¿Os imagináis que tuvierais que disfrazaros para poder recibir clases? Aunque no lo creáis ha habido mujeres a lo largo de la historia que han tenido que utilizar todo tipo de artimañas para poder asistir a clases, leer sus trabajos, etc.
.png)
Gabrielle Émilie de Breteuil, marquesa de Châtelet (1706-1749) fue una dama de la

Sophie Germain (1776-1831) fue una brillante matemática autodidacta que no logró su pleno desarrollo porque su condición de mujer la excluyó de una educación matemática formal y de la perte

La matemática rusa Sonia Kovalévskaya (1850-1891) tuvo que concertar un matri
monio de conveniencia con un joven para poder salir del país a estudiar debido a la prohibición del acceso a la universidad para las mujeres. Tuvo que peregrinar por varias ciudades europeas antes de que llegase a doctorarse en matemáticas gracias a la ayuda de su maestro Weierstrass. No obstante no pudo trabajar en ninguna universidad de Europa hasta 9 años después, año en el que fue nombrada profesora de la Universidad de Estocolmo. En 1888, la Academia de Ciencias de París le concedió el Premio Bordin, en mayo de 1889 fue nombrada profesora vitalicia en Estocolmo, y finalmente, fue nombrada miembro honorífico de la Academia de Ciencias de San Petesburgo aunque no de pleno derecho a pesar de sus esfuerzos.
Mucho había tenido que cambiar la sociedad occidental desde el asesinato de la filósofa, astrónoma y matemática Hipatia de Alejandría, a manos de monjes fanáticos cristianos en el año 415, hasta el ilustrado Siglo de las Luces en el que estas tres insignes mujeres matemáticas llevaran a cabo su labor científica y su lucha contra el tradicional papel de la mujer en una cultura patriarcal pensada por y para varones.


Por lo que respecta a España, aunque en 1910 se autorizó el acceso de las mujeres a la Universidad, la primera catedrática, Ángeles Galino Carrillo, obtuvo su puesto hace poco más de 50 años, y hasta hace poco más de 25 no hubo una mujer rectora, Carmina Virgili Rodón. Y mientras que un siglo después las mujeres ya suponen el 60 por ciento de los licenciados, el embudo se estrecha a medida que nos acercamos hacia puestos de responsabilidad. Según fuentes del Ministerio de Educación, sólo el 36 por ciento son profesoras titulares o forman parte del personal docente e investigador, y solo el 15 por ciento ocupan cátedras o rectorados. En cuanto a las Sociedades Científicas la oposición al acceso de la mujer ha sido todavía más recalcitrante si tenemos en cuenta que la primera mujer española que entró en la Academia de Ciencias fue Margarita Salas, bióloga molecular, ¡en el tardío año de 1988!
.
Ana Cáceres Aponte, profesora de Matemáticas
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario