos quides
de las modernas alas,
volando entre archipiélagos de palas.

Hace los cuerpos tanto, ¡tanto! grado,
cuerpos de regadío.
Su conclusión, su bienestar, su agrado,
silencio urgente frío,
su dimisión presenta al mar el río.

Justo para el amor, entro en el huerto,
su vida inquieto, rondo;
alzo la mano y cojo el fruto cierto:
¡qué fácil! y redondo...
Se repite en lo verde lo serondo.

Con mi entrada coincide la salida
de una avispa rabiosa.
¡Oh rica inflamaición!, ¡Oh rabia hida!,
¡oh espina! en que reposa
tu carácter callado y manso, ¡oh rosa!

Sol y sombra alternados en el talle,
loca de insolaciones,
busca la avispa sombras en ventalle,
dejando posesiones
deliciosas, mis solas tentaciones.

Y las de los chiquillos vecinales,
antonios en pequeño.
¡Qué esfuerzo! más supremo hacen los tales,
¡qué obstinación y empeño!
por no coger la poma ante su dueño.

Medicina solar, mis males curo
con guijos quemadores.
Sobre el abismo urbano de este muro
con vidriados rigores,
jugándose la vida hay cuatro flores.

Si nunca para el puño se halla escasa
la rama del frutero,
copiosamente, al ir del huerto a casa,
erizan el sendero
pelibros para el pie de estercolero.

Miguel Hernández

Le estamos cogiendo gustillo a estos poemas gongorino-huertanos de Miguel Hernández.

viernes, 1 de julio de 2011

UN POEMA PARA JULIO - HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ



Nos lo temíamos: no hemos encontrado ningún poema de Miguel Hernández que hable del mes de julio (no decimos que no lo haya, sino que no lo hemos encontrado). Pero hemos dado con éste, que habla de estío, pitas, chumberas y cigarras, todo en un estilo entre gongorino y huertano. Como siempre, esperamos que os guste.





GUERRA DE ESTÍO

¡Oh combate imposible de la pita
con la que en torno mío luz avanza!
Su bayoneta, aunque incurriendo en lanza,
en vano con sus filos se concita;
como la de elipsoides ya crinita,
geométrica chumbera, nada alcanza:
lista la luz me toma sobre el huerto,
y a cañonazos de cigarras muerto.




Miguel Hernández




miércoles, 22 de junio de 2011

UN POEMA PARA EL VERANO - HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ



ESTÍO

Está queriendo el fruto
que tu mano lo libre de su peso,
cumplida ya la edad de su tributo
-¡carne que has de tornarte puro hueso!-
a tu boca, a tu goce, a tu mirada,
a tu pasión voraz por su dulzura,
siendo cómplice el sol de tu hermosura.

Turbación almenada,
desabrocha su sangre la granada.
Arpón de pan la espiga,
la hoz rumbo de acero,
¿qué de choques de luz entre dos luces?,
que a costa de un amor a la fatiga
con una facultad de impulso fiero,
si vence la una, la otra cae de bruces,
para que pueda dar su rendimiento
en el sol, en la tierra y en el viento
de la era que ronda sus anillos,
perseguida en su intento
por las norias terrestres de los trillos.

Tu esplendor de mi sexo está pendiente.
Para bajar al cuerpo,
se apartan pensadores de la frente.
A una cuerda obediente,
la luz cebrando de color sombrío,
retracta y expansiona la persiana,
con frecuencia de ola, su verdura,
digno estandarte, ¿no? de tu hermosura,
cuando por la mañana,
si degüellas claveles
en el hierro a regar de tus balcones,
instas en los faldones
la confusión local de tus badeles.

Estío, estío, estío,
por tu pasividad, para mi brío.

[...]

Cohetes de sangre se remontan solos,
mudos acordeones, a gavillas,
viendo abusar de aquélla a tus mejillas.
El gallo es más frecuente caballero,
la capa tornasol, rojo el sombrero,
en el lugar de amor de los corrales.
Comete la cereza en banasta
montones de rosarios criminales.
Me ahoga la poma a la que auxilio pido.
Estómagos de tronco nutre el nido,
y el nido dice: ¡más!, si el tronco: ¡basta!

¡Inquisición de agosto!
Arruga arrope el sol, higos consuma,
análogas delicias achicharra.
Cuando no se es esclavo de la espuma,
se es mártir de la carne y la cigarra.

