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sábado, 10 de marzo de 2012

BAILARINES DE PARLA, PRIMER PREMIO DEL CAMPEONATO DE EUROPA DE DANZA

El pasado 3 de marzo, la escuela de Danza Isaac Albéniz de Parla participó en el Campeonato de Europa de Danza celebrado en Torremolinos (Málaga), en la modalidad de “formaciones”, con el nombre como grupo de Z ONE B, y representando el tema Somos uno.

El campeonato comenzó a las 15:00 horas del sábado en el palacio de San Miguel de Torremolinos. Era la semifinal, y para llegar hasta ahí tuvimos
que mandar previamente un vídeo de la pieza que queríamos presentar. Hicieron una selección de once grupos para la semifinal, y en dicha selección habíamos alcanzado el cuarto puesto.

Éramos once grupos compitiendo por un puesto para la final que se celebraría por la noche. Fueron muchas horas de tensión, ya que nos tocó actuar en el puesto noveno, prácticamente los últimos. El patio de butacas y los palcos estaban llenos, y nosotros disfrutamos actuando. Tuvimos la impresión de que nos había salido redondo.

Cuando llegó la hora de las puntuaciones estábamos muy nerviosos. Para nuestra sorpresa, fuimos el primer grupo al que nombraron: habíamos pasado a la final y teníamos que volver a actuar a las 21:00. Esta vez lo haríamos en cuarto lugar. Pero lo más impresionante, y de lo que estamos más orgullosos, es que el jurado nos había dado la máxima puntuación: ¡60 puntos! Nadie había logrado esto en una semifinal. Fue una gran satisfacción para nosotros.

Habíamos quedado siete grupos para la final, y a las 21:00 comenzó la batalla. En el jurado había artistas conocidos de televisión, como Ángel Llácer, Míriam Benedited, Paco Moro y otros tres de los que, sinceramente, no recuerdo el nombre. A las 12:00 nos tocó actuar. Fueron momentos de tensión e ilusión. Dimos lo mejor de nosotros en el escenario. Todavía había más público que por la mañana.

A la una de la madrugada estábamos esperando las ansiadas votaciones finales. Primero proclamaron en el tercer puesto a la escuela UPAL de Almendralejo (Badajoz); el segundo puesto fue para la escuela Al compás de Badajoz. Quedaba el primer puesto, y estábamos llenos de un sinfín de emociones. Por fin pudimos escuchar que los Campeones de Europa en Formación son… ¡EL GRUPO DE LA ESCUELA ISAAC ALBÉNIZ DE PARLA, MADRID!

Es imposible explicar con palabras el cúmulo de sentimientos que sentimos en tan sólo décimas de segundo: gritamos, saltamos y subimos al escenario locos de alegría para recoger el ansiado trofeo, que le fue entregado a una de nuestras profesoras.

Tuvimos que bailar por tercera vez entre llantos, ya proclamados campeones de Europa.

Han sido muchas horas de ensayos, mucho trabajo, pero ahora podemos tener el orgullo y la satisfacción de haber traído a Parla el título de campeones de Europa en danza.

Os envío un vídeo con nuestra actuación.

Isabel Pérez Sánchez, ex-alumna de El Olivo



jueves, 23 de junio de 2011

TU OPINIÓN CUENTA

Patricia Bejarano es una muy querida colaboradora de nuestro blog y nuestra revista. Para los que fueron sus profesores es un orgullo verla crecer intelectualmente, poder seguir contando con ella. En su blog, Falsirego, (uno de nuestros favoritos) va deshojando pensamientos, pequeñas creaciones, reflexiones... De ahí sale esta pequeña reflexión (con su permiso, por supuesto).



LA BUENA EDUCACIÓN

No me educaron para triunfar. Me educaron para hacer las cosas bien, para pensar con criterio propio y tomar las decisiones más convenientes para mí misma y para las personas que me rodean.

Considero que soy una persona bien educada. Bien educada en el sentido en que tanto mis padres como mis profesores me han dado buenos modelos y han hecho bien su labor educadora.

Me da la sensación de que ahora triunfa mucho la idea de no educar o educar mal y la de educar para triunfar. Eso último está bien cuando el triunfo se hace con valores de compañerismo, sin competencia desleal, aprendiendo y aportando cosas interesantes al resto. Lamentablemente, la educación para el triunfo se basa en pilares podridos como la trampa, el engaño, el ocultamiento de información o el trato vejatorio al resto de compañeros con los que compites. Por eso, la gente que triunfa o que ha triunfado es gente que usa malas artes, que se ríe del resto, que antepone su bienestar al de las personas que le rodean. En fin, creo que es gente mala. Y el triunfo, que uno imaginaría como un valor positivo, un resultado esperable y aceptable, se convierte en un cáncer de la sociedad que empieza a carcomerla por la superficie y va infectándola en lo más profundo.

Creo que la idea de educar para triunfar no es mala, siempre y cuando se tenga muy claro qué es triunfar. Triunfar no es alcanzar el puestos más importante en la empresa, no es sacar las mejores notas, no es casarse y tener tres hijos, no es sacar la licenciatura en cuatro años en lugar e en ocho, no es tener más dinero que todos. No. Eso no es triunfar. Triunfar es lograr ser felices con lo que hacemos y saber transmitir esa felicidad a las personas que están cerca de nosotros. Y para lograr una felicidad sana y humana que no se sustente en el dinero y la posesión de bienes hace falta una buena educación.

