A la casa de las palabras, soñó
Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos
de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser
elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las
tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con
el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca
de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían
perdido.
En la casa de las palabras había
una mesa de los colores. En grandes fuentes se ofrecían los colores y cada
poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol,
azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino…
Dedicado a todos los que saben lo que es la
verdadera amistad:
"Porque Mix era su amigo, y los amigos se
apoyan, se enseñan el uno al otro, comparten los aciertos y los errores […] Mix
sabía que Max era su amigo, y los amigos cuidan la alegría del otro […] Los
amigos siempre cuidan la libertad del otro. […] Los amigos comprenden las
limitaciones del otro y lo ayudan. […] Los amigos de verdad siempre
cuidan del otro. […] Los amigos de verdad comparten los sueños y las
esperanzas. […] Los amigos de verdad también comparten las pequeñas cosas que
alegran la vida. […] Los amigos cuando están unidos no pueden ser vencidos. […]
Los amigos de verdad se ayudan para superar cualquier dificultad […] Sabían que
los amigos de verdad comparten lo mejor que tienen."
Tal día como hoy, hace 450 años (en 1562), nacía en Madrid Félix Lope de Vega y Carpio, quien será conocido años más tarde como el «Fénix de los Ingenios». Nació en lo que entonces se llamaba la Puerta de Guadalajara (cerca de lo que hoy es el mercado de San Miguel), en un barrio de pequeños comerciantes y artesanos, como lo era su padre, Félix de Vega Carpio.
Por ese barrio correteó el muchachuelo y miró el mundo. Fue el más importante autor teatral del Siglo de Oro, y un hombre que mezcló literatura y vida como ninguno (bueno, como casi ninguno).
Recordemos hoy a ese hombre vehemente que repartió su pasión entre lo divino y lo humano. En su época fue un auténtico fenómeno de masas. Las crónicas dicen que su entierro duró varios días y fue multitudinario. Pero hoy celebramos su nacimiento. ¡Larga vida a Lope!
Hemos preparado una presentación con imágenes alusivas al escritor: su monumento, su casa, el convento donde profesó como monja su hija Marcela, retratos, manuscritos...
Si queréis saber más sobre vida o en su obra, pinchad AQUÍ.
Ya os dije ayer que hoy tocaba poesía de mi libro de papel que huele. No es la primera vez que aparece José Ángel Valente en este blog, ni será la última.
El grito de Antonio Saura
UN CANTO
Un canto.
Quisiera un canto
que hiciese estallar en cien palabras ciegas
la palabra intocable.
Un canto.
Mas nunca la palabra como ídolo obeso,
alimentado
de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.
La explosión de un silencio.
Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,
del adolescente sin palabras que espera ser nombrado,
de la mujer cuyo deseo sube
en borbotón sangriento a la pálida frente,
de este que me acusa silencioso,
que silenciosamente me combate,
porque acaso no ignora
que una palabra bastaría
para arrastrar el mundo,
para extinguir el odio
y arrastrarnos.
El equilibrio de una sola hoja
viva sobre la nieve,
la duración fugaz de los otoños,
el sueño indefinido
del año oscuro y la naturaleza,
la posesión feroz de las semillas,
el secreto enterrado,
la sucesión remota de las madres y del aire infalible,
El 15 de mayo de 1912 fallecía en Estocolmo, la ciudad donde
había nacido en 1849, Johan August
Strindberg, quizá el autor más importante en lengua sueca, y uno de los
renovadores del teatro moderno.
Fue un hombre difícil, para él y para los demás. Sufría una
esquizofrenia que lo hacía irascible y obsesivo, pero también lo llenaba de
miedos y desazón. De todo ello dio buena cuenta en sus obras. Ya su infancia y
adolescencia fueron complicadas. Su padre era un rico comerciante y su madre,
antes de convertirse en la señora Strindberg,
había sido su criada y su amante. Las relaciones amo-criada nunca
cambiaron, y August escuchó la voz autoritaria de su padre y los silencios de
su madre; silencios que le imponía su condición de mujer, de criada y su
profunda religiosidad.
Comenzó sus estudios
en un colegio de élite en el que nunca dejó de ser «el hijo de la
criada». No hizo muchos amigos. El inicio de sus estudios universitarios
coincidió con la ruina económica de su padre. Se vio obligado a simultanear
estudios y trabajo, pero terminó abandonando la universidad. Lo intentó como
actor teatral, pero fracasó. Siguieron el periodismo, la bohemia, las tertulias
literarias, los problemas económicos, un
primer éxito teatral, otras obras que no se estrenan, su primer matrimonio y su
reconocimiento como escritor con la novela El
cuarto rojo.
Tras granjearse la animadversión de la clase política sueca
con su obra El nuevo Reino (1882), se
exilió voluntariamente y vivió durante seis años en diferentes ciudades
europeas. La publicación de Casados
(1984), obra donde criticaba las relaciones matrimoniales burguesas, le produjo
el repudio general de la burguesía y un proceso judicial. Se siente perseguido y
acosado por todos. Su paranoia le lleva a pensar que son las feministas sus
principales enemigas, lo que hace que tome posiciones vehementemente misóginas.
Estaba convencido de que la mujer era un ser cuyo fin era aniquilar al hombre,
pero nunca pudo vivir sin ellas: acumuló tres matrimonios desastrosos.
En 1888 escribe sus dramas más conocidos: El padre, La señorita Julia y Acreedores.
En 1984 está en París, donde vivirá su peor crisis. Él mismo
la llamará la «crisis del Infierno». Se siente más que nunca perseguido y
piensa que lo van a envenenar, lo que le obliga a cambiar de hotel
constantemente. Su irracionalidad hace que surja en él tanto el interés por el ocultismo
como por el misticismo. Se sumerge en la
oscuridad del alcohol y las drogas. A pesar de todo, La señorita Julia se estrena en París y es un éxito.
Superada la crisis, regresa a Suecia y se instala
definitivamente en Estocolmo. Comienza una actividad creadora febril y cumple
uno de sus sueños: tener un teatro propio, el Intima Teatem. Todavía dio pie a una última polémica con un
artículo en el que atacaba al rey sueco (1910).
El 15 de mayo de 1912 murió. Había sido un personaje
incómodo para muchos, pero a su entierro acudieron cincuenta mil personas,
conscientes de que había muerto un gigante de la literatura.
Autorretrato del escritor con sus hijas
Otro gran sueco, el director de cine Ingmar Bergman
(1918-2007), dirigió varias de sus obras y se sintió fascinado por él: “Me ha
acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros
contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él”.
Además de la literatura, sintió interés por la fotografía y
por la pintura. De ambas aficiones ha dejado buenas muestras.
Para los que no lo conozcan, es imprescindible –si quieren,
claro- que se acerquen a su obra La
señorita Julia, una pieza que cierra la puerta del teatro romántico y abre
la del teatro moderno. Con una historia dura y claustrofóbica que sucede en la
noche de San Juan y que analiza las relaciones entre amos y criados, y entre
hombres y mujeres.
Los aficionados al teatro que ya peinan canas (aunque se las
tiñan) quizá recuerden aquel febrero de 1886, aquel Festival de Teatro de
Madrid donde se pudo ver esta obra en un montaje del Dramaten de Estocolmo y dirigida
por Ingmar Bergman. En sueco y manteniendo la respiración para no perder
detalle. Aquello fue magia.
Marta de Nevares
Os ofrecemos un vídeo con fragmentos de uno de los últimos
montajes de esta obra que se han hecho en España.
Los profesores nos volvieron locos a preguntas que no venían al caso cómo se suman números complejos hay o no hay arañas en la luna cómo murió la familia del zar ¿es posible cantar con la boca cerrada? quién le pintó bigotes a la Gioconda cómo se llaman los habitantes de Jerusalén hay o no hay oxígeno en el aire cuántos son los apóstoles de Cristo cuál es el significado de la palabra consueta cuáles fueron las palabras que dijo Cristo en la cruz quién es el autor de Madame Bovary dónde escribió Cervantes el Quijote cómo mató David al gigante Goliat etimología de la palabra filosofía cuál es la capital de Venezuela cuándo llegaron los españoles a Chile
Nadie dirá que nuestros maestros eran unas enciclopedias rodantes exactamente todo lo contrario: unos modestos profesores primarios o secundarios no recuerdo muy bien —eso sí que de bastón y levita como que estamos a comienzos de siglo— no tenían para qué molestarse en molestarnos de esa manera salvo por razones inconfesables: a qué tanta manía pedagógica ¡tanta crueldad en el vacío más negro!
Dentadura del tigre nombre científico de la golondrina de cuántas partes consta una misa solemne cuál es la fórmula del anhídrido sulfúrico cómo se suman fracciones de distinto denominador estómago de los rumiantes árbol genealógico de Felipe II Maestros Cantores de Nuremberg Evangelio según san Mateo nombre cinco poetas finlandeses etimología de la palabra etimología
Ley de la gravitación universal a qué familia pertenece la vaca cómo se llaman las alas de los insectos a qué familia pertenece el ornitorrinco mínimo común múltiplo entre dos y tres hay o no hay tinieblas en la luz origen del sistema solar aparato respiratorio de los anfibios órganos exclusivos de los peces sistema periódico de los elementos autor de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis en qué consiste el fenómeno llamado es-pe-jis-mo cuánto demoraría un tren en llegar a la luna cómo se dice pizarrón en francés subraye las palabras terminadas en consonante
La verdad de las cosas es que nosotros nos sentábamos en la diferencia quién iba a molestarse con esas preguntas en el mejor de los casos apenas nos hacían temblar únicamente un malo de la cabeza la verdadera verdad de las cosas es que nosotros éramos gente de acción a nuestros ojos el mundo se reducía al tamaño de una pelota de fútbol y patearla era nuestro delirio nuestra razón de ser adolescentes hubo campeonatos que se prolongaron hasta la noche todavía me veo persiguiendo la pelota invisible en la oscuridad había que ser búho o murciélago para no chocar con los muros de adobe ése era nuestro mundo las preguntas de nuestros profesores pasaban gloriosamente por nuestras orejas como agua por espalda de pato sin perturbar la calma del universo: partes constitutivas de la flor a qué familia pertenece la comadreja método de preparación del ozono testamento político de Balmaceda sorpresa de Cancha Rayada por dónde entró el ejército libertador insectos nocivos a la agricultura cómo comienza el Poema del Cid dibuje una garrucha diferencial y determine la condición de equilibrio
El amable lector comprenderá que se nos pedía más de lo justo más de lo que estrictamente necesario: ¿determinar la altura de una nube? ¿calcular el volumen de la pirámide? ¿demostrar que raíz de dos es un número irracional? ¿aprender de memoria las Coplas de Jorge Manrique? déjense de pamplinas con nosotros hoy tenemos que dirimir un campeonato pero llegaban las pruebas escritas y a continuación las pruebas orales (en unas de fregar cayó Caldera) con una regularidad digna de mejor causa:
teoría electromagnética de la luz en qué se distingue el trovador del juglar ¿es correcto decir se venden huevos? ¿sabe lo que es un pozo artesiano? clasifique los pájaros de Chile asesinato de Manuel Rodríguez independencia de la Guayana Francesa Simón Bolívar héroe o antihéroe discurso de abdicación de O'Higgins ustedes están más colgados que una ampolleta
Los profesores tenían razón: en verdad en verdad el cerebro se nos escapaba por las narices —había que ver cómo nos castañeteaban los dientes— a qué se deben los colores del arcoiris hemisferios de Magdeburgo nombre científico de la golondrina metamorfosis de la rana qué entiende Kant por imperativo categórico cómo se convierten pesos chilenos a libras esterlinas quién introdujo en Chile el colibrí por qué no cae la Torre de Pisa por qué no se vienen abajo los jardines flotantes de Babilonia ¿por qué no cae la luna a la tierra? departamentos de la provincia de Ñuble cómo se trisecta un ángulo recto cuántos y cuáles son los poliedros regulares éste no tiene la menor idea de nada
Hubiera preferido que me tragara la tierra a contestar esas preguntas descabelladas sobre todo después de los discursos moralizantes a que nos sometían impajaritablemente día por medio ¿saben ustedes cuánto cuesta al estado cada ciudadano chileno desde el momento que sale de la universidad? ¡un millón de pesos de seis peniques!
Un millón de pesos de seis peniques y seguían apuntándonos con el dedo: cómo se explica la paradoja hidrostática cómo se reproducen los helechos enuméreme los volcanes de Chile cuál es el río más largo del mundo cómo se reproducen los elefantes inventor de la máquina de coser inventor de los globos aerostáticos ustedes están más colgados que una ampolleta van a tener que irse para la casa y volver con sus apoderados a conversar con el Rector del Establecimiento
Y mientras tanto la Primera Guerra Mundial Y mientras tanto la Segunda Guerra Mundial La adolescencia al fondo del patio La juventud debajo de la mesa La madurez que no se conoció La vejez con sus alas de insecto.
El 9 de febrero de 1824 era lunes, y seguro que hacía mucho frío en la zona industrial del Londres victoriano, llena de inmundicia y ratas. El río Támesis estaba muy cerca y su humedad lo cubría todo. Hacia allí, muy temprano (ni siquiera había amanecido), se dirigía un muchacho que hacía sólo dos días había cumplido los 12 años; era su primer día de trabajo en la fábrica de betún para el calzado Warren: seis chelines a la semana por diez horas de trabajo diario, seis días a la semana. Se llamaba Charles.
Imaginamos que iba triste y malhumorado. Ese no era su sitio, no le correspondía: él pertenecía a otro mundo, al mundo de la clase media. Se veía ahí porque tenía un padre inconsciente y derrochador que se había endeudado hasta conseguir que lo metieran en la cárcel. La familia se marchó a vivir a la celda con él (la ley permitía que los que cumplían condena por deudas pudieran llevarse a su familia a vivir con ellos en la cárcel). El joven Charles había alquilado una habitación en casa de una tal señora Roylance y había buscado trabajo. Los domingos visitaba a su familia en la prisión de Marshalsea. Seguimos imaginando. El joven Charles, Charles Dickens, por si alguien no lo había adivinado todavía, seguro que dejaba volar su imaginación mientras pegaba etiquetas en los botes de betún e intentaba sobreponerse al fuerte olor que despedía esa materia untosa; es más que posible que recordara sus años de infancia, sus pocos años de escuela y sus muchas horas de lectura: las novelas de aventuras inglesas que se inspiraban en la picaresca española, como Las aventuras de Roderick Random y Las aventuras de Peregrine Pickle de Tobias Smollett, y Tom Jones de Henry Fielding. También Robinson Crusoe de Daniel Defoe y Don Quijote de la Mancha de Cervantes. Pero de vez en cuando, la realidad tiraba de él y lo zarandeaba. Los recuerdos y las ensoñaciones se disolvían en aquella atmósfera insalubre, y el joven Dickens miraba a su alrededor y veía a otros niños como él o más pequeños que él, más desgraciados porque nunca habían conocido el bienestar. Sólo fueron unos meses, hasta que su familia abandonó la cárcel, pero en aquella experiencia se forjaron muchos de sus futuros personajes e historias y cristalizó su visión del mundo. Años después recordaba aquella época: “Todo mi ser se sentía tan imbuido de pesar y humillación al pensar en lo que había perdido que incluso ahora, famoso, satisfecho y contento, en mis ensoñaciones, cuando rememoro con tristeza aquella época de mi vida, muchas veces me olvido de que tengo una mujer y unos hijos, incluso de que soy un hombre” (The live of Charles Dickens, Jonh Forster, 1872).
Porque Charles terminó siendo periodista y, como una cosa lleva a otra, escribiendo novelas por entregas en los periódicos. Comenzó por aquellos Papeles póstumos del club Pickwick (1837) y siguió con otras trece novelas (catorce si se cuenta la inacabada El misterio de Edwin Drood), por donde transitan más de mil personajes que conforman una visión del mundo que le tocó vivir, el mundo de la Revolución Industrial, del “capitalismo salvaje”, donde los pobres ya no podían ser esclavos, pero carecían de cualquier derecho. Sus historias se entretejen con parias a los que se mira de forma compasiva. Grandes autores posteriores, como Henry James o Virginia Woolf, lo acusaron de un excesivo sentimentalismo, pero su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que “había proclamado más verdades de calado social y político que todos los discursos profesionales de la política, agitadores y moralistas juntos”.
Sabía narrar, crear personajes y mantener el interés de sus lectores, lo que le propició un inmenso éxito. Sus obras, publicadas por entregas en periódicos, llegaban a un gran número de lectores, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Cuentan que la gente se amontonaba en los muelles esperando los barcos que venían de Inglaterra, impacientes por conseguir las continuaciones de las novelas dickensianas.
Y su éxito se ha mantenido más allá del tiempo: sus novelas han sido llevadas al cine una y otra vez; se han hecho series televisivas y cómics con sus historias; ha sido traducido a todos los idiomas… Y este año va a estar más presente que nunca, ya que se celebra el 200 aniversario de su nacimiento (7 de febrero de 1812). Se han reeditado muchas de sus obras y se han publicado muchos libros sobre el autor, además de inaugurarse una gran exposición en Londres: Dickens y Londres, que estará abierta hasta el 10 de junio, y que se acompaña con la edición del libro Dickens’s victorian London (1831-1901) de Tony Williams y Alex Werner. Porque Dickens y su obra están indisolublemente unidos al Londres victoriano.
Es un excelente momento para acercarse y adentrarse en la obra de este gran autor. Para que elijáis, os dejamos un enlace con los títulos de todas ellas. Feliz año dickensiano.
En las imágenes, de arriba a abajo: retrato de Dickens, fotografía del autor con sus hermanas leyendo, hoja manuscrita y El sueño de Dickens, cuadro de su contemporáneo Robert Williams Buss, en el que se representa al autor dormido en su estudio y rodeado por sus personajes: Oliver Twist, Ebenezer Scrooge, David Copperfield, Jacob Marley...
Charles Dickens was born on February 7, 1812, the son of a clerk at the Navy Pay Office. His father, John Dickens, continually living beyond his means, was imprisoned for debt in 1824. 12-year-old Charles was removed from school and sent to work at a boot blacking factory, earning six shillings a week to help support the family. This dark experience cast a shadow over the clever, sensitive boy that became a defining experience in his life, he would later write that he wondered "how I could have been so easily cast away at such an age".
This childhood poverty and feelings of abandonment, although unknown to his readers until after his death, would be a heavy influence on Dickens' later views on social reform and the world he would create through his fiction.
Dickens would go on to write 15 major novels and countless short stories and articles before his death on June 9, 1870. He wished to be buried, without fanfare, in a small cemetery in Rochester, but the Nation would not allow it. He was laid to rest in Poet's Corner,Westminster Abbey, the flowers from thousands of mourners overflowing the open grave.
Here is a list of some of his works which include fiction, non-fiction and short stories:
como una araña ciega que trepa el calendario así aparece un viernes una voz que pregunta por un tren o una alfombra, por el lazo en el pelo de una niña que pasa, por un dolor de muelas, por un árbol que silba y un gato que responde al celo de una antena que retransmite el fútbol.
detrás de las ventanas cobra vida la vida y es posible que llueva porque gimen las tazas y el vaho del té dibuja sobre el vidrio un paraguas.
en la calle una anciana que no me conocía me llamó por un nombre que quizá fuese el mío...