No dándose jamás por terminada
la carne a la mirada,
ascendiendo, se alía
a la higuera, imán, guía
de cuerpos con bonete de amarantos
y el color de los nísperos maduros.
Manifiestan más culto los encantos.
Su pendiente tesoro alumbra el mosto,
ubres al aire fértiles sin picos,
que bailadas darán violados turias,
en cubas, y ebrios, circulares, ricos.

Homeros de dolor, los ruy-señores,
a los que hurtaron niños en saqueos
la propia consecuencia de un conjunto
entre preliminares garganteos,
protestando, tropiezan con las flores,
y sirve su protesta
para ponerte la audición en fiesta
y la estación mollar a gracia en punto.

Tu cuerpo laborable,
del mío contrapeso,
tiende la funda ya al supremo sable
y la alfombra del labio al pie del beso.

Cortando de tus senos la corriente,
desde el sur de tu planta, sobre el prado,
al norte de tu frente,
al este tu sonrisa sonriente,
iré de gozo a nado;
hasta que la luz, falta
de luz y altura alta,
deje a la sierpe en mangas de manisa,
y a mi sexo de alta
del tuyo dé, doblado por la brisa,
sin pecado, sin cólera, sin prisa.

Miguel Hernández

martes, 3 de mayo de 2011

POEMA PARA MAYO - HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ




HORIZONTES DE MAYO

¡Oh, noche de Mayo...! ¡Noche azul y blanca,
diáfana y serena!
¡Cómo al diablo roba coplas, cómo arranca
del ahogado pecho la traidora pena!
¡Oh, noche de Mayo! Noche maga y bruna,
cálida y risueña:
en el cielo se abre cual lirio la luna,
pura y marfileña...
Entre los misterios de la noche en calma,
siéntese el continuo resbalar del río,
el gallardo ondeo de la enhiesta palma,
el murmullo dulce del moral sombrío.
En la rama oscura
del naranjo, el céfiro juguetea sonoro;
un pájaro poeta trama, en la espesura,
líricas estrofas con su pico de oro.
Rítmica, monótona, da una noria vueltas,
arrojando de agua limpios manantiales,
que en estrechos cauces víertense, resueltas,
como sierpes áureas, hasta los bancales;
y mientras sus tierras la corriente alcanza,
el huertano brega sobre el margen, brioso;
y una canción tierna de su boca lanza,
que acogen las sombras en su seno umbroso.
Ráfagas de brisa surcan los espacios,
y a su paso intensos aromas destilan;
como temblorosos y claros topacios,
múltiples estrellas que en el cielo oscilan...
La ciudad dormita, bajo del influjo
de la mansa noche, que sopor le infunde...;
mancha la alta esfera un búho negro y brujo,
y en un campanario fantástico se hunde.
¡Oh, noche de Mayo... blanca, azul y bruna...!
¡Noche en luz de luna hecha casta orgía!
¡Oh, mujer...! Asoma tras de tu moruna
reja... ¡Que la noche toda sea poesía...!

Miguel Hernández

viernes, 1 de abril de 2011

UNA POESÍA PARA ABRIL / HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ

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PRIMAVERA CELOSA

Me cogiste el corazón,
y hoy precipitas su vuelo
con un abril de pasión
y con un mayo de celo.

Vehementes frentes tremendas
de toros de amor vehementes
a volcanes me encomiendas
y me arrojas a torrentes.

Del abril al mayo voy
más celoso que moreno
y más que celoso estoy
en mi corazón ameno.

Como de un fácil vergel,
se apropian de ti y de mí
la vehemencia del clavel
y el vellón del alhelí.

Hay gallos de altanería
alardeando en mis venas
y en la frondosa alma mía
mejoranas y azucenas.

Sin sospechar sus gusanos
llega tu carne a sus plenos,
y se me encrespan las manos
y se te encrespan los senos.

Me desazona la planta
un ansia de enredadera
y de tu cuerpo y de tanta
rosa rosal ser quisiera.

Dando fruto a las abejas,
entre labios y racimos,
muy cerca de tus orejas,
y de las mías vivimos.

Si a higuera tu beso huele,
suena y sabe a ruiseñor,
y abril con amor me duele
y mayo con flor y amor.

Beso y quiero, quiero y muero;
si nos parte en dos la ausencia,
pues con vehemencia te quiero,
me moriré con vehemencia.


Miguel Hernández
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domingo, 20 de marzo de 2011

UNA POESÍA PARA LA PRIMAVERA

Mañana empieza la primavera, y vamos a ir preparándonos para recibirla con un poema. Seguimos nuestro homenaje poético a Miguel Hernández, y lo hacemos, de nuevo, con una composición de su primera época (esos versos que huelen a huerta, a sol, a higuera, a tierra y a biblioteca).