Patricia Bejarano, ex alumna

jueves, 16 de septiembre de 2010

DEL PUPITRE A LA MESA GRANDE

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Si hace once años, cuando entré por primera vez en un aula del instituto El Olivo esperando a que me presentaran a mi tutora y me explicaran qué era eso de la secundaria, me hubieran preguntado qué estaría haciendo once años después, no se me habría ocurrido decir, ni por asomo, que estaría explicando el complemento directo a niños que por aquel entonces estaban a punto de nacer. Pero, ¡cómo cambian las cosas!

Mis años de instituto se pasaron entre láminas de dibujo, proyectos de Tecnología, el horrible test de Cooper, la quí
mica orgánica y la inorgánica, la trigonometría, las lecturas obligatorias y placenteras y más de esas cosas de las que vosotros sabéis bastante. Pensaba -¡y acerté!- que sería profesora. No sabía de qué asignatura, pero sabía que sería profesora. Y a finales de primero de bachillerato, cuando ya tenía claro que estudiaría una carrera “de ciencias”, decidí pasarme al bando contrario y estudiar Filología. Esos estudios me abocaban irremediablemente a la labor docente. Y esa idea me encantaba. Me pondría en el lugar de las personas que tanto me habían enseñado y a las que tanto respeté siempre.

Y aquí estoy ahora, después de tantos años, haciendo un repaso de lo que ha sido mi primer año como profesora de adolescentes “tan pequeños” (y lo escribo entre comillas, porque a veces tengo la sensación de que no lo son tanto) como yo lo fui alguna vez.

Mi primer día de clase como profesora de secundaria tenía tanto miedo –o más- que mi primer día como alumna de secundaria. Había oído muchas cosas acerca de la adolescencia de hoy en día, y la mayoría eran cosas malas. Menos mal que trato de ser siempre positiva y no acercarme a las situaciones con prejuicios. Así que comencé de cero, con un curso nuevo. El primer día de clase, mis alumnos de 1º de ESO tenían tanto miedo como yo. A ninguno se nos notó. Tanto ellos como yo hemos recorrido un camino de aprendizaje juntos.

Poco a poco he ido aprendiendo a ser profesora, y la total inexperiencia del principio se ha convertido en una inexperiencia menor. Eso no quiere decir que alguna vez pueda llegar a tener la receta milagrosa o el saber absoluto para dar clase. Igual que en la vida, todas las profesiones requieren de seguir aprendiendo siempre, paso a paso. De quienes más aprendo es de mi alumnos. Estoy convencida de que aprendo yo más de ellos que ellos de mí –y no porque sea mala profesora; que no lo soy-. Me enseñan, sin darse cuenta, muchísimas cosas acerca del esfuerzo, la amistad, el tesón, los sentimientos, las emociones. Aprendo de ellos cuando veo que de sus ojos sale una lágrima porque he hecho que se acuerden de sus países, que dejaron atrás para emprender una nueva vida. Aprendo de ellos a empezar desde cero; a dejar atrás algunos pasados y mirar hacia el frente con ilusión. Aprendo de ellos la paciencia; la capacidad de escucha que algunos de ellos tienen; la curiosidad ante lo nuevo; la necesidad de conocimiento.

Si tuviera que resumir en una palabra mi experiencia de este curso, diría “Aprendizaje”. El poso que me queda de estos últimos meses es que la vida se vive aprendiendo, y que aún me queda mucho por saber. Pero no lo vivo con pena o como una losa que cargo sobre mí, sino como una liberación.
Patricia Bejarano, ex alumna de El Olivo
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domingo, 22 de agosto de 2010

CUENTO SUFÍ - EL REFLEJO DE LA VIDA

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Patricia Bejarano, amiga bloguera y ex alumna de El Olivo nos mandó hace unas semanas un precioso cuento sufí que hemos decidido colgar aquí para que lo lean todos nuestros seguidores. Gracias, Patricia, te queremos.



Había una vez un anciano que se pasaba los días sentado junto al pozo que había a la entrada del pueblo. Un día un joven se le acercó y le preguntó:

-Yo nunca he venido por estos lugares... ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta:

-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?

-Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allí.

-Así son los habitantes de esta ciudad -le dijo el anciano.

Un poco más tarde, otro joven se acercó al anciano y le preguntó:

-Acabo de llegar a este lugar. ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano volvió a contestar con la misma pregunta:

-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

-Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores... Tenía tantos amigos y tan buenos que me ha costado mucho abandonarlos.
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-También estos habitantes de esta ciudad son así -afirmó el anciano.
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Un hombre que había llevado su rebaño a beber al pozo, y que había escuchado las conversaciones, en cuanto el joven se alejó, le dijo al anciano:
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-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta?
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Mira -le respondió el anciano-, cada uno lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada en su pasado tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquél que tenía amigos en su ciudad encontrará también aquí amigos leales y fieles; porque las personas son lo que encuentran en sí mismas. Encuentran siempre lo que esperan encontrar.
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Para saber un poco más: el sufismo es una corriente espiritual del islam que se centra en la búsqueda de la perfección espiritual. Esta corriente ha tenido y tiene una gran influencia en todas las facetas de la cultura islámica: literatura, arte, música, cine (baste recordar las magníficas películas del director iraní Abbas Kiarostami)...
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