Jordi Cienfuegos
Jordi Cienfuegos es un escritor nacido en 1973, que escribe tanto en catalán como en castellano. Ha recibido muchos premios literarios: Premio El Taller (1996) y el Premi Martí Dot de Sant Feliu de Llobregat (1998), Premi Martí i Pol y el Premi Laureà Mela (2000). Escribe narrativa, poesía y teatro: es muy completito. Valga este poema para conocerlo.
Nicanor Parra nació en un pueblito de Chile en 1914; tiene, por lo tanto 97 años. ¡Qué vértigo! Cuántas cosas habrá visto, oído, sentido, amado, odiado... Desde su altura de tiempo, qué pequeño debe resultar casi todo.
Su padre era maestro y músico; su madre, una campesina que cosía y cantaba lindas canciones populares. Era una familia de esas que se llaman "humildes" ("gana menos que un maestro", decía mi abuelo cuando se refería a alguien que pasaba necesidades). El niño Nicanor tenía cabeza y voluntad para el estudio, y gracias a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres (entonces no se estilaban los eufemismos), pudo marcharse a Santiago, la capital, a estudiar Bachillerato e ingresar posteriormente en la Universidad. Estudió Matemáticas y Física, disciplinas que están mucho más cercanas a la poesía de lo que la gente cree. Pronto empezó a inventar la "antipoesía" -o eso dicen-, una manera de demoler la poesía tradicional con barrenos de palabras comunes, absurdos, burlas, exabruptos, imprevistos, desenfado...
Se especializó en Mecánica Racional en Estados Unidos, viajó a Inglaterra para aprender Cosmología, y se opuso a la poesía de Neruda, humana y sentimental.
En 1954 aparece su segundo libro Poemas y Antipoemas, pura dinamita. Decía que la poesía había sido "el paraíso del tonto solemne" hasta que llegó él y se instaló con su montaña rusa.
Además de la Mecánica, la Cosmología, los números, la poesía y la dinamita, todavía le queda ingenio para las artes plásticas, con instalaciones polémicas que también huelen a pólvora: todavía se recuerda su obra titulada El pago de Chile (2006) en la que aparecían ahorcados todos los presidentes que había tenido el país.
En fin, ya es hora de que os demos a conocer la famosa antipoesía:
Test
Qué es un antipoeta: un comerciante en urnas y ataúdes? un sacerdote que no cree en nada? un general que duda de sí mismo? un vagabundo que se ríe de todo hasta de la vejez y de la muerte? un interlocutor de mal carácter? un bailarín al borde del abismo? un narciso que ama a todo el mundo? un bromista sangriento deliberadamente miserable? un poeta que duerme en una silla? un alquimista de los tiempos modernos? un revolucionario de bolsillo? un pequeño burgués? un charlatán?
un dios?
un inocente?
un aldeano de Santiago de Chile? Subraye la frase que considere correcta.
Qué es la antipoesía: un temporal en una taza de té? una mancha de nieve en una roca? un azafate lleno de excrementos humanos como lo cree el padre Salvatierra? unespejo que dice la verdad? un bofetón al rostro del Presidente de la Sociedad de Escritores? (Dios lo tenga en su santo reino) una advertencia a los poetas jóvenes? un ataúd a chorro? un ataúd a fuerza centrífuga? un ataúd a gas de parafina? una capilla ardiente sin difunto?
Marque con una cruz la definición que considere correcta. Es sólo una pequeña muestra; os dejamos un enlace donde podréis encontrar otros poemas, para conocer mejor al nuevo Premio Cervantes de las Letras. POESÍA DE NICANOR PARRA
Hay quien dice que aquello era mejor. No estamos tan seguros.