PRIMAVERA CELOSA

Me cogiste el corazón,
y hoy precipitas su vuelo
con un abril de pasión
y con un mayo de celo.

Vehementes frentes tremendas
de toros de amor vehementes
a volcanes me encomiendas
y me arrojas a torrentes.

Del abril al mayo voy
más celoso que moreno
y más que celoso estoy
en mi corazón ameno.

Como de un fácil vergel,
se apropian de ti y de mí
la vehemencia del clavel
y el vellón del alhelí.

Hay gallos de altanería
alardeando en mis venas
y en la frondosa alma mía
mejoranas y azucenas.

Sin sospechar sus gusanos
llega tu carne a sus plenos,
y se me encrespan las manos
y se te encrespan los senos.

Me desazona la planta
un ansia de enredadera
y de tu cuerpo y de tanta
rosa rosal ser quisiera.

Dando fruto a las abejas,
entre labios y racimos,
muy cerca de tus orejas,
y de las mías vivimos.

Si a higuera tu beso huele,
suena y sabe a ruiseñor,
y abril con amor me duele
y mayo con flor y amor.

Beso y quiero, quiero y muero;
si nos parte en dos la ausencia,
pues con vehemencia te quiero,
me moriré con vehemencia.
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martes, 1 de marzo de 2011

POESÍA PARA MARZO / HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNEZ

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Seguimos con nuestro homenaje a Miguel Hernández y vamos aprovechando su poesía para dar paso a cada uno de los meses. Para marzo hemos encontrado este, escrito por un joven Miguel (no ha cumplido todavía los veinte años). Ya ha publicado algunas composiciones en periódicos de la zona, ha leído todo lo que ha caído en sus manos y ya sabe escribir seventesios de dodecasíalabos y con cierto aire clásico. Su poesía de esa época está llena de la luz y los aromas de su tierra, de la huerta y del Segura. Después vendrán Madrid y otros mundos.







¡MARZO VIENE…!

¡Marzo! ¡Viene Marzo…! El astro de rubios

cabellos, la huerta satura y orea.

Son las brisas tibias y llenas de efluvios…

¡Marzo! ¡Viene Marzo! ¡Bienvenido sea!

El amplio horizonte no ostenta vellones

de nieblas, ni nubes de colores densos:

los grandiosos cielos, regios pabellones

son diáfanos, puros azules intensos.

Las flores despiertan de su frío sueño

abriendo a los besos del sol sus corolas;

sobre los sembrados de verdor risueño

florecen sangrientas miles de amapolas.

El ruiseñor teje la canción primera;

el límpido arroyo musical suspira…

El vaho perfumado de la primavera

en ráfagas cálidas por doquier se aspira.

Los undosos huertos de las rojas frutas

estallan de blancos azahares en poemas,

mientras sus cosechas por cientos de rutas

transportan los carros esparciendo aromas.

Bulliciosas aves van en batallones

por el cielo claro espacio batiendo las alas.

El almendro, mágico, rompe sus botones

y los tallos viste con sus níveas galas.

Medran las moreras… El rudo huertano

lanza tras la yunta su tonada, queda,

mientras piensa, alegre, que pronto el gusano

le dará montones de amarilla seda…

Buscan los jilgueros donde hacer su nido,

croa la rana al borde de la limpia alberca…

¡Todo, todo dice del Abril florido!

que a gigantes vuelos se acerca, ¡se acerca…!

Entre rumorosas y amenas riberas

su caudal fecundo derrama el Segura:

remécense gráciles las altas palmeras…

¡La huerta está ebria de luz y hermosura!

La noche se cierra de estrellas cuajada…

Entre sus misterios el amor incita…

El alma cansina siéntese alentada

y el corazón viejo juvenil palpita.

¡Marzo! ¡Viene Marzo pródigo y amigo

reanimando vidas y sembrando flores!

¡Marzo, te saludo! ¡Marzo, te bendigo…!

¡Tú has hecho que en mi alma broten los amores!


En la huerta, 28 de febrero de 1030


¡DISFRUTEMOS DE LO QUE MARZO NOS TRAE!

