sábado, 1 de diciembre de 2012

LOS MESES DEL AÑO EN EL CINE (XII): DICIEMBRE


Los chicos de diciembre (2007) es una historia más de verano. Chicos que se liberan del opresor mundo en el que han vivido para tener nuevas experiencias.


La novia de diciembre (1991) es una película de la Irlanda más oscura, más desconocida.







Y también es una serie de televisión americana de los años 50

Un cálido diciembre (1973) es una película romántica de y para mayor gloria de Sidney Poitier.

Pero también se puede vivir en invierno y no ser capaz de arriesgarse y amar. Es Un corazón en invierno de un gran director francés Claude Sautet.




En Navidades como era de esperar muchas historias. Destacaré seis.
En Que bello es vivir (1946) de
Frank Capra un hombre desesperado descubre que tiene muchos amigos. Los seres humanos son buenos; hay que creer en ellos.


Fanny y Alexander es una delicia. La última película dirigida por Ingmar Bergman es un canto a su infancia y a la vida. La navidad aparece en un entorno ameno y brillante en contraposición a un mundo, el del obispo, lleno de culpa, remordimientos y dolor.


Uno de los momentos preferidos de Charles Dickens es la navidad. Oliver Twist es una de sus mejores novelas, y la mejor versión cinematográfica es la del gran David Lean. Su primera etapa, menos conocida, tiene obras maestras como ésta.

Plácido de Berlanga. No es sólo una de las mejores películas del cine español. Es una de las mejores películas de la historia del cine. Ríes y la sonrisa es amarga. Es despiadada y tierna. La crítica social es brutal. El ser humano es egoísta y cruel.



Dublineses (Los muertos) 1987 de John Huston. Las Navidades nos recuerdan a aquellos que no están con nosotros. La nostalgia y la tristeza; el dolor de lo que nunca recuperaremos, la cercanía de la muerte... se desarrolla durante un día de Navidad y va mucho más allá. Es la última película de John Huston, basada en un magnífico relato corto de otro irlandés, James Joyce, Los dublineses. Todo parece normal, una fiesta convencional a la que los protagonistas tienen que ir por razones familiares, pero al final, cuando los dos se marchan, ella escucha una canción y se descubre algo que hay más allá, en el pasado, entre la nieve… Es uno de los finales más hermosos de uno de los más grandes del cine.


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en el idioma de Joyce y Huston el monólogo final

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El comienzo y el final. La vida y la muerte. Todo lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos.
Cuento de invierno de Rohmer nos demuestra que hay finales felices si creemos, si tenemos FE en todos los sentidos en que pueden ser posibles. Es un final de cuento maravilloso. La protagonista cree que va a volver a encontrar al amor veraniego que tuvo años antes y con el que concibió una hija. Nunca más volvió a verlo y sigue enamorada de él. ¿Puede suceder? Sí. Y ocurre. Porque Rohmer CREE en los milagros. Ríes con la protagonista al final. Pocas veces reímos y lloramos de alegría. Esto lo merece. Es un maravilloso cuento de Navidad, mejor que el de Charles Dickens.


Creamos en ellos, aunque sólo sea con Rohmer. La vida es maravillosa, si creemos que puede serlo. El próximo año puede ser maravilloso, si lo creemos.
No olvido a otros grandes directores a los que no he podido incluir durante estos doce meses. A Martín Scorsese, Stanley Kubrick, Coppola, Murnau, Nicholas Ray, los directores de la Nouvelle Vague: Chabrol, Rivette, Godard, Truffaut, a Melville, Bresson, Satyajit Ray, Bardem, Kieslowski, Tarkovski, Dreyer, Rosellini, Ophuls, Elia Kazan, Anthony Mann y tantos otros... que dejo en el tintero.



Ha sido un año de cine. Aquí termina un recorrido que empezó hace ahora un año. ¡Que haya muchos más!