

I.E.S. El Olivo. Parla (Madrid)
.
Empezamos otro curso, este es el cuarto en el instituto y después de un verano sabático e intenso a la vez, ya era hora de empezar con la rutina de levantarse al rocío de la mañana. Este curso para mí es clave ya que si apruebo paso a Bachillerato, que eso es un paso más hacia una futura carrera, ¿de qué? el tiempo lo dirá. Este año espero que sea mejor que el del año pasado. Los compañeros son todos los mismos y ya nos conocemos desde primero y algunos desde hace once años en el colegio. Espero seguir con ellos hasta que el destino decida.
MARCOS LLORENA 4ºC
.
José Hierro nació en Madrid en 1922, pero su familia se trasladó a vivir a Santander. El mar Cantábrico fue siempre su patria ("Si muero, que me pongan desnudo, desnudo frente al mar...). Allí le sorprendió la Guerra Civil que quebró su futuro previsible y quizás apacible. Por entonces ya escribía poesía y publicó algunos poemas en revistas del frene republicano.
Tras la Guerra vino el hambre y el dolor. Su padre fue encarcelado, y él colaboró con una asociación que se dedicaba a ayudar a los presos políticos. Fue detenido y pasó casi cinco años en prisión.En 1944 fue liberado, pero su poesía se había impregnado de amargura (Tierra sin nosotros, 1947). Se traslada a Valencia y vive trabajando aquí y allá, asistiendo a tertulias literarias... Pero, sobre todo, escribe poesía (Alegría, 1947; Con las piedras, con el viento, 1950) y comienza a ser reconocido como poeta. Se traslada a vivir a Madrid.
En 1953 publica Quinta del 42, libro con el que se adscribe a la corriente de la poesía solidaria, junto con aquellos poetas "desarraigados" que convirtieron su palabra en grito. Pero su poesía es antirrealista, imaginaria, demasiado preocupada por la palabra para ser estrictamente "social".Luego vinieron otros libros: Cuanto sé de mí, 1957; Libro de las alucinaciones, 1964; Agenda, 1991; Emblemas neuroradiológicos, 1995; Cuaderno de Nueva York, 1998. También vinieron los premios y los reconocimientos: Premio Adonáis (1947), Premio Nacional de Poesía (1953), Premio de la Crítica (1958 y 1965), Premio de la Fundación Juan March (1959), Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1981), Premio Nacional de las Letras Españolas (1990), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (1995), Premio Europeo de Literatura Aristeión (1999), Premio Cervantes (1998).
Falleció en Madrid el 21 de diciembre de 2002.Nos gusta recordarlo escribiendo en un bar de la Avenida de Barcelona de Madrid (nunca escribía en su casa), a mano, entre la gente que iba y venía. Nos gusta recordar su potente cabeza, su aspecto más de ferroviario o de ex-boxeador que de poeta. Nos gusta recordarlo en sus últimos tiempos, a cuestas con su efisema pulmonar (¡ay, el tabaco!) que casi no le dejaba respirar, con una botella de oxígeno al lado para poder seguir viviendo y hablando, acudiendo a entrevistas, conferencias..., y a ese instituto de Getafe que lleva su nombre y que siempre contó con su apoyo desinteresado.
Os animamos a que entretengáis los ocios otoñales con alguno de sus poemas.
VIENTO DE OTOÑO
Hemos visto, ¡alegría!, dar el viento
gloria final a las hojas doradas.
Arder, fundirse el monte en llamaradas
crepusculares, trágico y sangriento.
Gira, asciende, enloquece, pensamiento.
Hoy da el otoño suelta a sus manadas.
¿No sientes a lo lejos sus pisadas?
Pasan, dejando el campo amarillento.
Por esto, por sentirnos todavía
música y viento y hojas, ¡alegría!
Por el dolor que nos tiene cautivos,
por la sangre que mana de la herida
¡alegría en el nombre de la vida!
Somos alegres porque estamos vivos.
José Hierro
También os hemos preparado un lindo vídeo para que os vayáis ambientando. Sabemos que no hemos sido nada originales con la música, pero Vivaldi es siempre un valor seguro.
Besos para todos
.
De la mano de Salinas entra en la Generación del 27. En el año que da nombre a la generación participa en homenaje a Góngora que tiene lugar en el Ateneo de Sevilla y publica su primer libro Perfil del aire, al que sigue Égloga, elegía, oda (1928). Su poesía es un homenaje a la tradición clásica española, pero comienzan a despuntar dos de los temas que lo van a definir: el amor y el eros.
Sevilla, con su olor y su luz, se ha hecho chiquita para Luis; la madre muere y se deshacen los lazos familiares que lo ataban. Madrid: allí están todos y está todo. Incluso el amor no correspondido. Publica Los placeres prohibidos (escrito entre 1929 y 1931). Entra en su poesía la vanguardia surrealista que se entrelaza con la tracidión literaria española, sobre todo con Bécquer. En 1934 publica Donde habite el olvido (hermoso verso becqueriano). Su neorromanticismo es más que una actitud poética; es también una actitud vital: la conciencia de ser diferente, el apartamiento de las normas morales imperantes en esa España bruta y garrula se plasman en su dandysmo y en su homosexualidad, nunca ocultada.DONDE HABITE EL OLVIDO
I
.