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lunes, 14 de febrero de 2011

DÍA DE LOS ENAMORADOS

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Para el día de San Valentín solemos recurrir a la poesía, pero este año vamos a celebrar el amor con una carta, una carta real que escribió Miguel Hernández a su novia Josefina Manresa. Está fechada el 31 de marzo de 1935. Miguel está en Madrid y su novia morena en Orihuela.
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Tenemos que contarles a nuestros alumnos que entonces no había Internet, ni móviles, que incluso tener un teléfono en casa era un lujo, que para saber de los que se tenía lejos había que recurrir a las cartas, y que la gente se escribía largas epístolas en las que se contaba sus pequeñas o grandes historias cotidianas, y donde expresaba sus sentimientos.
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También hay que contarles a estos jovenzuelos que no se celebraba el día de San Valentín, porque eso se inventó más tarde y porque no existían los grandes almacenes que tienen que hacer caja con cualquier pretexto.
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Con esta carta, de la que sólo publicamos algunos fragmentos, continuamos nuestro homenaje a Miguel Hernández y mostramos su lado más humano e íntimo.
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Madrid, 31 de marzo 1935

Mi muy querida, mi nunca olvidada Josefina:

Esta mañana acabo de recibir tu esperada carta cariñosa, como todas las tuyas y como toda tú para mí.
[…]
Bueno, nena de mi alma: dime: ¿te aburres mucho sin mí? ¿Te acuerdas mucho, mucho, mucho de tu Miguel que no sabe tener el pensamiento más que en ti y en tus cosas? Me aburro, me aburro y sufro mucho de tenerte lejos, de no tenerte a mi lado. Te necesito a todas horas, ojos míos. Y aquí me tienes con todos mis días vacíos y solos sin tu compaña. Creo que podré ir a verte para Mayo, así con mayúscula, porque mayo va a ser el mes más grande del año si logro verte y decirte que te quiero en vez de escribírtelo. Con sangre te lo escribiría, con sangre mía tuya desde siempre y para siempre.
[…]
Te quiero y te requiero, esa es mi letanía para ti, que yo no acabaría nunca si no te resultara muy pesado. Pero creo que tanto te quiero te cansará, como una copla que se sabe y que se ha cantado mucho. Te dejo con un te quiero y lo hago para que tú me lo digas a vuelta de correo, tú que no hastías nunca diciéndomelo.

Adiós nenica mía. Sueña todas las noches con tu Miguel, como yo sueño todos los días y las noches con mi Josefina. Hasta el lunes que recibiré tu carta, ¿verdad? Perdóname que no te haya mandado sellos para que me escribas y no te resulte caro. Ahí van: escríbeme largamente, una carta que no se acabe nunca si es posible para deleitarme contigo y olvidar por mucho tiempo que me encuentro en Madrid, sin tu lado y sin columna de Orihuela.

Hasta la tuya, con mi mejor pensamiento y un apretón de manos inacabable, te deja sintiéndolo mucho y queriéndote más, tu

Miguel

(Sabemos que estaréis echando en falta los tradicionales corazones de El Olivo. Conectaos más tarde, que los estamos preparando)

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viernes, 28 de enero de 2011

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / QUERIDO POETA...

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¡Hola!

Me llamo Alex, tengo 16 años y soy de Parla (Madrid). Lo que me ha llamado la atención de ti ha sido que tuvieras ansias por aprender siendo tú un cabrero que tendría poco tiempo para hacerlo y el poco que tuvieras supongo que lo utilizarías para descansar. Lo tuyo me parece algo increíble. Yo quiero estudiar, pero a veces las pocas ganas que tengo no me dejan hacerlo. Me gustaría que hubieses podido decirme una técnica o cualquier cosa para que sea capaz de poder hacerlo. Un abrazo,

Alexander Bermejo Palacios. 3º C

Estimado Miguel Hernández:
-
Después de leer tu biografía, es necesario felicitarte por haberte convertido en uno de los poetas más importantes de la literatura española, y eso que solo viviste treinta y dos años. Es increíble cómo un simple pastor de ganado supo llegar hasta donte llegaste, tan solo poniendo interés en los estudios y sin dejar tu pasión de la lado: la escritura. Eres un ejemplo de superación, de cómo sin rendirte puedes alcanzar todo lo que te propongas, alcanzar todas tus metas si tienes constancia.
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Tuviste muchas dificultades: Tu padre hizo que dejaras de estudiar, pero tú te negaste y seguiste y seguiste gracias a las bibliotecas. Así lograste publicar tus primeros poemas. La cárcel también te intentó derribar, pero no, tú no te rendiste, incluso preso seguiste escribiendo poesía, ahora dedicada a tu hijo. Él y Josefina eran tu única esperanza en la vida. Tanto amor le tenías a Manuel que incluso estando encerrado en esas deprimentes cuatro paredes, tú te dedicabas a hacer juguetes para él con cualquier material que encontrabas.
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Tiempo después enfermaste y no había nada más que hacer. Las pésimas condiciones de la cárcel no ayudaron, pero nunca dejaste de pensar en tu hijo y le pediste a un compañero tuyo que te hiciera un retrato para que tu hijo te recordase.
Debes estar orgulloso, eres todo un ejemplo de tesón y amor.
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Fadía Pereyra
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jueves, 27 de enero de 2011

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / QUERIDO POETA...


