Goethe
Muchos de los mejores pensadores del s. XIX consideraron la música y la poesía como las más románticas de las artes, pues como afirmaba Hegel, ambas constituyen la “encarnación de la idea en la materia”, son el “reflejo de lo infinito capturado en una forma finita”. Es lógico, por tanto, que los compositores se fijaran nuevamente en la canción como género independiente y pusieran todo su talento al servicio de los textos escritos por los mejores poetas alemanes de la época: Goethe, Heine, Schiller...
Fraubert
La canción alemana (lied) para voz solista y acompañamiento de piano, fue uno de los géneros predilectos de los compositores del Romanticismo, y si hay un nombre a él ligado, es sin duda el de Franz Schubert, quien en sus escasos treinta y un años de vida, escribió unas seiscientas canciones de este tipo. Una de las más bellas es la titulada Gretchen am spinrade (Margarita en la rueca), cuyo texto es un fragmento del Fausto de Goethe. El motivo principal del acompañamiento de piano simula el continuo girar de la rueca, que sólo cesa en el punto culminante de la canción, cuando Margarita, desesperada, rememora los besos de su amado:
Meine Ruh' ist hin, Mein Herz ist schwer, Ich finde sie nimmer Und nimmermehr. Wo ich ihn nicht hab Ist mir das Grab, Die ganze Welt Ist mir vergällt. Mein armer Kopf Ist mir verrückt, Mein armer Sinn Ist mir zerstückt. Nach ihm nur schau ich Zum Fenster hinaus, Nach ihm nur geh ich Aus dem Haus. Sein hoher Gang, Sein' edle Gestalt, Seine Mundes Lächeln, Seiner Augen Gewalt, Und seiner Rede Zauberfluß, Sein Händedruck, Und ach, sein Kuß! Mein Busen drängt sich Nach ihm hin. Ach dürft ich fassen Und halten ihn, Und küssen ihn, So wie ich wollt, An seinen Küssen Vergehen sollt! | Desapareció mi sosiego y me pesa el corazón, nunca conseguiré hallar la paz. Soy como una muerta si él no está junto a mí. El mundo entero carece de atractivo. Enajenada tengo mi pobre cabeza, y todos mis sentidos deliran incoherentes. Si miro por la ventana, sólo a él mis ojos buscan. Únicamente por encontrarlo salgo fuera de casa. Su caminar altivo, su noble figura, la sonrisa de su boca y el fuego de su mirada. El fluir encantador de sus palabras, la caricia de sus manos, ¡Oh! ¡Y sus besos ardientes! Mi pecho hacia él se enarca en poderoso impulso. ¡Si pudiera cogerlo, retenerlo junto a mí, y besarlo, hasta saciar mis ansias, hasta quedarme muerta bajo sus labios! |
Esta audición está interpretada por la maravillosa cantante Kiri Te Kanawa. Mientras escuchas la pieza, puedes ir siguiendo la partitura y apreciar cómo el ostinato de la mano derecha del piano, que simula el girar de la rueca, no cesa salvo en el momento del clímax.
Y para finalizar, La muerte y la doncella, otro de los lieder más célebres de Schubert. ¿Se puede ser más romántico?
Inés Carreras
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