LA CLASE
Como un niño que en la tarde brumosa va diciendo su lección y se duerme. Y allí sobre el magno pupitre está el mudo profesor que no escucha. Y ha entrado en la última hora un vapor leve, porfiado, pronto espesísimo, y ha ido envolviéndolos a todos. Todos blandos, tranquilos, serenados, suspiradores, ah, cuán verdaderamente reconocibles. Por la mañana han jugado, han quebrado, proyectado sus límites, sus ángulos, sus risas, sus imprecaciones, quizá sus lloros. Y ahora una brisa inoíble, una bruma, un silencio, casi un beso, los une, los borra, los acaricia, suavísimamente los recompone. Ahora son como son. Ahora puede reconocérseles. Y todos en la clase se han ido adurmiendo. Y se alza la voz todavía, porque la clase dormida se sobrevive. Una borrosa voz sin destino, que se oye y que no se supiera ya de quién fuese. Y existe la bruma dulce, casi olorosa, embriagante, y todos tienen su cabeza sobre la blanda nube que los envuelve. Y quizá un niño medio se despierta y entreabre los ojos, y mira y ve también el alto pupitre desdibujado y sobre él el bulto grueso, casi de trapo, dormido, caído, del abolido profesor que allí sueña.
Vicente Aleixandre Historia del corazón. La mirada infantil.
Ningún poema le viene mejor a este día que la rima LXXIII de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870). Nos ponemos tristes, sombríos y meditabundos.
Rima LXXIII
Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos; taparon su cara con un blanco lienzo; y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La luz, que en un vaso ardía en el suelo, al muro arrojaba la sombra del lecho, y entre aquella sombra veíase a intervalos dibujarse rígida la forma del cuerpo.
Despertaba el día y a su albor primero, con sus mil ruidos despertaba el pueblo. Ante aquel contraste de vida y misterios, de luz y tinieblas, yo pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
De la casa, en hombros, lleváronla al templo, y en una capilla dejaron el féretro. Allí rodearon sus pálidos restos de amarillas velas y de paños negros.
Al dar de las Ánimas el toque postrero, acabó una vieja sus últimos rezos; cruzó la ancha nave, las puertas gimieron y el santo recinto quedóse desierto.
De un reloj se oía compasado el péndulo, y de algunos cirios el chisporroteo. Tan medroso y triste, tan oscuro y yerto todo se encontraba.... que pensé un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
De la alta campana la lengua de hierro, le dio volteando su adiós lastimero. El luto en las ropas, amigos y deudos cruzaron en fila, formando cortejo. Del último asilo, oscuro y estrecho, abrió la piqueta el nicho a un extremo. Allí la acostaron, tapiáronle luego, y con un saludo despidióse el duelo.
La piqueta al hombro, el sepulturero cantando entre dientes se perdió a lo lejos. La noche se entraba, el sol se había puesto; perdido en las sombras, medité un momento: ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos!
En las largas noches del helado invierno, cuando las maderas crujir hace el viento y azota los vidrios el fuerte aguacero, de la pobre niña a veces me acuerdo. Allí cae la lluvia con un son eterno, allí la combate el soplo del cierzo. Del húmedo muro tendida en el hueco, ¡acaso de frío se hielan sus huesos!...
¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo? ¿Todo es sin espíritu podredumbre y cieno? ¡No sé; pero hay algo que explicar no puedo, algo que repugna, aunque es fuerza hacerlo, a dejar tan tristes, tan solos, los muertos! Gustavo Adolfo Bécquer
Las imágenes son obras del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich (1774-1840).
Ayer se hizo pública la concesión del Premio Nobel de Literatura al poeta sueco Tomas Tranströmer (Estocolmo 1931), todo queda en casa. Como ocurre en muchas ocasiones, muchos hemos proclamado nuestra ignorancia: “Tomas ¿qué?”. Un desconocido para la mayoría. Sin embargo, es uno de los escritores suecos con más presencia en la literatura universal (junto con Swedengorg y Strindberg).