Hola Miguel:

Soy un chaval de 16 años que está en el instituto. Admiro mucho tu obra y las cosas por las que has tenido que pasar para poder ser lo que eres. En mi clase estamos hablando sobre tu vida y tus obras, y me parece increíble cómo una persona, y sobre todo de tu época, muestre tanto interés por aprender, puesto que en tu época sólo se pensaba en trabajar.

Admiro mucho el que siempre mostraras tus raíces tal y como eres y no te dejaras influenciar por esta sociedad que sólo te mira por fuera y no por dentro.

Además de tu situación económica, también tuviste que vivir en un país en guerra, y tuviste la valentía de luchar por tu país como un buen patriota. Pudiste conocer a escritores como Pablo Neruda, el cual te ayudó durante la guerra.

Eres un gran poeta y una persona muy humilde de buen corazón. Por eso me gustan tus obras, porque lo expresas con todos tus sentimientos.

Uno de los poemas que más me gusta es “Nanas de la cebolla”, que la escribiste estando en la cárcel. Nunca te dejaste derribar por las adversidades.

También fuiste un gran padre de familia, siempre preocupado por tu familia y el bienestar de los tuyos.

Gracias por haber sido lo que eres y por aportar tanto a esta sociedad.

Luis Miguel Herrera Sánchez. 3ºC
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Buenos días don Miguel,

Mis más sinceras felicitaciones por sus grandísimas obras. Es usted una de las personas más importantes en la literatura. Don Miguel, le quería felicitar por su gran tenacidad y valentía; por todo lo que usted ha vivido, que, a pesar de todo, seguía en pie por su hijo y su mujer, y darle mi más sincero pésame por la muerte de su hijo Manuel Ramón, que desde el cielo estará muy orgulloso de la valentía de su padre. Su mujer Josefina fue una mujer muy luchadora y fuerte. Se ganó mucho con ella, don Miguel, y ella ahora mismo, al igual que hace veinte años, estaría muy orgullosa de usted y muy contenta, porque hoy en día se estudia su obra y eso era lo que ella deseaba. También quería decirle que usted es un gran ejemplo de humildad, porque nunca negó sus orígenes y eso es de mucha honestidad por su parte. Quiero que sepa que es un ejemplo de que, aunque pasen miles de calamidades, no hay que darse por vencido y luchar por nuestros ideales.
Un cordial saludo,

Diana Isabel Arcos Sterling. 3º D

Querido Miguel Hernández:

Me da lástima la muerte de tu hijo y todo lo que tuviste que sufrir de pequeño, y la vergüenza que tuviste que pasar cuanto tu padre te obligó a no seguir en la escuela y a dedicarte al pastoreo.

A pesar de todo esto, casi siempre conseguiste todo lo que te propusiste. Cuando te detuvieron después de la guerra, te empeñaste en quedarte, pero cuando te quisiste ir, fue demasiado tarde y te encarcelaron.

Tu final fue muy triste, en la cárcel, enfermo, sin poder ayudar a tu familia...

Hoy te recordamos como un gran hombre y poeta.

Alin Iacob 3º A

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miércoles, 26 de enero de 2011

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / QUERIDO POETA...

