lunes, 12 de enero de 2009

POESÍA PARA EL INVIERNO

Jardín Botánico, Madrid
9 de enero de 2009
(Foto: Isabel Sánchez)

Vicente Huidobro (1893-1948) fue uno de los más importantes poetas de la Vanguardia. Nació en Chile y vivió en Buenos Aires, París y Madrid. Se relacionó con todos los integrantes de las vanguardias artísticas: Guillaume Apollinaire, Andre Breton, Tristan Tzara, Jean Cocteau, Pablo Picasso, Juan Gris, Francis Picabia, Paul Eluard, Max Ermst, Rafael Cansinos Assens, Guillermo de la Torre… Fue el padre de uno de los muchos movimientos vanguardistas del momento: el Creacionismo, que él mismo definía así:
“[Un poema creado] es un poema [que] muestra un hecho nuevo, independiente del mundo externo, desligado de cualquiera otra realidad que no sea la propia. […]
Dicho poema es algo que no puede existir sino en la cabeza del poeta. Y no es hermoso porque recuerde algo, no es hermoso porque nos recuerde cosas vistas. […]. Es hermoso en sí y no admite términos de comparación. […]
Cuando escribo: “El pájaro anida en el arco iris”, os presento un hecho nuevo, algo que jamás habéis visto, que jamás veréis, y que sin embargo os gustaría ver. Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dirían sin él”.
El poeta es, por lo tanto, un dios que con la palabra crea un mundo poético nuevo e irreal. Disfrutad de este poema y no intentéis buscarle más sentido que el de las imágenes que os sugieran sus palabras.




INVIERNO PARA BEBERLO


El invierno ha llegado al llamado de alguien
Y las miradas emigran hacia los calores conocidos
Esta noche el viento arrastra sus chales de viento
Tejed queridos pájaros míos un techo de cantos sobre las avenidas

Oíd crepitar el arcoiris mojado
Bajo el peso de los pájaros se ha plegado

La amargura teme a las interperies
Pero nos queda un poco de ceniza del ocaso
Golondrinas de mi pecho qué mal hacéis
Sacudiendo siempre ese abanico vegetal

Seducciones de antesala en grado de aguardiente
Alejemos en seguida el coche de las nieves
Bebo lentamente tus miradas de justas calorías

El salón se hincha con el vapor de las bocas
Las miradas congeladas cuelgan de la lámpara
Y hay moscas
Sobre los suspiros petrificados

Los ojos están llenos de un líquido viajero
Y cada ojo tiene un perfume especial
El silencio es una planta que brota al interior
Si el corazón conserva su calefacción igual

Afuera se acerca el coche de las nieves
Trayendo su termómetro de ultratumba
Y me adormezco con el ruido del piano lunar
Cuando se estrujan las nubes y cae la lluvia

Cae
Nieve con gusto a universo
Cae
Nieve que huele a mar

Cae
Nieve perfecta de los violines
Cae
La nieve sobre las mariposas

Cae
Nieve en copos de olores
La nieve en tubo inconsistente

Cae
Nieve a paso de flor
Nieva nieve sobre todos los rincones del tiempo

Simiente de sonido de campanas
Sobre los naufragios más lejanos
Calentad vuestros suspiros en los bolsillos
Que el cielo peina sus nubes antiguas
Siguiendo los gestos de nuestras manos

Lágrimas astrológicas sobre nuestras miserias
Y sobre la cabeza del patriarca guardián del frío
El cielo emblanquece nuestra atmósfera
Entre las palabras heladas a medio camino
Ahora que el patriarca se ha dormido
La nieve se desliza se desliza
se desliza
Desde su barba pulida

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