Os dejamos el enlace a la página oficial
http://lanocheenblanco.esmadrid.com/lanocheenblanco/
para que naveguéis por ella y decidáis qué hacer esta noche de sábado. Os recuerdo que años anteriores han participado centenares de miles de personas, las colas son inevitables, por lo que tendréis que tenerlo en cuenta para tener paciencia y llegar con antelación. Lo bueno es que el servicio de Metro de Madrid se amplía hasta las 3:00 de la mañana, lo que nos da margen para utilizar el transporte público. Consultad también en la página el resto de información de transportes, porque la cabecera de los búhos se traslada de Cibeles y funcionarán dos líneas circulares NB1 y NB2 entre los diferentes puntos.
Entre la amplia y mareante oferta os aconsejo aprovechar las jornadas de puertas abiertas de algunos Museos como el Prado, el Arqueológico o el Nacional de Antropología. En la Casa de la Panadería habrá unas visitas teatralizadas sobre “Un Madrid de película” y en el Ateneo de Madrid se representará “Esperpentia. Un regalo valleinclanesco”. En el Matadero, donde se encuentran las Naves del Español, habrá un encuentro con el público, donde podréis preguntar y escuchar a Nuria Espert y a Lluis Pascual. No os podéis olvidar de dar un paseo por la Gran Vía desde las 21 hasta las 6, donde el Xacobeo 2010 hará que se apaguen las farolas y los focos para que podamos disfrutar de una nueva iluminación que nos llevará por un especial “Camino de luz”.
.
Cuando yo tenía 14 años, tuve que dejar la ciudad donde vivía porque trasladaron a mi padre a Palma de Mallorca. Como despedida, un amigo me regaló un disco de un cantante que yo no conocía y que se llamaba Leonard Cohen. Se trataba, por supuesto, de un disco de vinilo, y yo no me atreví a meterlo en la maleta por miedo de que se rompiera. Viajó conmigo en el avión y tuve tiempo de leer y releer su título: Songs from a Room.
Mi nueva casa estaba muy cerca de la bahía de Palma, y desde mi habitación tenía una maravillosa vista del mar. Empezaba bien la cosa, pero todos los comienzos son difíciles. Estaba en una ciudad extraña, no conocía a nadie y todavía quedaba mucho para que empezara el curso. Pasé horas y horas mirando el mar y escuchando a ese tipejo que parecía salmodiar en vez de cantar. Poco a poco fui amando esa especie de letanía susurrada que eran sus canciones. Concretamente, escuchaba una y otra vez Bird on the Wire, aunque no entendiera nada (era, y sigo siendo, una analfabeta en inglés; lo reconozco con cierta vergüenza).
Pasaron las semanas y empezó el curso. Pasaron los meses y tuve amigos, y tuve uno que sabía inglés y que me fue traduciendo las letras. Tampoco entendía mucho: hablaba de amores difíciles e imprescindibles, de relaciones frustradas, de muerte y de la Biblia; a veces, todo mezclado, entreverado de metáforas y referencias que se me escapaban. Pero seguí amando sus canciones y descubrí otras: Suzanne, Chelsea Hotel nº 2, The Gypsy's Wife, Marianne... Me enteré de que había nacido en Montreal (Canadá) en 1934, que era judío, que también escribía poesía y narrativa, que llevaba una vida inquieta y poco convencional. Su música acompañó mi adolescencia y alimentó una melancolía que nunca me ha abandonado.
Pasaron los años, cambié varias veces de ciudad, crecí, conocí otras músicas. Leonard Cohen quedó un poco apartado de mi vida. Pero hace unos meses, encontré en unos grandes almacenes mi viejo disco de vinilo reeditado en CD. En un ataque de nostalgia me lo compré (ese y un recopilatorio) y grabé todas las canciones en mi MP4. Ha sido la banda sonora de mi verano. De nuevo lo he escuhado frente al mar. Me ha seguido acompañando en mis viajes septembrinos a Parla y ha llenado de melancolía esos increíbles paisajes que se ven desde el tren. Tanta nostalgia sólo puede ser síntoma de que envejezco.
Ayer me enteré por el periódico de que ha actuado en Madrid, que a sus casi 75 años (los cumple el próximo día 21) cantó durante tres horas ante cerca de diez mil espectadores y estuvo maravilloso. El periodista comenta que fue como ver una espléndida Venecia antes de hundirse.
Ironías del destino: hace cuatro años, su representante y amante intermitente lo abandonó y se largó con cinco millones de dólares. Cohen ha tenido que organizar una gira mundial (¡a su edad!) para resarcirse. Algo tendremos que agradecerle a esa malvada. Leonard, nunca aprenderás que el amor es, a veces, muy peligroso.
En fin, aquí os dejo esa canción que tanto me gustaba (y me gusta). No sé cómo la recibirán esas orejitas que han crecido con Bisbal o reguetón. Miedo me da pensarlo.
Lola Sevila
.