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Querido Miguel Hernández:
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Cuando escuché su biografía, me entristecía cada vez más por la vida tan dura, y pienso que cruel, que tuvo. Admiro su lucha igual que sus poemas. Cuando le sacaron del colegio para trabajar de pastor, debió ser muy duro, pero el amor que le tenía usted a los libros y el deseo de aprender eran más fuertes que el cansancio.
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Otros golpes fueron la muerte de su hijo, la Guerra Civil y la cárcel.
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Consiguieron cambiar la pena de muerte por treinta años en prisión, pero una enfermedad se adelantó y murió con solo treinta y un años. Pero siempre estará vivo cada vez que alguien lea un poema, cuando estudien su vida en el instituto o cuando pasen por Orihuela y lo recuerden.
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Me despido, con toda mi admiración.
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Edgar Toledo
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Querido Miguel Hernández:
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Hasta hace poco no sabía quién eras y me he quedado impresionada al saber un poco de tu vida. Sé que tu infancia no fue como querías que fuera. Por nacer en una familia de Orihuela dedicada a la crianza de ganado tu deber era ser pastor de cabras desde muy temprana edad. Tanto es así, que te proponen una beca para continuar tus estudios y tu padre la rechaza y te obliga a abandonarlos. Me sorprendió el gran interés tuyo por los estudios, sobre todo por la Literatura.
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Mientras cuidabas de tu rebaño lograste escribir tus primeros poemas. Se me hace difícil entender de dónde sacabas tanta inspiración.
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También me han impactado todos los momentos duros que pasaste, como la muerte de tu fraternal amigo Ramón Sijé (aquella maravillosa elegía que le dedicas es uno de tus mejores trabajos).
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También estuvo la Guerra Civil, y me pareció increíble la valentía con la que defendiste a la República. Entre otros momentos duros de tu vida destacó el nacimiento de tu primer hijo y tú no poder estar a su lado, y todavía más dura fue su muerte. Pero podrías y tendrías que estar orgulloso por defender a tu República tal como tú lo hiciste.
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España en general debe estar orgullosa de tener a un poeta como tú, por esa sencillez que te hace destacar; y debemos estar agradecidos por darnos un gran ejemplo a todos y cada uno de nosotros, por demostrarnos el derecho y el deber de la superación de nosotros mismos.
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Con gran afecto
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Paola Mendoza
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lunes, 24 de enero de 2011

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / QUERIDO POETA...

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Ya advertimos que nuestra "miguelhernándezmanía" era de largo recorrido. Ha terminado el año en el que se celebraba centenario de su nacimiento, pero nosotros seguimos mostrando los trabajos que han hecho nuestros alumnos para celebrarlo. Ahora les toca a los alumnos de 3º de la ESO, quienes, después de conocer su vida, le escribieron cartas al poeta. En ellas han sabido expresar qué es lo que más les ha impresionado de Miguel Hernández, lo que les ha causado más admiración.

Las misivas han formado parte de la exposición que se ha organizado en la biblioteca del centro, y ahora que la estamos desmontando, es el momento de mostrarlas al mundo; así que van a ir apareciendo en los próximos días (tranquilos, sólo algunas).


Querido y admirado Miguel:
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Me emocionan tus poemas, pero, por desgracia, tú ahora estás muerto, aunque permanece tu orgullo de seguir luchando por tu sueño de ser un poeta muy grande y muy admirado por todos y no un cabrero.
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Me gusta el orgullo que demostraste al no renunciar a tus ideas cuando te propusieron salir de la cárcel.
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Estoy entusiasmado por haber leído tus poemas. Gracias por ser un gran poeta y un luchador empeñado en conseguir todo lo que te has propuesto en la vida.
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Un saludo,
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Catalin Mocanu
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Querido Miguel Hernández:
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Su vida ha estado llena de obstáculos desde su infancia, pero usted siguió adelante, aunque personas de su alrededor lo miraban con desconfianza.
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Usted viajó hasta Madrid comenzando una nueva etapa con ilusión, conociendo a nuesvos intelectuales y conversando con ellos, aunque no todos lo recibieron igual.
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Con la guerra todo empeoró para usted, pero siguió escribiendo obras que ahora siguen presentes, como las "Nanas de la cebolla", dedicadas a su hijo. Por eso hoy en día muchas personas le admiran, prueba de ello son las exposiciones dedicadas a su vida y obras.
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Usted ha demostrado que su vida es un gran ejemplo de que nada es imposible con esfuerzo y paciencia, aunque usted a veces la perdía. Pero aun así es un ejemplo para nosotros.
-
Le deseo que descanse en paz como se merece.
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Miriem El Abdellaoui
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Querido Miguel Hernández:
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Admiro tu coraje en los estudios. Tu padre no te dejó seguir, pero te empeñaste y seguiste estudiando a solas mientras tus antiguos compañeros se reían de ti porque cuidabas cabras. Y cada día escribías algún poema en tu cuadernillo.
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Cuando llegaste a Madrid, seguro que sentiste algo especial, porque allí estaban muchos poetas famosos. Tu cuarto viaje fue espectacular: encontraste trabajo y conociste a otros poetas que te ayudaron en muchas cosas.
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Al empezar la guerra, tú te alistaste en el ejército republicano para que España fuera libre otra vez.
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Cuando te detuvieron y luego te soltaron, tuviste mucho valor al volver por tu mujer y tu hijo, y te detuvieron una vez más.
En la cárcel seguiste escribiendo para Josefina, para tu hijo y para el mundo; fabricaste juguetes para tu hijo, que posiblemente nunca te volvería a ver.
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Todas estas cosas de tu vida me han impresionado y quiero que lo sepas, estés donde estés.
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Maks Akhamyeyev
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jueves, 6 de enero de 2011

