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martes, 26 de abril de 2011

Solución al Enigma-13



Sémele era la hija de Cadmo, el rey fundador de la ciudad griega de Tebas, y de la diosa Harmonía. Sus hermanas eran Autónoe, Ino y Ágave (en griego antiguo Άγαυή, ‘ilustre’).


Sémele, estando embarazada de Dioniso, fue destruida al ver el esplendor de Zeus y sus hermanas difundieron la historia de que sólo había intentado ocultar su culpa, al pretender que Zeus era el padre de su hijo, y que su destrucción fue un justo castigo por su falsedad.


Dioniso finalmente tuvo que ser "parido" por el propio Zeus, que se lo tuvo que coser a su muslo para que siguiera creciendo.



Esta calumnia sobre Sémele sería más tarde severamente vengada en Ágave, pues después de que Dioniso hubiera cruzado el mundo, llegó a Tebas y obligó a las mujeres a celebrar sus fiestas dionisíacas en el monte Citerón. Penteo, el hijo de Ágave, deseando evitar o detener estos rituales, fue en persona al Citerón, pero allí fue descuartizado por su propia madre, quien en su frenesí creyó que era una bestia salvaje.





Planta de nombre ágave







En la obra de Eurípides Las Bacantes, las ménades tebanas asesinaban al rey Penteo tras prohibir éste la adoración de Dioniso,del que no reconocía su divinidad. El propio Dioniso, primo de Penteo, le atrajo al bosque, donde las ménades lo descuartizaron, siendo su cadáver mutilado por su propia madre, Ágave.









Ménades y Bacantes son sinónimos, entendiéndose por Bacante la acepción latina de Ménade.


Literalmente Ménades puede traducirse por "las que desvarían". Se las conocía como mujeres en estado salvaje y de vida insana con las que era imposible razonar. Se decía de ellas que vagaban en bandas rebeldes o Thiasoi por las laderas de las montañas. Los misterios de Dioniso, el dios del vino, las llevaban a un frenesí extásico. Se permitían dosis importantes de violencia, derramamiento de sangre, sexo y auto-intoxicación y mutilación.









Se las representa pictóricamente a menudo ataviadas con coronas de hojas de vid, vestidas con pieles de cervatillo, llevando el tirso (del griego thyrsos), una varita con una piña en la punta y adornada con hiedra u hojas de vid, y danzando abandonadas y desvariando salvajemente. Se supone también que llegaban a practicar en su éxtasis el esparagmos, o desgarro de sus víctimas en trozos tras lo que podían ingerir, incluso, su carne cruda.








Por lo tanto las respuestas para la Esfinge son:




1ª-El rey de Tebas era Penteo, primo del dios Dioniso, y, lleno de soberbia, se negó a aceptar su culto porque no le consideraba un dios.



2ª-Su intransigente postura hizo que Dioniso se vengara de él y le incitara a observar escondido cómo celebraban sus ritos las mujeres en el bosque. Todas ellas con Ágave, su madre, a la cabeza le descubrieron y le despedazaron confundiéndole con una fiera.



3ª- Esta terrible historia mítica la contó el trágico Eurípides en Las Bacantes.




Los acertantes han sido:



1- Vanesa Fuster



2- Laura Carrobles



3- Isabel Sánchez


Del IES Ciudad de los Poetas han contestado cuatro alumnos pero dos de ellos se han equivocado al poner la tragedia que recoge esta historia mítica ya que Metamorfosis de Ovidio no es una tragedia griega y Tragedias III de Eurípides es el tomo de la editorial Clásicos Gredos que recoge varias de sus tragedias, entre ellas la nuestra, Bacantes, pero no es el nombre de ninguna obra trágica. Han sido:


1- Paula Reguilón


2- Marina González


3- Andrea Michelle


4- Pamela Cueva


De todas maneras, chicos, me encanta vuestro interés y aplicación y, aunque no lo parezca, seguro que participando en la resolución de estos Enigmas estáis aprendiendo, en primer lugar, a buscar información por internet y a investigar y, en segundo lugar, a conocer un poco mejor el mundo clásico.
Además vuestra profesora seguro que lo tendrá muy en cuenta.


martes, 2 de marzo de 2010

Asistimos a dos obras de teatro grecolatino

El martes día 2 asistimos a dos estupendas representaciones teatrales en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Univ. Complutense de Madrid.
Allí coincidimos con un montón de chicas y chicos de Humanidades de otros institutos que habían ido también con sus profesores de Latín para disfrutar del teatro clásico.
El grupo de alumnos nuestro era el de 2º de Bachillerato y fuimos para ver una tragedia de Eurípides y una comedia de Plauto tras haber estudiado en clase el teatro griego y latino.



En primer lugar vimos la tragedia Orestes de Eurípides.

Eurípides nació entre el 484 y el 480 a. C. en Atenas y vivió en la época de la ilustración sofística, en la época en que se construyó el Partenón y los más hermosos edificios de la Acrópolis.
Los personajes de Eurípides ceden y vacilan, tienen dudas respecto a los dioses. Son frecuentes los debates en los que se muestra la crueldad y el desatino de una conducta divina, y, sin embargo, ese racionalismo no proporciona una salida al conflicto.

En la obra que vimos se nos presenta al héroe después de haber asesinado a su propia madre, Clitemnestra, e inmerso en unos terribles remordimientos junto a su hermana Electra. Además es atormentado por las Erinias y condenado a muerte por matricida por los habitantes de Argos.
El dios Apolo maneja las actuaciones de todos los personajes y, como deus ex machina, restablece la trama y resuelve la tragedia de una manera quizá un poco floja y forzada.



Luego, tras responder los actores a las preguntas y dudas de algunos alumnos y un descansito posterior, asistimos a la comedia de Plauto.

Plauto nació en el 251 a.C. y, a pesar de que los datos sobre su vida son inciertos, se cree que trabajó en Roma durante su juventud en una compañía teatral, quizá como actor cómico y que habiendo ahorrado un poco de dinero, lo invirtió sin éxito en una especulación comercial. Empobrecido, se dice que trabajó como molinero mientras escribía sus primeras obras en sus ratos de ocio.

Pero luego triunfó por completo y divirtió al público hasta el límite viviendo sin poblemas de sus obras... A decir de los antiguos, tanta fue su estimación durante todo el Imperio, que algunos autores llegaron a afirmar que si las Musas hablaran latín lo harían con el estilo de Plauto.
Plauto usa un rico y vistoso lenguaje de nivel coloquial que no elude la obscenidad y la grosería entre retruécanos, chistes, anfibologías, neologismos, usando un vocabulario muy abundante de una gran variedad de registros.

En este caso la obra que vimos fue Truculentus que cuenta cómo la avariciosa cortesana Fronesia va a desplumar al mismo tiempo a tres hombres que la desean con locura, a un joven de ciudad al que tiene arruinado ya, a un paleto que tiene como esclavo a Truculentus, y a un soldado fanfarrón.


Los chistes, las imitaciones, las canciones utilizadas... hicieron de la obra un carcajada contínua.

Los actores bordaron sus personajes y todos nos divertimos mucho con cada gesto y cada palabra.
Y llegó el final de la obra y, de nuevo los actores, ¡que eran los mismos de la tragedia!, se sentaron para solventar dudas de los alumnos.

Y después... caminito a Parla con un estupendo sabor de boca.

¡¡Hasta la cita del curso que viene!!

Mª Jesús Prieto