Poeta, psicólogo y traductor, Tomas Tranströmer publicó su primer libro de poemas en 1954: 17 poemas, una poesía ensimismada y cercana a las Vanguardias -que ya quedaban lejanas-, sobre todo al expresionismo y al surrealismo, con algo de preciosismo modernista. Todo muy lejos de la poesía comprometida con la realidad que se llevaba por entonces (aquí y allá). Lo acusaron de estar demasiado cerca de Horacio y demasiado lejos del dolor humano producido por la explotación del prójimo. Pero su poesía parte siempre de una imagen cercana a la experiencia personal y, a partir de ahí vuela hacia la metafísica o se sumerge en juegos psicológicos.
En fin, ya lo conocemos un poco más, lo suficiente, quizás, para acercarnos a su poesía, que está traducida al español: El cielo a medio hacer, Deshielo a mediodía, Para vivos y muertos…, son algunos de los títulos que podemos encontrar traducidos (algunos están agotados desde hace tiempo). Suponemos que ahora se reeditarán estos títulos y se traducirán más obras suyas. Que se publiquen libros de poesía es siempre una buena noticia.
Os dejamos un breve poema suyo para ir abriendo boca:
La góndola fúnebre (fragmento)
Y detrás de mí -más allá de las aguas relucientes como plomo- la otra costa y ellos, los que reinaban. Seres con futuro en lugar de rostros. Soy llevado en mi sombra como un violín en su negra caja. Lo único que quiero decir reluce fuera de alcance como la plata en casa del prestamista.
Aunque este otoño empieza de manera extraña (inusitadamente verde y acalorado), no podía faltar nuestra tradición de recibir poéticamente a la nueva estación. Ahí va este poema de Luis García Montero. Dejad por unos momentos la verde indignación y disfrutad del poema, que, como dijo Esopo, "no siempre ha de estar el arco tenso".
EL CABALLERO DEL OTOÑO
Apareció una tarde sentado en el jardín que custodiaba las horas amarillas, el beso de los novios y las fuentes, a los pies del balcón.
El caballero del otoño estaba allí. Fue antes de que la soledad encontrara su nombre. Pero vestía con su ropa sucia de mirar a la calle y de pensar los barcos, perdido en el silencio de la siesta.
Cuando bajé del mundo mío a las altas reuniones de los jefes de escuadra, los sacerdotes o los sabios, y me sentí más solo, estaba allí conmigo, esperando en la puerta, el caballero del otoño.
Cuando tuve un amor, desesperado y dulce como cualquier amor, y recorrí las calles en los amaneceres del regreso, desgraciado y feliz como cualquier amante, al entrar en mis dudas o al salir del hotel, estaba allí conmigo, el caballero del otoño.
La soledad se aprende y se conquista, aunque llegue a nosotros com revelación inesperada de una tarde que juega con la lluvia.
Siempre estuvo conmigo, el caballero, la gala de mi vida, la flor del tiempo.
La Biblioteca Nacional ha organizado esta exposición para conmemorar el primer centenario de la muerte de esta autora romántica, que nació en Almendralejo (Badajoz) el 12 de diciembre de 1820 y falleció en Lisboa el 15 de enero de 1911.
La verdad es que no se la ha recordado demasiado, ni este año ni nunca. Hay muchos libros de literatura en lo que ni siquiera aparece. Esta exposición es una buena escusa para conocer a esta poetisa que fue muy admirada en su época por su poesía y por su belleza (podéis comprobarlo en el magnífico retrato que le hizo Federico Madrazo).
Os dejamos, como casi siempre, un enlace para que tengáis más información:
Y dejamos también aquí el poema que le dedicó su paisano el poeta José de Espronceda
Dicen que tienes trece primaveras y eres portento de hermosura ya, y que en tus grandes ojos reverberas la lumbre de los astros inmortal.
Juro a tus plantas que insensato he sido de placer en placer corriendo en pos, cuando en el mismo valle hemos nacido, niña gentil, para adorarnos, dos.
Torrentes brota de armonía el alma; huyamos a los bosques a cantar. Dénos la sombra tu inocente palma, y reposo tu virgen soledad.
Mas ¡ay! perdona virginal capullo, cierra tu cáliz a mi loco amor. Que nacimos de un aura al mismo arrullo, para ser, yo el insecto, tú la flor.