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / LAS DESIERTAS ABARCAS 5

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Aquí se acaban nuestas "abarcas" hernandianas. Concluimos con Joan Manuel Serrat. Esta canción pertenece a su disco Hijo de la luz y de la sombra, dedicado a Miguel Hernández. Muy lejos (en el tiempo, que no en el espíritu) queda aquel primer homenaje de Serrat al poeta oriolano: Miguel Hernández, 1972.

Esperamos que os haya gustado alguna de las versiones que os hemos ofrecido de este poema. Esperamos también que vuestras abarcas hayan aparecido llenas de sentido común, alegría, ganas de cambiar el mundo, fuerza, esperanza... y otras muchas cosas buenas.

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HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / LAS DESIERTAS ABARCAS 4

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Aquí tenéis otra versión, así, en plan melódico. No es que nos entusiasme, pero creemos que se trata del trabajo de unos alumnos del IES La Asunción de Elche (aunque no estamos muy seguros). Si es así, es bastante loable. Juzgad vosotros mismos:

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HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / LAS DESIERTAS ABARCAS 3

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Ahora canta Vicente Monera, todo un descubrimiento. Este compositor es un valiente: en los tiempos que corren, se dedica a componer música para poemas de poetas en lengua castellana: Lope, Quevedo, Cervantes, Lorca, Hernández, D. Alonso, Alberti, Bergamín... Se atreve con todo.

A ver qué os parece su versión de "Las desiertas abarcas".

Aquí tenéis un enlace para conocer mejor a este músico y poder disfrutar de toda esa poesía musicada:

VICENTE MONERA

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HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / LAS DESIERTAS ABARCAS 2

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Ahora con musiquita como caribeña. Canta un tal Filiu. Este joven de Almoradí (Alicante) no es muy conocido, pero ya lleva bastantes años en la música y cuenta con bastantes reconocimientos. La verdad es que tiene gracia. A ver qué os parece a vosotros.

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HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / LAS DESIERTAS ABARCAS 1

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Hoy, por supuesto, nos toca este poema de Miguel Hernández. Estaba cantado. Pero tenemos un problema: hemos encontrado varias versiones y no sabemos con cuál quedarnos, así que a lo largo del día irán apareciendo todas, y vosotros -pueblo soberano- elegís. Empezamos por el poema:

LAS DESIERTAS ABARCAS

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
las abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

Miguel Hernández

Y ahora, nuestro vídeo favorito, porque es nuestro:




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jueves, 30 de diciembre de 2010

HOMENAJE A MIGUEL HERNÁNDEZ / EL AMIGO NERUDA

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PABLO NERUDA RECUERDA A MIGUEL HERNÁNDEZ


El poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973) fue un personaje muy importante en la vida de Miguel Hernández, y tuvo mucho que ver en su cambio de orientación poética y personal. El poeta chileno le inició en el camino de la poesía "impura" y del compromiso político.

Cuando murió Miguel Hernández, Neruda le dedicó un extenso poema, y en sus memorias (Confieso que he vivido) lo recuerda. Os ofrecemos aquí un fragmento del poema y las líneas de la biografía en las que lo rememora.


A MIGUEL HERNÁNDEZ, ASESINADO EN LOS PRESIDIOS DE ESPAÑA

Llegaste a mí directamente del Levante. Me traías,
pastor de cabras, tu inocencia arrugada,
la escolástica de viejas páginas, un olor
a Fray Luis, a azahares, al estiércol quemado
sobre los montes, y en tu máscara
la aspereza cereal de la avena segada
y una miel que medía la tierra con tus ojos.

También el ruiseñor en tu boca traías.
Un ruiseñor manchado de naranjas, un hilo
de incorruptible canto, de fuerza deshojada.
Ay, muchacho, en la luz sobrevino la pólvora
y tú, con ruiseñor y con fusil, andando
bajo la luna y bajo el sol de la batalla.

Ya sabes, hijo mío, cuánto no pude hacer, ya sabes
que para mí, de toda la poesía, tú eras el fuego azul.
Hoy sobre la tierra pongo mi rostro y te escucho,
te escucho, sangre, música, panal agonizante.

No he visto deslumbradora raza como la tuya,
ni raíces tan duras, ni manos de soldado,
ni he visto nada vivo como tu corazón
quemándose en la púrpura de mi propia bandera.

Joven eterno, vives, comunero de antaño,
inundado por gérmenes de trigo y primavera,
arrugado y oscuro, como el metal innato,
esperando el minuto que eleve tu armadura.

No estoy solo desde que has muerto. Estoy con los que te buscan.
Estoy con los que un día llegarán a vengarte.
Tú reconocerás mis pasos entre aquellos
que se despeñarán sobre el pecho de España
aplastando a Caín para que nos devuelva
los rostros enterrados. [...]
Miguel de España, estrella
de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
no te olvido, hijo mío!
Pero aprendí la vida
con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mí no el llanto,
sino las armas
inexorables.
¡Espéralas! ¡Espérame!



Uno de los amigos de Federico y Rafael era el joven poeta Miguel Hernández. Yo lo conocí cuando llegaba de alpargatas y pantalón campesino de pana desde sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras. Yo publiqué sus versos en mi revista Caballo Verde y me entusiasmaba el destello y el brío de su abundante poesía.

Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Vivía y escribía en mi casa. Mi poesía americana, con otros horizontes y llanuras, lo impresionó y lo fue cambiando.
Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital. Me narraba cuán impresionante era poner los oídos sobre el vientre de las cabras dormidas. Así se escuchaba el ruido de la leche que llegaba hasta las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras.


Otras veces me hablaba del canto de los ruiseñores. El Levante español, de donde provenía, estaba cargado de naranjos en flor y de ruiseñores. Como en mi país no existe ese pájaro, ese sublime cantor, el loco de Miguel quería darme la más viva expresión plástica de su poderío. Se encaramaba a un árbol de la calle y, desde las más altas ramas, silbaba o trinaba como sus amados pájaros natales.

Como no tenía de qué vivir le busqué un trabajo. Era duro encontrar trabajo para un poeta en España. Por fin un vizconde, alto funcionario del Ministerio de Relaciones, se interesó por el caso y me respondió que sí, que estaba de acuerdo, que había leído los versos de Miguel, que lo admiraba, y que éste indicara qué puesto deseaba para extenderle el nombramiento. Alborozado dije al poeta:

- Miguel Hernández, al fin tienes un destino. El vizconde te coloca. Serás un alto empleado. Dime que trabajo deseas ejecutar para que decreten tu nombramiento.

Miguel se quedó pensativo. Su cara de grandes arrugas prematuras se cubrió con un velo de cavilaciones. Pasaron las horas y sólo por la tarde me contestó. Con ojos brillantes del que ha encontrado la solución de su vida, me dijo:

-¿No podría el vizconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?

El recuerdo de Miguel Hernández no puede escapárseme de las raíces del corazón. El canto de los ruiseñores levantinos, sus torres de sonido erigidas entre la oscuridad y los azahares, eran para él presencia obsesiva, y eran parte del material de su sangre, de su poesía terrenal y silvestre en la que se juntaban todos los excesos del color, del perfume y de la voz del Levante español, con la abundancia y la fragancia de una poderosa y masculina juventud.

Su rostro era el rostro de España. Cortado por la luz, arrugado como una sementera, con algo rotundo de pan y de tierra. Sus ojos quemantes, ardiendo dentro de esa superficie quemada y endurecida al viento, eran dos rayos de fuerza y de ternura.

Los elementos mismos de la poesía los vi salir de sus palabras, pero alterados ahora por una nueva magnitud, por un resplandor salvaje, por el milagro de la sangre vieja transformada en un hijo. En mis años de poeta, y de poeta errante, puedo afirmar que la vida no me ha dado contemplar un fenómeno igual de vocación y de eléctrica sabiduría verbal.

(Confieso que he vivido)

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jueves, 23 de diciembre de 2010

ILUSTRAMOS LA VIDA DE MIGUEL HERNÁNDEZ

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Ni nos ha tocado la lotería ni nada de nada, así que seguimos con nuestro homenaje hernandiano (si nos hubiera tocado, seguro que también seguiríamos). Aquí tenéis uno de los muchos trabajos que han realizado los alumnos de El Olivo. Ha quedado realmente gracioso.

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